Cuentos e historias cortas de terror

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Historias, Leyendas y Cuentos cortos de Terror y Miedo

Los creepypastas son pequeños cuentos  cortos de terror que se han vuelto muy populares en Internet desde finales de la década de 1990. Son pequeñas narrativas, generalmente anónimas y un poco fantasiosas, que se asemejan mucho a las leyendas urbanas. Es por eso que los autores de estas historias son en su mayoría desconocidos. En respuesta a la creciente demanda y a las numerosas peticiones de nuestro público, el equipo de Misterio tv ha recopilado las mejores  historias y cuentos de terror para ti.

Esta categoría del sitio está reservada por lo tanto para los creepypastas, pero también para las historias de miedo y otras historias ficticias que sólo están destinados a entretenerte como usuario. Es importante entender que, a diferencia del resto del sitio, esta sección no presenta historias totalmente verdaderas, sino sólo textos de horror y  miedo. También te recomendamos visitar nuestra sección de videos de terror.

Te desafiamos a leer nuestra serie completa de Cuentos cortos de terror

El Guardián en Peligro

El Guardián en Peligro

Aaron era un estudiante universitario que necesitaba dinero para pagar sus estudios y cuestiones personales, el problema es que la búsqueda de empleo se le hizo muy difícil y su última opción era cuidar a un octogenario enfermo, su única función era verificar que el señor tomara todas sus medicinas y estar con él durante las noches. El médico le aconsejó que no lo dejara solo para que el anciano pudiera curarse rápidamente y así lo hizo. Durante semanas el joven se quedaba con el señor y tenía apenas pocos días libres, sin embargo, la paga era muy buena así que no se quejaba en absoluto.

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En una de sus noches libres, el anciano lo llamó con urgencia para que fuera a atenderlo. Aaron estaba preocupado por lo que pudiera sucederle al señor y en seguida emprendió su camino hasta la vieja casa del vecindario. Eran las 7 de la noche, no era muy tarde pero todo estaba oscuro, el ambiente era tenso, algo no andaba bien. Cuando entró a la casa, el anciano le comentó que no podía dormir porque se sentía observado, Aaron decidió quedarse con él y así poder defenderlo en caso de que algo pasara.

Pasaron los minutos y el teléfono de la casa comenzó a sonar, contestó y una voz muy ronca le dijo que saliera de la casa y que, en caso contrario, no dudaría en asesinarlo. Aaron no le prestó atención y colgó sin siquiera hablar. 5 minutos más tarde, volvieron a llamar y le hicieron la misma
amenaza, ya harto, llamó a la policía para que ellos se hicieran cargo. El agente encargo le dijo que si volvían a llamar, que hablara un poco para que ellos pudieran rastrear la llamada. Cuando el teléfono sonó nuevamente, él le dijo al hombre que no se iría de la casa y que lo dejara en paz, el sujeto comenzó a reír y colgó.

Solo pasaron segundos para que la policía se comunicara con el chico.

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Salgan de ese lugar, el hombre ha estado llamando desde la segunda línea telefónica, está en esa casa”.

La chica de la fotografía

La chica de la fotografía

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Tommy era un joven apuesto, tenía una familia unida y en sus estudios era el alumno promedio, no tenía nada de lo que pudiera quejarse, su único mal era su curiosidad, si descubría algo, él debía investigar su origen. Una tarde se encontraba en su colegio presentando un examen importante, estaba cerca de la ventana y su curiosa vista encontró algo que le llamó la atención en el jardín de su escuela, en su mente se dijo que iría hasta allí en cuanto terminara con su prueba y así lo hizo, pasó por el sitio y tomó una fotografía que descansaba en el césped, la observó con detenimiento y quedó cautivado con lo que veía.

En la foto observaba a una bella chica, tenía un vestido rojo con puntos blancos y tacones a juego con su vestimenta elegante, ella miraba a la cámara, pero su mano indicaba el número 2, como si estuviera contando. Intrigado, le preguntó a otro estudiante que veía si reconocían a la chica y donde podía encontrarla, pero nadie tenía idea de quién se trataba, ignoraban su existencia, era desconocida incluso para su hermana y su madre. Decepcionado por no encontrar nada, se fue a dormir.

Intentaba dormir pero las sombras y ruidos extraños no dejaban de escucharse, había una sombra, aparentemente era de una mujer y él enseguida pensó que se trataba de la chica, así que rápidamente salió de su habitación y posteriormente de la casa con la foto en sus manos. Siguió aquella curiosa sombra, pero él no esperaba que justo cuando fuera a cruzar la calle, un auto saliera de la nada y lo arrollara.

Tommy falleció al instante, jamás soltó aquella fotografía. El conductor, alarmado y shockeado por lo que acaba de ocurrir, salió del auto para ver si el joven estaba vivo, pero además de encontrarse con un cuerpo sin vida, vió lo que él tenía en sus manos. Era la foto, estaba la misma chica, pero su mano ya no indicaba el número 2, sino el número 3.

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¿Serás el siguiente?

El viejo y el pastel de manzana

El viejo y el pastel de manzana

Anthony Carter era un anciano gruñón y desquiciado, odiaba con todo su ser a los niños, sobre todo en la época de Halloween. Detestaba que los pequeños tocaran la puerta de su casa para pedir dulces, él solo quería deshacerse de todos ellos, así que ideó un plan para acabar con todos esos niños de la manera más sanguinaria posible. Compró muchas manzanas y hojillas, estas últimas las cortó hasta convertirlas en pequeños trozos punzantes que introduciría más tarde en las manzanas. Su esposa estaba aterrorizada con lo que aquel viejo iba a hacer y supo que tenía que detenerlo en cuanto vio que el señor le añadía caramelo a las frutas.

Tomó todas las manzanas y teniendo cuidado de no acabar con las hojillas, preparó un gran pastel. Lo decoró como a su esposo solía gustarle y se obsequió minutos antes de que llegaran los niños para pedir los dulces. El viejo estaba impaciente, él quería que esos mocosos murieran cuanto antes y en vez de degustar el pastel como una persona normal, lo consumió de manera rápida sin siquiera llegar a masticar el rico postre. Su esposa estaba sonriente, más de lo que había estado durante los últimos años en los que el señor cambió su actitud.

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Antes de que el viejo pudiera preguntarle a su mujer por qué le sonreía de esa manera, comenzó a ahogarse, sentía que algo le desgarraba la garganta y bajaba sin piedad por todo el ducto hasta su estómago. El dolor y espasmos que atacaban su anatomía eran tan bestiales que el señor se tumbó al suelo escupiendo sangre, ahogándose con ella y observando con ojos desorbitados a sus ahora risueña esposa.

¿Creíste que dejaría que asesinaras a esos niños como lo hiciste con nuestros hijos?

