¿Cuáles son las claves para alcanzar la Inmortalidad?

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Desde los más antiguos albores de la humanidad, la idea vivir para siempre y alcanzar la inmortalidad ha sido una obsesión para los seres humanos. La posibilidad de vencer a la incertidumbre de la muerte es constantemente motivo de inspiración para leyendas, obras literarias, expresiones religiosas e investigaciones científicas. Da fe de ello leyendas tan marcadas en la cultura popular como la de la Fuente de la Juventud o la piedra filosofal. Mientras que, en la religión, basta destacar la resurrección de Cristo o la creencia de una vida eterna posterior a la muerte.

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En el caso de la ciencia, la relación con la inmortalidad es aún más evidente. En el caso específico de la ciencia médica, casi todo está estrictamente encaminado a prolongar la vida. Por ello, no es motivo de sorpresa que los últimos avances médicos hayan permitido que quizá la inmortalidad no deba quedarse sólo como un pensamiento de la ficción y de la fe, sino que bien podría llegar a ser un realidad concreta.

La singularidad tecnológica como camino a la Inmortalidad

Se conoce como singularidad tecnológica a un evento en el que la tecnología y la inteligencia artificial llegarían a cotas nunca antes vistas, de manera que podrían implicar un nuevo avance de tal grado que la humanidad no puede tener un pronóstico claro sobre lo qué sucedería.

Si bien por lo ambiguo de la idea existe mucho debate al respecto sobre lo que implicaría la singularidad tecnológica, la idea general que se concibe es la creación de máquinas con inteligencia artificial capaces de mejorarse a sí mismas. En un peldaño avanzado y, gracias a los avances en el aumento de la inteligencia y la preservación de la conciencia, existe la teoría de que podría significar la transferencia de la mente humana a una máquina, dejando con ello atrás todas las limitaciones biológicas que imposibilitan la inmortalidad.

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El Gen p21 y la inmortalidad

El gen p21 es aparentemente el gen que inhibe el recrecimiento de células dañadas o destruidas. En otras palabras, evita que los seres humanos y la mayoría de los animales puedan regenerar partes del cuerpo dañadas. Una reciente investigación en el Instituto Wistar en Filadelfia, Pensilvania, mostró que los ratones sin el gen p21 logran curarse de una forma sumamente inusual en los mamíferos. Las células de los ratones se comportaron más como si fueran células embrionarias que como si fuesen células adultas. Debido a las características únicas de regeneración presentes en las células embrionarias, una investigación lo suficientemente avanzada de en este campo podría, potencialmente, llevar a avances médicos que permitan a los humanos regenerar cualquier parte del cuerpo, desde órganos hasta extremidades enteras.

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Tomando esto en cuenta, cabe preguntarse: ¿podría el gen p21 ser la clave para alcanzar la inmortalidad? Pues, en primer lugar debe mencionarse que todavía se está promocionando dicho descubrimiento. Sin embargo, incluso si pudiéramos encontrar una manera de eliminar el gen p21 de forma segura en los seres humanos (es decir, que no evolucione en la creación de un cáncer), no hay forma de saber qué efecto tendría sobre el cuerpo humano.

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Por otra parte, la regeneración no es exactamente vida eterna. Si el cerebro es destruido, no hay forma de regenerarlo.De igual forma sucede en el caso de sufrir algún trauma severo en otras partes esenciales del cuerpo. Los más escépticos consideran que, si el gen p21 fuera la clave de la inmortalidad, seríamos invadidos por una plaga apocalítica de anfibios. El principal argumento contra esta idea es que la capacidad regenerativa de estos animales es muy limitada. Por lo que es posible matar a estas criaturas y que, una vez muertas, permanezcan muertas.

Las langostas y la inmortalidad

Quizás lo más cercano a la inmortalidad que se pueda mencionar en este artículo es la hipotética creación de una enzima capaz de prevenir el obstáculo de la división celular que viene con la vejez. Pues bien, sucede que esta enzima ya existe y se encuentra en las langostas. Por inverosímil que resulte, desde un punto de vista biológico, estos crustáceos parecen tener el secreto de la inmortalidad. La observación científica ha demostrado que no mueren de vejez. Tanto así que continúan mudando sus exoesqueletos y creciendo a lo largo de sus vidas. Cuando no mueren, pueden crecer a proporciones enormes. Hay informes registrados de langostas que pesan más de 40 libras.

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La enzima en cuestión aquí se conoce como telomerasa, la cual evita que los telómeros en el extremo de los cromosomas se acorten con el tiempo y afecten la reproducción celular. En otras palabras, permite que las células se dividan indefinidamente. Teóricamente, si una langosta no muere por enfermedad o trauma, nunca morirá. Simplemente seguirá creciendo y prosperando. Por supuesto, las langostas no viven para siempre, ya que si ese fuera el caso actualmente serían una plaga en la Tierra. El problema con la longevidad de las langostas es que las probabilidades de morir por otras causas ajenas a la vejez se acumulan contra ellos. Generalmente, las langostas más longevas alcanzan tamaños de proporciones tan grandes que acaban siendo presa fácil de ciertos depredadores.

Entonces, cabe preguntarse: ¿las langostas son la clave de la inmortalidad humana? La respuesta a eso es similar a la de la problemática con el gen p21. Y es que los seres humanos siempre estarán sujetos a enfermedades y traumas a lo largo de sus vidas. Simplemente no hay manera de evitar este problema por completo, al menos no de momento. Ahora bien, si la ciencia lograse hallar una cura para todas las enfermedades existentes y la vejez dejara de ser un problema, el dilema vendría ser la mortalidad de la Tierra. ¿Es viable la colonización de otros planetas? La ciencia cada vez está más de acuerdo en responder que sí. Si se parte de la premisa de que el universo es infinito, entonces no queda ninguna duda de que la inmortalidad puede llegar a ser una realidad y no debe limitarse a una creencia fantasiosa.

Actualmente la inmortalidad parece no ser más que un sueño para millones de personas, pero algún día podría dejar de serlo. Los últimos logros de la medicina han logrado hacer hazañas impresionantes en lo que respecta a aumentar la esperanza de vida. Pese a que todavía se avanza a paso lento y aún pueden existir incógnitas concernientes a la inmortalidad que la humanidad no conoce, cada vez más, todo apunta a la idea de que aquel deseo que por tantos miles de años ha obsesionado al hombre podría llegar a materializarse.

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