Tal vez Nibiru realmente existe: hay otro planeta en el sistema solar.

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Usan químicos para ocultar la llegada del planeta nueve o Nibiru

Para apoyarle, dos investigadores americanos. Si sus cálculos fueran confirmados, nuestras creencias astronómicas se alterarían. Pero los sumerios ya lo sabían. Nibiru es real.

El noveno planeta -ya no el décimo porque Plutón fue degradado a un planeta enano en 2006- realmente existiría. Si se confirmara el descubrimiento, sería de un alcance tan excepcional que tendríamos que cambiar nuestras creencias astronómicas. Dos investigadores del Instituto Tecnológico de California dieron sustancia a la hipótesis.

Hemos estado hablando de otro planeta en el sistema solar durante mucho tiempo. Su existencia fue hipotalizada por los astrónomos en virtud de algunas rarezas en la órbita de Neptuno. Pero lo que hizo famosa en todo el mundo la posible existencia de otro cuerpo celeste en órbita alrededor de nuestra estrella fueron los libros de la escritora y erudita azerbaiyana, la naturalizada americana Zecharia Sitchin, por quien este planeta ya era conocido por antiguas civilizaciones, en particular por la sumeria, bajo el nombre de Nibiru. Este planeta, con una órbita elíptica y un período de revolución de 3600 años, estaría habitado por una civilización extraterrestre que favorecería la evolución de la civilización humana.

El planeta X, o Duodécimo planeta (los sumerios calculaban según Sitchin también el Sol y la Luna además de Plutón) como se definía de otra manera, estaría en el borde del sistema solar, a una distancia tal que sería invisible porque no refleja la luz solar. Pero su existencia es atestiguada por los cálculos publicados en el Astronomical Journal por los dos cazadores de cuerpos celestes, llamados Michael Brown y Konstantin Batigyn. Obviamente el planeta, del tamaño de Neptuno, no ha sido observado directamente de ninguna manera por ahora, pero los cálculos astronómicos serían juzgados “sólidos” por la comunidad científica internacional.

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Parece que los dos investigadores iniciaron su investigación con un objetivo claro: demoler la hipótesis sobre la existencia teórica de un noveno planeta del Sistema Solar, avanzada en estudios previos sobre la base de la observación de situaciones astronómicas peculiares. En cambio, los cálculos los habrían llevado a cambiar de opinión, hasta el punto de formular la hipótesis de la presencia real del Nueve Planeta. No fue la observación directa la que sugirió su existencia, sino las órbitas singulares de otros cuerpos celestes, que según los cálculos parecen estar “influenciados” por la fuerza de gravedad de un “planeta masivo oculto”, situado más allá de la posición de Plutón.

En la práctica, “las órbitas extrañamente alineadas de seis pequeños cuerpos celestes que se encuentran más allá de la órbita de Neptuno, en el cinturón de Kuiper”. Los cálculos de los dos estudiosos excluían que “la agrupación de las órbitas pudiera ser aleatoria: la probabilidad de que lo fuera era sólo del 0,007%, es decir, 1 de cada 15.000”. Sus resultados sugieren en cambio “la presencia de un gran cuerpo celeste en el sistema solar. ¿Pero cómo es este nuevo cuerpo celeste? Según los datos obtenidos por los dos investigadores, el Noveno Planeta tendría una masa diez veces mayor que la de la Tierra y se distanciaría del Sol “entre 200 y mil Unidades Astronómicas (entre 200 y mil veces la distancia que separa la Tierra del Sol, equivalente a unos 150 millones de kilómetros).

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Si todos fueran confirmados, el descubrimiento sería de esas épocas y llevaría a tener que reescribir la composición del maravilloso sistema de esferas que orbitan alrededor de nuestra estrella.

Por supuesto, también hay que tener cuidado. Según el astrofísico Gianluca Masi, del Telescopio Virtual, es “un resultado interesante y sugerente, pero la respuesta final sólo puede dar el descubrimiento”. Y los mismos autores de los nuevos cálculos están tratando de mantener los pies en el suelo. “Hasta que no haya una identificación directa -declaró Brown a la revista Science- nuestra hipótesis permanece, aunque sea potencialmente buena”. Para ver si Sitchin y los sumerios tenían razón -al final- tendremos que esperar un poco más.

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