El viejo falleció de una manera trágica, tal como murieron sus hijos y como planeaba asesinar a los niños en Halloween. ¿Su mujer? Está cobrando venganza con todos los hombres que tratan mal a los niños, todo lo hace en memoria del viejo y el pastel de manzana.

El vecino

El vecino

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Gabriel tenía 25 años, vivía solo en un apartamento promedio en la ciudad, era poco lo que podía permitirse pero era suficiente para vivir y salir adelante. Una noche escuchó gritos e impactos de puñetazos, él estaba preocupado porque desde que se había mudado a ese lugar era el único inquilino de ese piso. Justo a las 12 de la noche alguien tocó la puerta de su apartamento y muy extrañado fue a abrir. Frente a él se encontraba una mujer muy blanca, se veía cansada y tenía un gran golpe en el ojo que le generó un hematoma bastante feo, ella le preguntó si podía quedarse con él, pues su marido le había golpeado y a la mañana siguiente su familia la iría a recoger.

Él no se negó, la hizo pasar y acomodó el sofá para que ella pudiera descansar cómodamente, era lo único que podía ofrecerle y ella no se quejó, solo le agradeció ese pequeño gesto y se fue a acostar. Al día siguiente, cuando Gabriel iba a hacer el desayuno para ambos, notó que la sábana que le había dado a la señora estaba doblada delicadamente y la mujer ya no estaba. No se extrañó, quizás la familia la había buscado muy temprano y ahora ella estaría denunciando a su esposo, sin embargo, ella volvió a aparecer a las 12 de la noche más golpeada que el día anterior.

Todo eso se repitió por una semana completa y ya el chico estaba angustiado, la mujer no le decía nada de su marido, solo se dedicaba a negarse hablar y a descansar en su sofá. La noche anterior los gritos desesperados de la mujer y el estado crítico en el que llegó lo hicieron pensar que pronto el esposo la iba a matar, así que bajó hasta la oficina de seguridad.

Grande fue su sorpresa cuando los vigilantes y vecinos le dijeron que lo que decía era imposible, que esa mujer no podía quedarse en su habitación. Ella había muerto hace más de un año, su esposo la había asesinado.

La Dama Blanca

La Dama Blanca

Un doctor respetado había salido de una larga jornada de trabajo, estaba cansado y apenas eran las 5 de la tarde. El día estaba nublado, llovía desde la mañana y el clima no tenía intenciones de cambiar, así que agotado y con mucha hambre, emprendió su camino hasta el estacionamiento, subió a su auto y encendió la calefacción, este sería un viaje largo y aburrido hasta su casa, después de todo, su hogar estaba muy alejado del hospital donde trabaja, quizás le tomaría una hora o dos llegar.

Cuando estaba en plena vía, notó que una mujer vestida de blanco estaba caminando a paso apresurado por la orilla de la acera. Varios autos pasaban por su lado pero ninguno le brindaba ayuda, a esas alturas ella estaba totalmente empapada y posiblemente temblando de frío, así que el médico aparcó el auto cerca de ella y la invitó a subirse, la llevaría a su casa antes de que se enfermara. La dama aceptó, pero en todo el camino se mantuvo en silencio observando la carretera.

Pasaron alrededor de 30 minutos cuando llegaron a las inmediaciones de un gran puente, fue allí cuando el médico notó lo asustada que se encontraba aquella mujer, estaba temblando demasiado y lloraba. Ella le dio la indicación sobre la dirección de su casa, ya estaban cerca así que en pocos minutos ya ella se estaba bajando del auto. Él le dio un paraguas para no se siguiera mojando, la mujer se fue e ingresó a la casa, pero no volvió a salir.

Ya el médico se estaba impacientando, así que fue hasta ese lugar y tocó la puerta, lo recibió una pareja de ancianos extrañados por su visita. Él les comentó todo lo ocurrido y ellos palidecieron. La mujer era su hija, misma que había fallecido hace 5 años en un accidente justo en el puente cercano a su casa. Ella sigue apareciendo en ese puente, la llaman la dama blanca.

Hay varias versiones de esta historia. Según testimonios, se ha visto tanto en Europa como en América. Aquí está una de las muchas historias que la presentan. Tomemos esta historia porque la cuenta un médico. Una persona que parece ser bastante realista y tiene los pies firmemente en el suelo. El testimonio data de 1977.

El rompecabezas

El rompecabezas

Anne era una anciana solitaria, su familia había fallecido hace muchos años atrás en un accidente y no tenía a nadie que pudiera hacerle compañía. Quiso comprar un rompecabezas para mantenerse ocupada y olvidar que poco a poco la soledad la estaba consumiendo. Con el pasar del tiempo se fue haciendo adicta a los rompecabezas y terminaba uno diariamente, un día fue a la tienda y adquirió uno muy curioso, no tenía portada, no brindaba la información necesaria para descubrir la figura final y ella quería ese reto.

Llegó a su casa e hizo todos sus quehaceres para poder jugar sin ningún problema, se sentó en una de las sillas ubicadas en su salón de estar y comenzó a unir las piezas de aquel misterioso rompecabezas. A medida que iba colocando las piezas, empezaba a sentir una fuerte mirada detrás de ella, se escuchaban ruidos por toda la casa, pero algo le impedía levantarse de su asiento. La forma de rompecabezas le estaba ocasionando mucho miedo a la señora, tanto que empezó a temblar de manera involuntaria.

Se podía ver en ese rompecabezas el salón en donde ella se encontraba, parte de las escaleras, los muebles, incluso ella se veía reflejada, de manera concentrada y a su vez aterrorizada. Algo respiró en su nuca justo cuando colocó la última pieza, el acabado era horrible, había un hombre en la ventana de su casa observándola mientras terminaba de armar aquel juego de mesa.

Cuando se dio cuenta que podía moverse, salió de aquel salón y emprendió su rumbo a la habitación principal, quería tomar sus cosas para huir, pero la misma persona que aparecía en el juego, la tenía justo enfrente, mirándola de manera desquiciada con sus dientes puntiagudos al descubierto. Anne fue hallada muerta a la mañana siguiente, la policía encontró la casa totalmente desordenada, su cuerpo empapado en sangre y el rompecabezas exacto, sin embargo, no tenía una imagen para mostrar, estaba en blanco.

La estación de servicio

La estación de servicio

Nunca es bueno manejar solo por carreteras solitarias, menos aún cuando es de noche, pero Denisse era una aventurera, ella no necesitaba estar acompañada para salir. Eran más de las 11 de la noche, ella tenía unos cuantos tragos de más y el sueño le estaba ganando, ya no se sentía con la capacidad de seguir manejando y el tanque de la gasolina se estaba vaciando poco a poco. Estuvo a punto de quedarse varada a un lado de esa oscura carretera cuando logró visualizar una gasolinera aparentemente abandonada.

