El caso del lago Vostok y otros misterios de la Antártida

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El caso del lago Vostok y otros misterios de la Antártida

El misterioso objeto circular del lago Vostok y los extraños marcos temporales de la “Puerta del Tiempo” abren un nuevo capítulo en la historia del antiguo Edén en la Antártida. ¿Quién se esconde bajo el hielo del continente: los sobrevivientes nazis del Reich o una antigua civilización de reptiles? ¿Qué piensan los que viven en las bases de la investigación científica en la Antártida?

Misterios de la Antártida

Durante mucho tiempo el continente antártico ha sido ignorado por la historia. En la Edad Media, la Iglesia y las Sociedades Iniciales de la época sabían que existía en los límites extremos del hemisferio sur y creían que representaba lo que quedaba del antiguo Edén. Una creencia que también pertenecía a la tradición del antiguo druidismo europeo.

Aunque la ubicación de este lejano continente austral estuvo representada en varios mapas medievales, su descubrimiento oficial tuvo lugar sólo en 1820. Desde entonces, ha habido varios intentos de explorar por parte de muchas naciones. Especialmente de los Estados Unidos, que ha organizado numerosas misiones exploratorias y establecido en el continente sus bases permanentes de investigación y apoyo militar.

Desde este punto de vista, podría ocurrir que los Estados Unidos, al demostrar que pueden ejercer una soberanía política y militar incuestionable sobre el territorio, pudieran reclamar el continente antártico como un nuevo Estado de la Unión. Esta hipótesis se apoya en otros ejemplos de territorios cooptados por los EE.UU., aunque no directamente relacionados con el territorio federal, como Alaska y Hawaii.

Sin embargo, en contra de cualquier lógica concebible, los Estados Unidos renunciaron inesperadamente a reclamar su derecho soberano sobre la Antártida e incluso llegaron a invitar a otras naciones a gestionar juntos el territorio para decidir el futuro destino del continente.

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En 1959, representantes de varios estados se reunieron en Washington. Además de las siete primeras naciones que ya habían asumido oficialmente su soberanía sobre partes de la Antártida, a saber, el Reino Unido, Noruega, Nueva Zelanda, Australia, Chile, Argentina y Francia, también estaban Bélgica, Japón, Sudáfrica y la Unión Soviética. Las naciones demandadas llegaron así a firmar los fundamentos jurídicos del llamado “Tratado Antártico”, mediante el cual se comprometieron a gestionar la colonización y exploración del continente, comprometiéndose en una cooperación mutua.

Vale la pena detenerse en algunos pasajes emblemáticos del tratado: “Ningún Estado puede reivindicar el derecho a ocupar el territorio que es Patrimonio de la Humanidad”, aunque tenga estaciones de investigación en el territorio. Y también: “….se proclama la libertad de investigación científica en el territorio y se prevé la cooperación en él también en el intercambio de información obtenida en los territorios que son considerados Patrimonio de la Humanidad”.

¿Por qué declarar la Antártida Patrimonio de la Humanidad? ¿Qué impulsó a los Estados Unidos a dar libre acceso al planeta al continente antártico? Tal vez sea por lo que los consorcios medievales ya sabían.

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Como resultado de este tratado, hoy en día en la Antártida las distintas naciones del planeta han ganado poderes territoriales específicos donde han establecido sus bases científicas que están llevando a cabo trabajos de investigación, en realidad no siempre muy claros.

En la actualidad, por lo que sabemos, se está investigando el comportamiento de los vientos fuertes y la medición de las temperaturas polares. La perforación por sondeo se lleva a cabo extrayendo porciones de hielo del suelo. También se prueba el equipamiento para deportes extremos, se estudia el comportamiento psicológico de los miembros de las expediciones que se encuentran encerrados en sus refugios tecnológicos. Resulta que los telescopios aficionados también fueron montados para observaciones astronómicas poco probables que ahora están siendo gradualmente reemplazados por equipos más profesionales.

