Súcubos: los demonios con forma de mujer que seducen en los sueños

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A lo largo de la historia de la humanidad, millones de hombres y mujeres han dicho ser visitados por extraños seres a través de los sueños. Los súcubos, como se les conoce, lejos de la típica imagen terrorífica de los entes demoníacos, se caracterizaban por poseer un cuerpo de apariencia humana que rayaba en lo hermoso, salvo por la extraña energía radiante de sus ojos.

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¿Y a qué se dedicaban? Ni más ni menos que a forzar a sus víctimas a tener relaciones sexuales con ellos. A través del comercio carnal, logran succionar la energía física de las personas, provocando que despierten debilitadas y, en los casos más extremos con una ansiedad y miedo intensos.

El método de ataque de los súcubos

Ya se ha comentado que los súcubos proceden a violentar a sus objetivos en el momento que son más vulnerables: mientras duermen. Pues bien, esto es sólo la punta del iceberg.

En primer lugar es necesario destacar que los súcubos son capaces de emular a la perfección el contacto que tiene lugar durante un acto sexual cotidiano. Así mismo, es necesario destacar que, si bien es más frecuente que ataquen durante las noches, son capaces de hacerlo a cualquier hora del día.

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Una característica crucial de sus ataques es la presencia de impulsos sexuales incontrolables. Dichos impulsos son repentinos y aparecen sin ningún tipo de aviso.

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Además de lo ya dicho, cabe resaltar que las pesadillas que provocan suelen ser ultrarealistas, de manera que es común que las personas despierten como si su vida hubiera corrido un peligro de muerte. Esto se debe, en parte, a la naturaleza violenta de estos demonios, la cual los incita a causar el mayor daño posible. Llegando inclusive al punto de dejar implantado un miedo residual en sus inconscientes.

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Por último, se debe hacer hincapié en los efectos físicos que experimenta la persona al despertar. Más allá de la ansiedad y el miedo ya comentados, se destaca la sensación de intensa fatiga física y espiritual, ya que se alimentan de la ambos tipos de energía.

Lo irónico de sus actos radica en que son capaces de provocar el placer sexual más intenso, pudiendo llegar a generar una dependencia adictiva. Pero, esto acarrea como consecuencia que los afectados se sientan miserables en todo el resto de aspectos. Por subsecuente, serán más propensos al fracaso y la mala suerte, al ver pervertidos sus sistemas de creencias.

¿Qué dice la ciencia de los súcubos?

A la famosa parálisis de sueño, extraño fenómeno en la cual la persona está despierta pero siendo incapaz de moverse o hablar durante algunos minutos, se la atribuye frecuentemente la sensación de estar rodeado por algún tipo de presencia demoníaca. Pues bien, este suceso puede claramente ser provocado por un súcubo.

Sin embargo, la ciencia no está de acuerdo. Según diversos estudios, la parálisis de sueño vendría a ocurrir durante la fase REM del sueño, momento en el cual se liberan una serie de hormonas causantes de la paralización del cuerpo. Lo normal es que dichas hormonas se disipen una vez que ha culminado el sueño, pero en determinadas ocasiones esto no ocurre, aun cuando la persona despierta, lo que viene a provocar la parálisis del sueño.

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Según los científicos, en un intento desesperado de hallarle una explicación racional a tan extraño malestar, el cerebro busca crear aquella sensación de la “presencia demoníaca”. De manera que, los más escépticos consideran a estos demonios mera creación del imaginario colectivo.

¿Cómo protegerse de los súcubos?

Si se ha descartado cualquier tipo de problema médico que podría ser un causante natural de los ataques, es importante conocer que existen ciertos consejos a seguir para protegerse de estos demonios.

En primer lugar se debe tener muy en claro una cosa: nunca les ofrezcas un reto. A estos seres malignos no les gusta ser desafiados, por lo que intentarlo, en la mayoría de los casos, no hará más que provocar ataques más feroces y destructivos.

Por el contrario, realizar declaraciones verbales es la mejor arma de defensa. Ante un ataque es conveniente decir alguna frase como “sal de mi cuerpo. Yo ya sé que buscas”, con la contundencia adecuada, para alejarlos. De igual forma, recurrir a la oración antes de dormir suele tener buenos resultados.

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En cuanto al miedo residual, es necesario hacer el esfuerzo de olvidar las experiencias y los sueños vividos inmediatamente después de que ocurran. Ya que de otra forma el cuerpo se vería comprometido y debilitado a lo largo del día.

Por último, se recomienda mantener una mente clara y despejada. Aquellas personas afectadas por traumas o miedos del pasado, no sólo son más débiles a la hora de defenderse de estos demonios, sino que también son más proclives a atraerlos por las mismas razones.