El lugar estaba totalmente solitario, extrañamente tenía combustible y aprovechando su suerte, se detuvo en la estación de de servicio y empezó a llenar el tanque. Escuchó unos pasos y observó todo el panorama, no había nadie y eso la aterró, pensó que de alguna manera podría suscederle algo malo y desesperada, terminó de cargar el tanque y se subió a su auto. De la nada, alguien apareció frente a su auto con una mirada desorbitada.

Morirás, sal de ahí, van a matarte

Más asustada que antes, encendió el motor del auto para salir de aquella gasolinera y el sujeto apareció justo en la ventanilla del piloto y la tomó por el brazo tratando de sacarla, se veía desesperado por lograr su cometido, pero Denisse, llena de adrenalina, pisó el freno y arrancó de allí en menos de 1 minuto, se adentró a la carretera y con el corazón acelerado, salió de allí. Algo llamó su atención desde el espejo de su auto, había un bulto extraño en el asiento trasero.

No pudo siquiera voltearse para cerciorarse de lo que ocurría o de qué se trataba, un sujeto extraño la tomó por detrás y colocó un cuchillo en su cuello, ella detuvo el auto por órdenes del hombre, este se rió de una manera macabra y la degolló. El cuerpo de Denisse fue encontrado 4 días después, o al menos lo que quedaba de él. El hombre la descuartizó y lo único que dejó intacto fue la cabeza, inmortalizando la cara de terror de Denisse, su última reacción fue gritar.

David Mac Callum y su juego de Ouija

David Mac Callum y su juego de Ouija

David Mac Callum era conocido en el barrio Mayfair como una persona extraña, no salía a fiestas como el resto de sus compañeros, solo vestía de negro y jamás le habían conocido aunque sea una novia, sin embargo, muchos notaron que Dennis, otro chico igual de raro que él, era el único que lo acompañaba a todas partes, estaban juntos prácticamente todo el tiempo hablando sobre cosas que nadie entendía ni querían comprender. Una tarde David se acercó a dos adolescentes aparentemente manipulables y les dijo que podían escuchar rock en su casa.

Ambos chicos aceptaron extrañados, al llegar notaron que la casa del chico era realmente un desastre, un chiquero en basura y malos olores, a parecer vivía solo y no hacía la limpieza a menudo. Lo que menos hicieron fue escuchar música, pues a los pocos minutos de llegar a esa casa, Dennis hizo acto de presencia, les habló sobre un altar que ellos le dedicaron a Satanás y los invitaron o más bien, los obligaron a jugar la Ouija para comunicarse con él y con los muertos.

Todos colocaron sus manos en el triangulo móvil que los llevaría a conocer lo que les dirían los muertos. David habló y la voz le cambió totalmente, preguntó qué era lo que debía hacer y con quién hacerlo, de repente se escucharon susurros en todo el lugar y se abalanzó encima de uno de los adolescentes y con un cuchillo que desconocían que tenía, empezó a apuñalarlo hasta matarlo. El otro chico intentaba con todas sus fuerzas zafarse del agarre de Dennis y cuando lo logró, salió de ese lugar directo a la policía.

Ambos homicidas lanzaron el cuerpo del chico en un basurero, pero la policía los encontró y los metieron en la cárcel de por vida. Durante la interrogación, los dos alegaron que Satanás les había ordenado asesinar a esos dos chicos como lo habían hecho con los otros 17 que la policía había dado por perdidos. Se dice que aún se escuchan voces tétricas en la casa de David.

Los fantasmas de Alcatraz

Los fantasmas de Alcatraz

Alcatraz era una prisión de alta seguridad ubicada en San Francisco, fue cerrada en 1963 porque iban a mudar las instalaciones. Pocos años después, Alcatraz se convirtió en uno de los mayores lugares turísticos de la ciudad, iban turistas de muchas ciudades y países para conocer el lugar en el que vivieron los peores criminales de la historia estadounidense. Muchas personas decían que los que allí murieron quedaron vagando por la cárcel, nadie creía la historia hasta una pareja fue testigo del fenómeno fantasmal.

Katherine y Edward visitaron Alcatraz para confirmar los rumores. Caminaron por todo el lugar por unos cuantos minutos y al llegar al corredor, se sorprendieron al ver un hombre muy alto, de piel pálida y ojos negros, destilaban odio puro, el sujeto se estaba acercando de manera amenazante a la pareja y cuando estaban pensando en huir, el hombre desapareció. Decididos a abandonar la cárcel, tomaron su camino a la salida, pero otro hombre les impidió el paso.

Este era igual de alto que el anterior, pero lo que en verdad les aterró era el uniforme que tenía puesto, era el uniforme que los presos utilizaban cuando la cárcel estaba funcionando. No pasaron muchos minutos cuando un tercer hombre apareció frente a ellos, lo peor de todo es que el lugar tenía unas 30 personas más, pero al parecer ellos eran los únicos que podían ver a esos sujetos fantasmagóricos.

La pareja logró ver a dos fantasmas ese día y la pesadilla no acabó ahí, ellos los podían ver en todos lados, los estaban persiguiendo, sus almas en pena querían acabar con Katherine y Edward. Eran los fantasmas de Alcatraz.

Sangre de María

Sangre de María

Esta es la famosa leyenda de Bloody Mary, una entidad ensangrentada que aparecería en los espejos al ser invocada. Esta historia es tan frecuente en los Estados Unidos que un ensayo está dedicado a ella, y a partir de ese ensayo se originó la famosa película Candyman.

Esta es la leyenda de Bloody Mary, no hables de ella de mala manera, no la invoques sin un motivo, no la mires a los ojos, no toques su piel, no provoques su ira. Se dice que Bloody Mary era una mujer sumamente hermosa, era deseada por muchos hombres pero solo uno logró cautivarla. Ella se casó con él y vivieron felices por poco tiempo, pues ella descubrió que su amado esposo la estaba engañando con una mujer no tan agraciada como ella en su propia casa. Decepcionada y enojada por lo que le había tocado vivir, fue al baño y se suicidó frente al espejo, su cuerpo fue encontrado lleno de sangre esa misma tarde.

Por ser una leyenda que se ha esparcido por todo el mundo, existen diferentes variantes de la historia o el origen de la aparición del espanto de Bloody Mary. Otra versión de este mito estadounidense cuenta sobre una joven llamada Mary, quien fue encontrada sin vida por su familia. Según creencias antiguas, al ser enterrada, la familia ató un cordón a sus manos que llegaba a una campana, la cual sonaría si Mary volvía del más allá.

Efectivamente Mary revivió y halo del cordón para sonar la campana, pero nadie la escuchó. La campana fue encontrada en el piso, por lo que sus familiares desvelaron el cadáver de Mary, y lo que encontraron fue muy aterrador. Sus manos estaban bañadas en sangre y en el ataúd estaba escrito con sangre que volvería por aquellos que no la habían escuchado cuando ella más los necesitaba.