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En teoría, uno podría pensar que no hay mucho que estudiar en el continente antártico. Un trabajo que, además, podría ser realizado por unos pocos organismos de investigación sin tener que ser desarrollado por una plétora de estaciones científicas en una repetición de datos que, dado el pacto de colaboración mutua, es inútil y paradójico.

Por lo tanto, aparentemente nada parece justificar los considerables costos que cada establecimiento científico aporta al presupuesto de las naciones promotoras. Italia, por ejemplo, ha contribuido durante unos 25 años al “Programa Nacional de Investigación Antártica”, el “PNRA”, con 550 millones de euros. El último tramo para 2010-2011, sellado por el Ministro Gelmini, ascendÃa a 18 millones de euros, o 36.000 millones de las antiguas liras, para ser claro.

Para hacer una comparación de valores, el Estado italiano ha financiado, para el trienio abril 2009 – marzo 2012, a favor del sector olivarero nacional sólo 3,4 millones de euros. Mientras que la Región de Liguria ha asignado una subvención de sólo 8,9 millones de euros para apoyar el plan económico para la investigación sobre energía sostenible.

También hay que añadir que la participación científica en la investigación en la Antártida de Italia también está patrocinada y controlada por el Estado Mayor de la Defensa italiana.

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Es inevitable preguntarse qué es tan importante y vital en el continente antártico como para justificar la presencia de tantas bases de investigación y el consiguiente compromiso económico que cada nación tiene a tiempo.

Mucha gente dice que la Antártida es una especie de Expediente-X, impenetrable y protegida hasta el final por los organismos que la manejan. Esta misma revista, en la que aparece el artículo, ha sido censurada y se le ha impedido, sin justificación alguna, realizar una investigación periodística que pueda arrojar mejor luz sobre lo que está ocurriendo en el continente del hielo.

En cualquier caso, más allá de las declaraciones rutinarias asépticas que se hacen públicas periódicamente sobre los hallazgos científicos, es precisamente la presencia conspicua e incontrolable de los equipos de investigación en el continente antártico lo que nos ha permitido obtener de los distintos testigos un corte transversal más preciso del perfil ambiental y humano de la dimensión antártica y, sobre todo, nos ha permitido captar indiscreciones inesperadas sobre diversos fenómenos y acontecimientos no convencionales que ocurren en la Antártida.

El caso del lago Vostok en Antártida

El primer caso de acontecimientos no convencionales que va de la mano con el estudio científico habitual se refiere al lago subantártico de Vostok.

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Hasta los años 70, “Vostok” era sólo el nombre de una estación de investigación en la antigua Unión Soviética, vendida posteriormente por Rusia a los Estados Unidos, con la que todavía comparte la investigación in situ.

Tras el uso de radares especiales, dedicados a la exploración del subsuelo del hielo, se puso de relieve una zona plana y anómala que llevó a la conclusión de que bajo la capa de hielo había un verdadero lago de agua líquida.

Un lago tan grande como Ontario, de casi 250 km de largo y 50 km de ancho, 1000 m de profundidad, pero a 4 km del nivel de la superficie. Los investigadores estimaron que el lago podría haber sido causado por una caída de meteorito o por una depresión causada por un volcán en formación cuando el continente aún no estaba cubierto de hielo.

En sus aguas, que serían prístinas porque están selladas por la enorme masa de hielo que hay sobre ellas, los investigadores estadounidenses y rusos esperan ahora poder recuperar microorganismos y plantas hace millones de años. La hipótesis de que el agua de esta cuenca se congele y luego se descongele sugiere la posibilidad de que en sus aguas pueda haber alguna forma de vida todavía activa.

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Pero el interés despertado en torno a este lago subantártico se debió a la fuerte anomalía magnética encontrada, en la zona sudeste, durante los vuelos exploratorios realizados desde 2001. La energía de la anomalía ha sido calculada en 1000 nanoteslas, cubre 166 kilómetros cuadrados y es capaz de manejar instrumentos locos a bordo.

