Los físicos cuánticos: La mente humana alimenta el universo

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Uno de los principios fundamentales dentro del vasto y complicado campo de la física cuántica es que la conciencia es un poder en sí misma y que puede tener un efecto fundamental en la estructura del universo. “Considero que la conciencia es fundamental”, dijo Max Planck, el fundador de la teoría al recibir su Premio Nobel de Física en 1918, “Considero la materia como un derivado de la conciencia. No podemos estar detrás de la conciencia. Todo de lo que hablamos, todo lo que consideramos existente, postula la conciencia”.

La noción de que la conciencia y los pensamientos pueden alterar el mundo físico ha sido apoyada por varios experimentos a lo largo de los años. Varios estudios replicados a principios del siglo XX determinaron definitivamente que la conciencia era capaz de afectar la forma en que los átomos se comportaban en condiciones de laboratorio.

Los físicos teóricos modernos creen que el proceso que se observó en estos experimentos icónicos no sólo está presente en condiciones experimentales. De hecho, creen que la formación del mundo físico por el poder del pensamiento es un proceso continuo y que el universo es, de hecho, creado por la conciencia de los seres humanos. Esto significaría que la realidad es en realidad una proyección inmaterial de los pensamientos y que el mundo físico que experimentan los seres humanos no es real. Por cierto, esta es una idea que ha resonado en las religiones orientales durante miles de años.

Según el físico cuántico R.C. Henry, las mentes más grandes de la física teórica creían que el universo se parece más a un pensamiento gigante que a una máquina gigante. Continuó diciendo que la mente no debería ser considerada como “un intruso accidental en el reino de la materia” sino más bien como “el creador y gobernador del reino de la materia”.

Para los críticos del modelo de física cuántica, Henry tenía un mensaje muy sucinto y directo: “Supéralo y acepta la conclusión indiscutible. El universo es inmaterial-mental y espiritual.”