Sin importar el origen de esta leyenda, existen distintos testimonios reales de personas que la han invocado y el ritual es el mismo: ¿Quieres invocar a Bloody Mary? La leyenda dice que debes esperar a que sean las 12 de la noche, tienes que colocarte frente a un espejo, en cada extremo colocas una vela blanca y la enciendes cuando recites Bloody Mary 13 veces seguidas. Empieza diciéndolo en susurros apenas audibles, luego en un tono más elevado hasta que simplemente te encuentres gritando. Al terminar, verás como tu reflejo desaparece y en su lugar, aparece Bloody Mary totalmente ensangrentada y sonriéndote de manera macabra.

Ten cuidado con lo que deseas, tus intenciones no solo atraerán a Bloody Mary, también puede venir el mismo diablo con ella. No la retes o la insultes porque te matará. Y tú… ¿Invocarás a Bloody Mary?

Leyenda del hombre lobo

Leyenda del hombre lobo

Los hombres lobos son criaturas que sufren una mutación por medio de una mordedura. La leyenda dice que en luna llena, un hombre lobo sufre una metamorfosis radical en la cual el cuerpo humano cambia drásticamente, aparecen garras, pelo y colmillos tan grandes y afilados como los de un lobo normal. Los ojos cambian de color, los rugidos son bestiales y la fuerza se multiplica totalmente. Si un hombre recibe la mordida de un hombre lobo, este se transformará durante la siguiente luna llena.

No hay manera de sobrevivir al ataque de un hombre lobo, ellos se descontrolan y atacan a cualquiera sin importar si son hombres, mujeres, niños o si estos pertenecen a su familia. Los sentidos de los licántropos sobrepasan los límites conocidos, son unas máquinas para matar y solo hay una manera factible para acabar con ellos: Una bala de plata. Solo un arma cargada con balas de plata puede darle fin a la vida de un hombre lobo.

Después de la luna llena, el licántropo vuelve a adoptar la forma humana, pero conservan ciertas características que los individualizan del resto, por ejemplo, más pelo de lo normal, vista y olfato potenciado y orejas puntiagudas, eso fue lo que tomaron nuestros ancestros como patrón para acabar con los hombros lobos, pensaban que en su forma humana serían vulnerables, pero a pesar de no tener acceso a su parte animal, eran más fuertes que el resto, estaba dotados por naturaleza, no tenían rival.

Su temperamento es alterable, su mutación jamás dará vuelta atrás, se dice que hay un antídoto capaz de retrasar la conversión hasta aniquilar al lado licántropo, pero todo se quedó en simples leyendas. No salgas en luna llena, ellos van a encontrarte, procuran perpetuar su extraña raza y no van a dudar en atacarte cuando menos te lo esperes.

La historia de la Muñeca Vieja

Lucie era una niña de 10 años, le encantaban las muñecas y era muy cariñosa con las personas. Cuando cumplió los 11 años, sus padres le hicieron una fiesta, recibió muchos regalos y disfrutó su día al máximo hasta que llegó un paquete inesperado. El cartero había dicho que ese paquete había sido enviado especialmente para Lucie por su compleaños, intrigada, empezó a eliminar el papel de regalo que cubría su obsequió y se alarmó al encontrar una de las peores muñecas que había visto.

Era calva, con la piel gris y muy deteriorada, sus ojos parecían querer salirse de sus cuencas y no portaba dientes normales, eran como colmillos muy afilados. Lucie no quería quedarse con ese espanto, pero sus padres le dijeron que debía apreciar la intención de la persona que la envió, aunque nunca supieron con exactitud quién lo había hecho. Escondió la muñeca en el armario y se fue a dormir. Esa noche la niña no pudo dormir, sintió pasos en la casa y una voz que le decía que estaba en el primer escalón de la escalera.

Le explicó a sus padres la situación, pero no le creyeron, lo mismo ocurrió con sus compañeros de clases pero nadie parecía creer que alguien quisiera hacerle daño a una niña de 11 años. La segunda noche fue peor, los pasos y risas se escuchaban por toda la planta baja y la voz decía que ya estaba en el tercer escalón, eso quería decir que la próxima noche lograría llegar a su habitación de manera sencilla.

Tenía mucho miedo y todo empeoró cuando la voz le dijo de manera muy clara que había llegado. A la mañana siguiente, el cuerpo de Lucie fue encontrado sin vida en las escaleras, tenía el cuello roto y muchos rasguños en su cuerpo. ¿Lo peor? Ella tenía a la horrible muñeca en sus manos. Su madre las enterró juntas, ahora la muñeca estaría con ella por siempre.

Manos blancas

Manos blancas

Las leyendas son ciertas, nunca es bueno dudar de ellas y mucho menos pensar en retarlas. Se dice que en un horrible túnel aparecen fantasmas, nadie había podido desmentir este hecho porque no existía alguien que pudiera ingresar a ese lugar y salir con vida para contarlo, así que un grupo de 4 amigos decidió emprender una aventura al macabro lugar. Uno de ellos tomó el auto de sus padres para ir con sus amigos en busca de esos supuestos fantasmas, llevarían una cámara para tener pruebas de lo que fuera que lograran hallar.

Al llegar, se dieron cuenta de lo terrorífico que resultaba ese lugar, tenían miedo pero intentaban ocultarlo de la mejor manera posible. Los 4 chicos se situaron en el medio del túnel y gritaron las siguientes palabras: ¡Sal de donde quiera que estés, no nos importa quien seas! lo repitieron al menos 4 veces y lo único que recibieron a cambio fue el eco de ese lugar. Estaban resignados a no encontrar nada, así que colocaron la cámara que traían en el capó del auto para tomar una foto y demostrar que allí no habían fantasmas.

Regresaron al auto y entre bromas y comentarios esperaban que el conductor arrancara el auto, pero no lo hizo, se mantuvo inmóvil y sin responder a las preguntas de sus amigos hasta que simplemente habló. Les preguntó si ellos lo ayudarían si a él le pasaba algo, todos dijeron que si, entonces bajó su mirada hasta los pies y los adolescentes ahogaron un grito de terror y pánico. Su amigo estaba siendo tomado por unas manos blancas con garras.

Ni siquiera vieron hacia atrás cuando salieron del auto y dejaron a su amigo solo con los fantasmas, corrieron hasta que se cansaron y se alejaron del lugar. Tenían un marcado cargo de conciencia y pese al miedo, volvieron al túnel, pero ya su amigo no estaba, los fantasmas se lo habían llevado. Nunca nadie supo nada de ese chico, desapareció sin dejar rastros.

¿Entrarías a ese túnel?