Las causas de esta anomalía aún no han sido explicadas. Algunos investigadores lo han relacionado con el objeto metálico que se detectó en la base del lago.

La naturaleza misma de este objeto sigue siendo otro misterio que no se explica. Al principio se pensó que era el meteorito el que podía haber causado la depresión del lago. Pero más tarde, después de nuevos estudios realizados con radares, se estableció que el objeto tenía una forma circular, y probablemente también cilíndrica, con un diámetro muy grande. Más allá de los posibles errores de detección del radar, el objeto parecía tener una forma particularmente regular.

Otros hechos hacen aún más enigmático el caso del lago Vostok, como los rumores de la inexplicable desaparición de dos turistas australianos que, tras comunicar con su base un “encuentro con algo anormal” no especificado cerca del lago, fueron interceptados por un helicóptero militar e internados en una base americana.

Según los informes de los operadores de la Antártida, las dos mujeres australianas, mientras cruzaban el continente antártico en esquís, una vez que llegaron al sitio del lago Vostok, fueron tomadas a la fuerza por un equipo estadounidense y colocadas en aislamiento en un lugar no especificado bajo el control de la autoridad estadounidense. No se ha dicho ninguna otra palabra y desde entonces no se ha sabido qué ha ocurrido con las dos desafortunadas personas. Lo único cierto es que su desaparición oculta un misterio relacionado con su última conexión radiofónica con la base australiana Casey, durante la cual afirmaron que “habían visto algo de lo que querían informar, pero no se atrevían a hablar por radio, por miedo a ser capturados”. Sin embargo, han sido interceptados y puestos en aislamiento, haciendo el misterio aún más denso.

Pero el caso de los dos australianos no es el único. En los primeros meses de 2012 se produjo la desaparición de todo un equipo de científicos, de los que han salido cadenas de noticias tan importantes como después de una semana de comunicaciones interrumpidas.

Hasta la fecha, testigos no confirmados han informado de que la zona del lago Vostok alberga un número inusual de excavadoras, personal científico y militar y otros medios logísticos. También informan que la NSA estadounidense, “The National Security Agency”, está presente en el lago Vostok y que ha rodeado toda la zona del lago, secretando comunicaciones sobre la zona e impidiendo el acceso a cualquiera que no esté autorizado, con el propósito declarado de “evitar la contaminación”.

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¿Qué está pasando en el corazón de la Antártida? ¿Qué es ese objeto metálico circular que emite ondas electromagnéticas desde el fondo del lago Vostok? ¿Qué vieron los dos australianos que se suponía que no debían ver?

El caso de la “Puerta del Tiempo” Antártida

Otro misterio relacionado con la Antártida es el llamado “vórtice temporal de la Puerta del Tiempo”. Y aquí no es posible entender cuántas narraciones pueden proliferar, nunca documentadas, pero siempre coherentes en la narrativa y de seguro impacto sugerente.

Testigos dicen que el 27 de enero de 1996, mientras un equipo de científicos estadounidenses y británicos realizaba investigaciones en el continente antártico, la investigadora Mariann McLein anunció que había observado un inusual vórtice de niebla gris sobre el Polo Sur.

Al principio, la explicación del fenómeno era que tenía que ser una tormenta de arena. Sin embargo, como con el tiempo la gran nube gris no cambió de forma ni se movió de las coordenadas en las que fue observada por primera vez, los investigadores decidieron investigar el inusual fenómeno y lanzaron un globo sonda de tipo meteorológico hacia el cielo.

El globo sonda estaba equipado con instrumentos capaces de registrar la velocidad del viento, la temperatura y la composición del aire y otras cosas útiles para el propósito.

El globo se elevó y una vez cerca del vórtice desapareció repentinamente a la vista de los asombrados investigadores. Después de un breve momento de sorpresa, los científicos agarraron la cuerda que sostenía el globo meteorológico en el suelo y lo tiraron hacia abajo.

