¿Cuánto pesa el alma?

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¿Cuánto pesa el alma?

Si hay algo que ha despertado la curiosidad de numerosos filósofos y hombres de ciencia y religión a través de la historia, ha sido la cuestión de si el humano tiene o no alma. Esa semilla de consciencia que nos permite ser algo más que animales. Muchos filósofos intentaron darle un sentido, pero no fue hasta el siglo XX que alguien intentó probar su existencia de verdad.

Algunos decían que se trataba de aquello que regulaba las funciones vitales de todo ser vivo, otros que era un aliento que mantenía con vida al cuerpo y solo lo abandonaba cuando moría. Pero si concordaban en algo, era que todos aseguraban que de existir, el alma sería algo invisible, que no puede ser tocada u oída. O al menos eso pensaban.

Pero entonces, en 1907 un médico estadounidense llamado Duncan Mac Dougall, decidió poner fin a esa discusión de si el alma existía o no. Y su idea, a pesar de ser simple, no se le ocurrió a nadie con anterioridad, y se trataba de intentar probar si al momento de morir una persona, su peso cambiaba. Pues según las ideas que se tenían al respecto, el alma abandonaba el cuerpo luego de morir, por lo que, si era pesado durante todo el proceso, tal vez podía probar su existencia.

Lo primero que Duncan hizo, naturalmente, fue comprar una “cama-balanza”. O al menos así lo describió en su trabajo. Y se trataba de una balanza con una gran precisión, y que era lo necesario para percibir el más pequeño cambio.

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Después comenzó a buscar voluntarios que quisieran participar en el experimento. Nunca dijo como lo hizo, pero llegó a conseguir 6 hombres, todos moribundos y pacientes de enfermedades terminales, algunos tenían tuberculosis, otros diabetes y otras enfermedades. Durante el tiempo que estuvieron en observación los pesó numerosas veces, desde el momento en que llegaron hasta el día de su muerte. Y ese momento, claramente, era el más importante.

Lo impresionante fue que en las 6 ocasiones encontró el mismo resultado. Justo después de la muerte de los voluntarios registro una pérdida de 21 gr en todos los casos. Descubriendo de esta manera que el alma existía y que efectivamente, se escapaba una vez muertos. Rápidamente se extendió la noticia de su descubrimiento por periódicos como el New York Times y aunque algunas autoridades médicas no consideraban que 6 casos fueran suficientes para asegurar el caso, se le dio el crédito.

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Medio siglo más tarde una pareja de científicos descubrió que al fallecer ciertas estructuras cerebrales morían con nosotros y que su peso era aproximadamente 21 gramos, desmintiendo el descubrimiento de Duncan. Sin embargo, existe algo que aun pone en duda los resultados, y es que Duncan también hizo el mismo experimento en 15 perros y ninguno presentó la pérdida que los humanos sí. Por lo que esa parte del cerebro que desaparecía podía simplemente ser donde se aloja el alma.

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