Escondite

Escondite

Recuerdo que cuando era apenas un niño tuve una experiencia realmente escalofriante. La granja de mi tío era enorme, pero tenía una leyenda, se decía que allí había muerto un hombre y que este salía todas las noches en busca de víctimas para acabar con ellas, yo no creía nada de eso, sin embargo, mis primos si, y nadie les quitaba esa idea de la cabeza. Una tarde ellos me invitaron a jugar al escondite y acepté, corrí hasta uno de los edificios cercanos a la granja y me escondí en el armario del segundo piso, si mis primos no me encontraban, sería oficialmente el ganador de ese gran juego.

Esperé durante una hora a que alguno de ellos me encontrara, pero nada de eso había pasado, ni siquiera me di cuenta en qué momento me quedé dormido, sólo sé que cuando desperté se escuchaban ruidos extraños en esa habitación, ya era de noche y no había señal de mis primos. Alguien estaba caminando por el edificio y arrastraba algo, ya a esas alturas estaba más que asustado y cuando abrí un poco la puerta del armario para ver lo que sucedía, noté que un hombre estaba frente a la puerta.

Dejé de respirar para que no se diera cuenta que me encontraba allí, el sujeto se fue, pero 10 minutos más tarde, sentí una respiración en mi nuca y no dude en salir corriendo de ese lugar. Podía sentir que alguien estaba detrás de mí, me perseguían, pero aún así no me detuve, corrí tanto que solo pude parar cuando llegué a la granja de mi tío, allí estaba la policía junto con mis padres y mis primos.

Dijeron que tenían todo el día buscándome y no me creyeron cuando les dije que alguien me perseguía. Mis primos me dijeron que ellos fueron hasta ese edificio y vieron a alguien en la ventana, tenía dientes puntiagudos, mirada demoniaca y los invitaba a subir, fue allí cuando corrieron para buscar a la policía. El hombre era el fantasma de la granja.

Masacre en la Biblioteca

Masacre en la Biblioteca

Kwon Ji Yong era un estudiante promedio en su colegio, debía estudiar hasta altas horas de la noche para poder rendir en sus exámenes finales, después de todo, Corea del Sur se caracterizaba por tener a los mejores estudiantes y cada uno se esforzaba y sacrificaba para mantener el orgullo de su nación. Era bastante usual ver a muchos alumnos a las 10 de la noche en la biblioteca del colegio central de Seúl, entre ellos, Ji Yong.

El chico estaba muy concentrado en el tema de estudio, pero las ganas de ir al baño le estaban ganando y debía ir antes de que pasara vergüenza entre sus amigos, así que excusándose por unos minutos, fue rumbo al baño. Él no fue consciente de que una mujer lo observaba de lejos, tampoco supo cuando ella se dirigió a la venta de la biblioteca y se quedó muy cerca del vidrio, esperando que alguno de los compañeros de Kwon notara su presencia.

Fue una chica la que vio a la mujer y el grito de horror no se hizo esperar. Era un espectro sin ojos, solo las cuencas vacías eran visibles para los estudiantes y sin poder evitar nada, el fantasma rompió los vidrios de la ventana y acabó con la vida de todos los adolescentes. Ji Yong no escuchó ni siquiera cuando las garras de la mujer traspasaron la piel de sus amigos.

Cuando él volvió, los cuerpos sin vida y cubiertos de sangre de sus compañeros de clases yacían en el suelo y en las mesas. Sintió una mirada penetrante en su nuca y al voltear, estaba la mujer viéndolo con sus cuencas vacías, ella gritó: Uno, Dos y sin más, le arrancó los ojos. La leyenda dice que la biblioteca quedó maldita y que todas las noches se escuchan los gritos desgarradores de los alumnos, pero lo más cumbre es que se ven dos sombras en la entrada de la institución, una es de una mujer y la otra… La otra es de Kwon Ji Yong.

Mensajes en las paredes

Mensajes en las paredes

Siempre existe un cuento de terror relacionado a tu comunidad, la pregunta es ¿Son ciertas esas leyendas? Muchos niños de mi vecindario tenían miedo de estar siquiera a 3 metros de un edificio abandonado, las personas dicen que allí aparecen espantos y que una vez que entras, nadie sale vivo, la cuestión es que nadie se ha atrevido a entrar allí y eso me generaba dudas, o sea, si nadie ha entrado ¿Cómo estaban tan seguros de que el edificio estaba embrujado, maldito o lo que fuera? Quería aventurarme y llevé a mi mejor amigo conmigo.

David y yo fuimos directo a ese lugar maloliente y hecho pedazos, estaba tan mal cuidado que daba la impresión de que se derrumbaría en cualquier momento. Al entrar a la planta baja nos dimos cuenta que las paredes tenían una pintura extraña y de ella se plasmaron algunas letras que formaron una frase: SOY LA MUERTE, ENCUENTRENME ABAJO. Debimos pensar con claridad y salir de ese lugar de inmediato, pero en lugar de huir, fuimos directo al sótano.

A medida que avanzabamos seguían apareciendo mensajes en las paredes. VENGAN CONMIGO, ENCUENTREN MI CUERPO, SOY LA MUERTE, VOY A MATAROS. Teníamos miedo pero no podíamos regresar, algo nos lo impedía y al llegar por fin a la habitación final, un gran hedor inundó nuestras fosas nasales. Vimos la cabeza de un hombre colgando desde el techo y David salió corriendo de allí.

Ruidos se escuchan en el pasillo y yo estaba temblando, lo peor sucedió cuando sentí la respiración de alguien detrás de mí, era esa cabeza sonriendo cínicamente y de un momento a otro, la puerta se abrió de golpe y la cabeza de mi amigo apareció frente a mis pies. Salí de allí directo a mi casa sintiendo el peor miedo del mundo, le dije a la policía lo ocurrido y al llegar al edificio encontraron el cuerpo de David.

Su cabeza jamás fue encontrada. Él era un espectro ahora y yacía en el edificio colocando mensajes en las paredes.

¡No lo dejes entrar!
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Está aquí… Te está esperando… ¡Está justo detrás de ti!

Tuve un sueño anoche. El tipo de sueño que parece real, hasta el punto de obsesionarte cuando te despiertas. Algunos detalles del sueño eran extraños, demasiado extraños. Me pareció tan cierto que ni siquiera se me ocurrió que podría estar equivocado… Que sólo podía ser mi delirio. No me atrevería a decir ahora mismo que realmente no sucedió.

No soy una persona espiritual y realmente no entiendo estas cosas. Pero sé que algo ha pasado, siento como si volviera de un lugar que no conozco, como si hubiera experimentado algo conscientemente mientras dormía profundamente… Demasiado profundo.

Cuando me acosté anoche, tuve una sensación extraña. Recuerdo que me sentía vigilada mientras trataba de dormirme. Pero fue mucho más que eso, sentí que alguien estaba conmigo, pero no pude evitar quedarme dormido.