Después de recuperarla, comprobaron los datos recogidos de los equipos de a bordo y se sorprendieron al comprobar que el cronómetro de a bordo mostraba la fecha del 27 de enero de 1965. El mismo día que el lanzamiento, pero 30 años antes.

Creyendo que esto era un error en la instrumentación a bordo, los investigadores, después de comprobar que el equipo funcionaba, reintentaron el experimento varias veces y dejaron que el globo sonda terminara en la nube gris de sus cabezas. Pero cada vez que lo traían de vuelta al suelo, el reloj de a bordo todavía mostraba la fecha que se colocaba en el pasado.

El fenómeno fue clasificado por los investigadores como “la Puerta del Tiempo” y fue reportado a la Casa Blanca.

Actualmente las investigaciones sobre el fenómeno inexplicable están aún en curso y se asume que el vórtice sobre el Polo Sur puede ser la manifestación de un “agujero de gusano”, un “agujero” espacio-temporal proporcionado por la física cuántica que teóricamente permitiría penetrar en otras dimensiones temporales.

Fuentes de la red cultural clandestina de Nueva York dicen que la investigación sobre el fenómeno ha ido particularmente lejos y que se está estudiando un programa gubernamental que prevé la posibilidad de permitir que los voluntarios humanos exploren directamente la brecha temporal.

¿Restos de una antigua civilización?

Otro misterio de la Antártida es el descubrimiento, cerca del lago Vostok, de una antigua ciudad abandonada. El anuncio es atribuible a un equipo de televisión de California que, después de grabar vídeos, habría desaparecido en noviembre de 2002.

Las noticias reportan que fuentes de la Marina de los Estados Unidos afirmaron haber encontrado un video filmado por el equipo en un basurero abandonado a unos 160 kilómetros al oeste de la estación antártica de Vostok.

Después del descubrimiento, un portavoz del gobierno de Estados Unidos supuestamente dijo que “el gobierno de Estados Unidos tratará de bloquear la transmisión de un video, encontrado por los rescatadores de la Marina en la Antártida, que supuestamente revela que se está llevando a cabo una excavación arqueológica masiva, de 3 kilómetros cuadrados, bajo el hielo”.

Un portavoz de la compañía de televisión habría respondido: “Este vídeo es propiedad de AtlantisTV, nosotros lo grabamos. También es nuestro. Y tan pronto como nos lo devuelvan, lo emitiremos. Fin de la historia”.

Todo lo que tenemos que hacer es esperar a que sucedan los acontecimientos. Mientras tanto se puede escuchar lo que los investigadores de la Fundación Nacional de Ciencias, dos oficiales de la Marina de los Estados Unidos, han reportado después de ver el contenido de la cinta magnética: “Ruinas espectaculares y otras cosas que no pudimos especificar”.

Un último misterio sigue existiendo y esto está bien documentado, aunque sólo se utilicen los mapas de Google Earth. De hecho, casi en el extremo del continente antártico, en la parte oriental, cerca de la base italo-francesa Concordia, aparecen inexplicables aberturas que emergen del hielo en las paredes rocosas.

A pesar de estar separados por varios kilómetros, son casi idénticos y se asemejan a la entrada de túneles que presumiblemente van bajo tierra.

Ambas aberturas semicirculares tienen aproximadamente 90 metros de ancho por 30 metros de alto y parecen haber sido cuidadosamente mantenidas.

¿Bocas secundarias de algún volcán inactivo hoy? ¿Túnel de una instalación desconocida? ¿Quizás parte de las instalaciones realizadas por los nazis del Reich durante su estancia en el continente antártico? ¿O estructuras construidas por el misterioso pueblo de los humanos y los sauroides, que en lugar de abandonar el antiguo Edén prefirieron quedarse a celebrar la memoria de las épocas arcaicas?