Al principio de este sueño, caminé por el camino, el de mi casa. Pero todas las casas de los vecinos se habían ido, sólo quedaba un largo camino vacío, sin nadie alrededor, excepto yo. No sé lo que hacía ni de dónde venía, pero tenía un fuerte deseo de caminar. Hacía frío y estaba oscuro, pero no tenía miedo, estaba feliz de no estar en mi habitación.

Después de un rato, la carretera cambió y me encontré frente a una intersección. De repente, ya no estaba solo, había una figura a mi lado, alguien que me resultaba familiar.

“¡Qué alegría verte! ¡Pero es una pena que nos encontremos aquí!” de repente dijo este hombre con una voz familiar.

Sabía quién era. Era mi amigo de la infancia, pero había cambiado mucho. Parecía un poco más joven que yo, su piel era muy blanca y las ojeras eran visibles bajo sus ojos. Por cierto, sus ojos eran tan azules como sus labios, lo que me desconcertó.

“¿Qué estás haciendo aquí?” Pregunté.

“He venido a advertirte…” contestó.

Por supuesto, tenía curiosidad por saber qué quería decirme.

“Hay un hombre en tu casa ahora mismo”.

“No lo creo”, dije,”No lo creo”,”Volveré y no había nadie… al menos, creo”.

De repente me di cuenta de que no tenía ni idea de dónde venía. Tampoco sabía cuánto tiempo había caminado e incluso dónde estaba en ese momento.

“No entiendes a mi amigo”, dijo con evidente urgencia,”¡está en tu habitación ahora mismo!”.

Realmente no tenía ni idea de lo que estaba hablando, pero él había despertado mi curiosidad y empezaba a asustarme.

“¿Quién es él?” Pregunté.

“¡Es un demonio! ¡Una bestia helada que viene directamente del infierno! Atormenta a las personas por la noche, las asusta y les impide descansar mientras duermen! Los debilita antes de devorarlos sin misericordia”.

¿Un demonio? Nunca antes me había interesado en este tipo de cosas, no sabía nada sobre demonios. Pero quería saber más, así que decidí hacer preguntas.

“¿Qué está haciendo este demonio?” Pregunté, incrédulo.

Empieza siendo notado por su próxima víctima cuando cambia de un anfitrión a otro. Cuando acaba con su víctima, encuentra una nueva. ¿Conoces esa extraña sensación, esa espalda fría y ese hormigueo en tu cuello cuando algo realmente te asusta? ¡Es él! ¡Él es el que está detrás de ti!” dijo él, mientras parecía cada vez más preocupado.

“¿Cómo se destaca? ¿Y qué hace una vez que es notado?” Pregunté, en un tono cada vez más inquisitivo.

Mi amigo apartó la mirada y miró hacia el suelo, luego muy lejos. Probablemente no quiso responder a esa pregunta.

“No lo dejes entrar”, me advierte.

“¿Qué quieres decir?”

“Él estará allí, ahora y para siempre. Caminará por mi casa por la noche, entrará en tu habitación e intentará molestarte. ¡Igual que ahora! Eres su anfitrión ahora, no puedes escapar de él, él sabe dónde estás, te seguirá todo el tiempo”. Contestó.

“Pero no lo entiendo, ¿cómo puedo mantenerlo fuera?”

Mi amigo de repente miró a ambos lados del camino, parecía inquietante, como si estuviéramos siendo vigilados y temerosos de ser escuchados. Se inclinó hacia mí y me dijo en voz baja:

Cuando lo veas, lo escuches o sientas el frío en tu cuerpo, ¡no te muevas! ¡No hables con él! Ignóralo tanto como puedas, antes de que te invada por completo”.

“¡Pero no entiendo tu historia! ¿Cómo puedo deshacerme de él?”

“¡No puedes hacerlo! me contestó con una pequeña voz. Mira, se me acabó el tiempo…”

Con estas palabras, me dio la espalda y se fue por el camino, apretándome los talones.

“¿Tu tiempo se acabó? ¿Qué demonios estás diciendo? ¿Por qué se te acabó el tiempo?” Grité en la noche mientras mi amigo se alejaba rápidamente de mí.

“¡Se me acabó el tiempo! me contestó sin siquiera darme la vuelta. No lo dejes entrar… no le contestes!”

Mientras veía a este viejo conocido alejarse, una misteriosa sombra de repente parecía salir del paisaje y empezar a perseguir a mi amigo. Intenté gritarle, pero algo me impidió hacer el menor sonido. Entonces la oscuridad envolvió completamente la silueta de este hombre. ¡No podía verlo más!

Cuando quise caminar y seguirlo, de repente me despertó un fuerte ruido.

De repente me acosté en la cama, vestida y con los zapatos puestos. Recuerdo tomar un baño y acostarme sin ropa. Mis zapatos y la parte inferior de mis pantalones estaban llenos de suciedad, mis pies estaban adoloridos y podía oír el sonido de una campana a mi lado. Era mi teléfono, me despertó. En la confusión de mi despertador, no había reconocido mi campana y… hacía tanto frío en mi habitación. Pero no contesté, recordando las palabras de mi amigo, esperé a que dejara de sonar.

El aire ambiente estaba helado y la sensación de ser observado era aún más fuerte que cuando me quedé dormido. Podía oír algo moviéndose alrededor de mí en mi habitación. Pero no me atreví a moverme, cerré los ojos y permanecí completamente inmóvil. Finalmente, escuché pasos, como si caminara por un pasillo invisible y, a medida que los pasos se alejaban, la temperatura volvía tranquilamente a la normalidad.

No sé qué pasó cuando me desperté, pero si esta cosa es real, como dijo mi amigo, me temo que regresará esta noche.

No sé qué le pasó a este hombre, pero espero que la gente recuerde su advertencia. Si sientes un extraño resfriado al leer esta carta, no te preocupes. Si usted oye ruidos extraños en su casa, ignórelos. No puedes permitir que te encuentre.

No lo dejes entrar… ¡No le contestes!

La historia del espantapájaros
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“Adquirido incorrectamente nunca se aprovecha de ello.” John y Harry deberían haber recordado…

Había una vez un viejo granjero que poseía la mejor granja de la zona. Todos estuvieron de acuerdo en que el fruto de sus cosechas era sabroso e inigualable, y vinieron personas de todo el país para comprarle los mejores productos del mercado. Cuando se le pidió al campesino que conociera el secreto de tal cualidad, el hombre simplemente respondió que todo el crédito se debía a su espantapájaros:

“¡Se lo debo todo a él! Garantizo que ningún cuervo, ni ninguna otra plaga de cultivos se acercará a mis campos”.

El anciano lo había hecho con gran cuidado con sus propias manos y el resultado era asombroso; el espantapájaros ofrecía una visión espantosa que asustaba incluso a los humanos. El granjero había pasado meses perfeccionándolo, atento al más mínimo detalle, para que fuera lo más tenebroso posible, sabiendo muy bien que haría huir a las plagas de sus campos. Así, pues, con sus brazos de paja excesiva, de casi dos metros de largo cada uno, y sus piernas largas e interminables, aferraba el maniquí. Una vez ensamblado, el cuerpo del espantapájaros rivalizaba con el tamaño de un árbol.

Pero lo más aterrador era su cabeza. El granjero había seleccionado la más grande y hermosa de sus calabazas, que él mismo cavó y talló. Ya no contaba el número de días y noches durante los cuales había trabajado para hacer su trabajo lo más detallado posible antes de alcanzar la perfección. El resultado final fue tan espantoso y repulsivo que el campesino mismo se asustó al mirar a la cabeza del espantapájaros. Su objetivo principal fue alcanzado: ningún pájaro se atrevía a aventurarse en sus campos.

La granja al lado del viejo granjero estaba dirigida por dos hermanos, John y Harry, dos muchachos perezosos que no levantaron un dedo en todo el día, así que su granja amenazó con declararse en bancarrota. Juan y Harry estaban fieramente celosos del viejo granjero y lo envidiaban por su éxito. Empezaron a conspirar contra él. Planeaban arruinarla y así poder apropiarse de sus tierras y obtener mejores ingresos.

Pasaron unos días antes de que los dos hermanos empezaran a colarse en la tierra de su vecino. Le robaron su preciado espantapájaros y se lo llevaron a su casa, cuidando de esconderlo en un lugar pequeño y viejo donde nadie podía verlo ni pensar en venir a recogerlo.

Al día siguiente, mientras el viejo granjero se preparaba para un duro día de trabajo, se asustó al ver que su espantapájaros faltaba y que sus campos, todavía tan prolíficos el día anterior, habían sido saqueados por roedores y pájaros. El anciano cayó de rodillas llorando, sabiendo que su cosecha estaba arruinada y que su granja inevitablemente iba a caer en bancarrota. Al mismo tiempo, sentados a la sombra de su terraza, los dos hermanos ya ni siquiera trataban de contener la risa mirando a su vecino derramar lágrimas de dolor. Oyéndolos cacareando a lo lejos, el viejo granjero vino a su encuentro y les preguntó si sabían lo que le había pasado a su espantapájaros. Los dos hermanos miraron directamente a los ojos del anciano, diciéndole que no tenían ni idea. Juan se ríe abiertamente en su cara mientras se lo tira:

Parece que la rueda acaba de girar, ¿eh, viejo?

¡Apesta para ti! Harry agrega Harry, oliendo más hermoso.

El viejo granjero volvió a casa sin decir una palabra, cabeza agachada y con la espalda inclinada por el peso de la derrota y la resignación.

Esa misma noche, John y Harry lucharon por dormir. No era el remordimiento lo que les impedía cerrar los ojos, pero no podían borrar de sus mentes la imagen de la horrible cabeza del espantapájaros. Después de la discusión, concluyeron que no podrían quedarse dormidos mientras la cabeza tallada en la calabaza estaba en su casa. Así que los dos hermanos se levantaron y se dirigieron hacia el viejo encogido. Harry tomó el bate de béisbol y, con un golpe fuerte, redujo la calabaza a mil pedazos. Los dos hermanos se llevaron los restos de la verdura que cubría el suelo y los arrojaron a la basura. Luego volvieron a la cama, abrumados por la fatiga y se deshicieron de la imagen del espantapájaros que, antes, les daba vueltas en la cabeza.

La medianoche acababa de sonar cuando los hermanos fueron despertados por un ruido perturbador. Era como si algo se rascara detrás de la puerta de su sala común:

¿Olvidaste sacar al perro? exclamó Jonh con voz dormida.

¡No tenemos un perro! como respuesta.

De repente, la puerta se abrió en un siniestro chirrido. Una silueta estaba a la entrada de la cámara, de la que sólo un brazo de paja se balanceaba regularmente de derecha a izquierda, como un péndulo. Luego apareció un segundo brazo acompañado de dos largas, delgadas y esbeltas piernas. Los dos hermanos estaban petrificados de terror, sólo podían mirar el cuerpo sin cabeza del espantapájaros caminando vacilante, sus dos interminables brazos moviendo el aire incansablemente en busca de ellos.

Harry sintió uno de los brazos de la paja, congelado como la muerte, agarrado por un tobillo. Gritó, rogando a su hermano que le ayudara. Pero él ya había saltado de la habitación, tomando las piernas hasta el cuello, bajando por las escaleras de cuatro a cuatro escalones, golpeando la puerta de entrada del caserío y huyendo por el camino iluminado por el resplandor de la luna llena. Juan corrió tan rápido como le permitían sus piernas, jadeando como un perro rabioso entre dos gritos de terror. Mientras pasaba por delante de su granja, vio al viejo granjero parado en las escaleras. A la luz de la luna, Juan podía ver al viejo verlo correr, una extraña sonrisa en su cara. Continuó corriendo, sus pies descalzos ensangrentados, desollado por su huida por la áspera carretera. Miró furtivamente por encima de su hombro y casi se ahogó ante lo que acababa de ver. El espantapájaros estaba sobre sus talones y se acercaba a él a cada paso del camino. Tarde o temprano lo habría alcanzado y estaría a la altura.

Juan tuvo tiempo de notar un detalle siniestro: el espantapájaros había recuperado una nueva cabeza. Una cabeza nueva que se parecía a la de Harry…

El sofá de cuero
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Algunos recuerdos de la infancia no mienten.

Recuerdo cuando era niño, un viejo sofá de cuero negro en el salón de nuestra casa. Era un mueble imponente, un poco gastado, que mis padres habían comprado en una venta de garaje por casi nada.

Un día, cuando tenía 5 años, jugaba solo en la sala de estar. Cuando miré al sofá y noté algo extraño. Había una bolsa de papel arrugada en el suelo delante del sofá de cuero. Me preguntaba qué había dentro, así que decidí ir a ver e investigar. Se imprimió un logotipo muy distintivo en la bolsa de papel.

Justo cuando estaba a punto de recogerlo, me di cuenta de que una mano horrible extendía la bolsa. Un flacucho, flaco, blanco-blanco y flacucho brazo salió del sofá. De repente dejé de balancearme y sentí una gran emoción en mi espalda. Estaba aterrorizado.

Mientras la miraba, la mano se retractó lentamente y desapareció de nuevo bajo el sofá, trayendo con ella la misteriosa bolsa de papel. Salí de la sala de estar y corrí hacia mi madre que estaba en la lavandería. Temblando de miedo, intenté contar lo que había visto, pero ella no me creyó. Se rió y fingió que me imaginaba cosas.