También en este caso, lo único que queda por hacer es esperar el desarrollo de la investigación que los estudiosos independientes están llevando a cabo en gran secreto en el continente de los hielos. Siempre con la condición de que no exista realmente alguna forma de encubrimiento de los descubrimientos realizados en la Antártida.

¿Qué piensan los que viven en la Antártida?

Los misterios de los que está cubierto el continente antártico parecen ser bien conocidos por una parte de los que han vivido durante años en las bases científicas permanentes y de los que participan ocasionalmente en las misiones que se suceden año tras año.

Son rumores e indiscreciones que a menudo se suceden sin documentación, porque todo el mundo tiene cierto miedo a la censura que parece prevalecer en el continente antártico. Pero muchas veces los testimonios son parte de experiencias personales, indelebles, que nadie puede ocultar ni hacer olvidar.

Para confirmar lo que se puede suponer sobre el caso de los misterios de la Antártida podemos citar el artículo que apareció el 6 de febrero de 2000 en la revista “The Antarctic Sun”, publicada por el gobierno de Estados Unidos en la base antártica McMurdo. El artículo, de T. Lloyd, abordaba los acontecimientos que estaban ocurriendo en la Antártida y llevaba un título inequívoco: “Continente inmaculado, pero con oscuros secretos”.

Un artículo que parece confirmar los acontecimientos y la misteriosa naturaleza del continente antártico a través del testimonio directo de su autor, quien durante años estuvo recolectando datos que escaparon al secreto de las autoridades que manejan el acceso y la investigación en la Antártida.

Podemos citar un pasaje de este artículo que ciertamente parece evocador y emblemático si pensamos que fue escrito justo en el continente antártico por un testigo directo, para ser interpretado con todas las sugerencias e incertidumbres del caso:

“En todas las investigaciones que se llevan a cabo en este gran continente, se sospecha que hay una falta de atención a ciertas teorías, absolutamente extraordinarias, que merecen un examen minucioso. Vivimos en la superficie de una tierra en gran parte inexplorada, y durante mucho tiempo hemos considerado sólo rocas simples, glaciares y pingüinos.

Me refiero a la evidencia que se ha planteado en varias ocasiones, que revela que no somos los primeros seres vivos en habitar este lugar, y que la investigación científica no es la única actividad que se lleva a cabo aquí. ¿Cuándo reconoceremos que puede haber más cosas que las apariencias que tenemos ante nuestros ojos?

Como todo el mundo sabe, el continente está casi completamente cubierto de hielo. Lo que se esconde bajo ese hielo, a kilómetros de profundidad en muchos lugares del continente, sigue siendo un factor desconocido. La verdad sale, sin embargo, de unas pocas almas valientes que buscan respuestas a algunas preguntas perturbadoras. Existe una fuerte evidencia en su trabajo de que la Antártida fue habitada hace mucho tiempo por criaturas desconocidas, cuando la temperatura de este continente era mucho más cálida.

Hay una clara censura de los eventos y hallazgos que se están haciendo en la Antártida. Un día, tal vez, puedas conocer la verdadera historia de este continente, considerado por la Iglesia y las Sociedades Iniciales medievales, y aún hoy por las tradiciones nativas de todos los continentes, como la tierra del antiguo Edén.

Una tierra antigua e imperecedera que ha quedado en la memoria ancestral del pueblo, donde la humanidad convivió con criaturas sauroides, ahora también mencionadas en la Biblia y conocidas extravagantemente como “reptilianos”, de las que recibió el don del conocimiento.

El acceso al suelo antártico no es fácil y está regulado por una Autoridad que, con el pretexto de proteger el medio ambiente de los efectos adversos del turismo salvaje, impone controles estrictos a las personas y, paradójicamente, también al material documental.

Por ahora no podemos hacer más que examinar los diversos testimonios que nos llegan desde el continente de los hielos perennes para reconstruir poco a poco, sin censuras que lo impidan, el rompecabezas de la verdadera historia de la humanidad.