Creepypasta – El viejo sofá de cuero

Después de eso, intenté mantenerme lo más lejos posible del sofá de cuero. Estaba evitando la sala de estar a toda costa. Una mañana me desperté para descubrir que el sofá de cuero había desaparecido. Había un sofá nuevo en su lugar. Había respirado un suspiro de alivio y con el paso del tiempo, olvidé toda la historia.

Hace unos años, le conté a mi madre sobre mis recuerdos de la infancia y de repente recordé el sofá de cuero viejo.

“¿Qué le pasó a ella?” Estaba preguntando.

“Oh, no me hables de esa cosa horrible,” lloró mi madre.” Lo tiramos a la basura”.

“¿Por qué? ¿Sólo porque le tenía miedo?”

“Bueno…” No dije eso en ese momento,”ella dice con un escalofrío”. Pero eras muy joven y no quería asustarte. Una mañana, cuando no tenías escuela, te escondiste en la casa. Te estaba buscando de habitación en habitación cuando por fin te oí reírte en el salón. Pensé que te escondías bajo el sofá de cuero. Me arrodillé para mirar, y cuando vi lo que había debajo casi me dio un infarto. Mientras viviera, nunca olvidaría lo que vi ese día”.

“¿De qué se trataba todo eso?”

“Era una anciana con un chal negro en la cabeza. Su piel era gris y arrugada mientras su cara torcida sonreía de forma grotesca. Tenía la risa de un niño pequeño y sostenía un brazalete en la mano. Quería huir, pero estaba congelado por el miedo y no podía apartar la mirada de sus fríos ojos muertos. Finalmente grité y subí corriendo por las escaleras. Saliste de tu escondite cuando me escuchaste. Me miró fijamente con sus fríos y muertos ojos. Estabas en la cocina, así que te agarré y te saqué de la casa tan rápido como pude. Llamé a tu padre, tuvo que dejar el trabajo e irse a casa. Intenté decirle lo que pasó, pero no me creyó. Me negué a irme a casa hasta que se deshizo de ese horrible sofá de cuero”.

Me quedé sin habla.

“Unas semanas después, te recogí de la escuela.” Mi madre continuó. Pasamos por la casa donde compré el sofá durante la venta del garaje. Detuve el coche y decidí averiguar más sobre él. La señora que vivía allí me dijo que todos los muebles habían llegado a casa cuando los compró. La casa pertenecía a una anciana que vivía sola. No tiene familia, así que cuando murió, su cuerpo no fue descubierto por varias semanas. Finalmente encontraron su cadáver en descomposición en el sofá. El mismo sofá que compramos en la venta de garaje. Incluso ahora, me asusta sólo pensar en ello”.

La historia que me contó mi madre me trajo a la memoria todos los recuerdos de mi infancia sobre aquel viejo sofá de cuero y la mano que sostenía la bolsa de papel. Hace unos días, estaba en una tienda de antigüedades cuando de repente vi algo que me resultaba familiar. En una bandeja, había una pequeña bolsa de papel con el mismo logo que había visto delante del sofá, atormentando mis recuerdos.

Me temblaban las manos cuando lo levanté y miré dentro.

Era una bolsa de cuchillas de afeitar.

La carnicería
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La historia de un anciano y un misterioso sobre

Una joven que caminaba por la calle fue detenida por un anciano ciego. El anciano, que parecía perdido, llevaba grandes gafas negras y un bastón blanco. Le resultaba difícil moverse y casi se cayó, llamando a la dama. Naturalmente, la joven lo tomó del brazo y le ayudó a enderezarse. El hombre le agradeció calurosamente y le pidió un favor.

¿Podrías ir a llevarme esta carta? preguntó el viejo ciego. Estoy cansado, caminé mucho para llegar aquí y es difícil encontrar la dirección.

Deseando ser de ayuda, la señora aceptó inmediatamente. Ella conocía el vecindario y la dirección del sobre estaba a sólo una cuadra de donde estaban. Sería sólo un pequeño desvío para hacerle un favor a un anciano. Mientras estaba en camino, miró por última vez al anciano que ahora estaba muy lejos de ella.

Qué sorpresa fue ver al ciego caminando rápidamente en la dirección opuesta, su bastón bajo el brazo. El viejo incluso se quitó sus grandes gafas negras. Rápidamente dio la vuelta a la esquina de una calle y desapareció detrás de un edificio.

Sorprendida y preocupada por la escena que acababa de ver, la joven mujer vaciló en ponerse el sobre que le había dado. Caminando más despacio, ella alimentó este pensamiento cuando de repente vio a un oficial de policía caminando un poco más lejos. Sin esperar un minuto, ella le interrogó para contarle su sorprendente encuentro con el anciano. El oficial de policía propuso entregar la carta con la niña para ver si los recipientes podían responder a sus preguntas.

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La dirección era la de una modesta carnicería de una pareja. Al entrar en la carnicería, el policía percibió inmediatamente asombro e inquietud en la carnicería. También notó un gran charco de sangre en el suelo junto al gran congelador detrás del dueño. A pesar de que es normal encontrar sangre en una carnicería, todo le parecía bastante extraño.

Cuando el oficial de policía preguntó al carnicero si conocía la razón del comportamiento extravagante del anciano ciego, el carnicero respondió que no lo sabía, pero empezó a sudar profusamente, haciendo que el oficial de paz volviera a sospechar. Pidió ver el congelador, que el carnicero rechazó categóricamente. El policía tuvo que insistir y, ante la obstinación del carnicero, decidió ir a verlo por sí mismo. Cuando abrió la puerta, vio una escena aterradora.

Dos cadáveres, gente brutalmente asesinada, colgaban de ganchos como trozos de carne. También había miembros y carne humana almacenados en varios lugares. Sin demora, puso al carnicero bajo arresto y pidió refuerzos. Poco después, el lugar estaba repleto de policías y los dueños fueron llevados a la comisaría.

Sentada en un coche patrulla, la joven trató de calmarse, incrédula por los acontecimientos que habían ocurrido desde que recibió el sobre.

¡El sobre! pensó la joven mujer.

Profundamente preocupada, lo había tenido en sus manos todo este tiempo, sin siquiera pensar en abrirlo. Así que abrió el sobre para mirar dentro.

Contenía una sola hoja de papel con pocas palabras escritas a mano:

“Esta es la última que te envío hoy.”

La Bodega
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¿Qué esconde en el sótano?

Todo el mundo ha experimentado, una vez en la vida, esta pequeña e inexplicable aprensión que nos lleva cuando vamos a la bodega. Esta historia no va a ayudarte a superar este miedo…

Hace unos años, mi familia y yo fuimos de vacaciones a Cape Cod, Massachusetts, donde mis padres alquilaron una casa vieja por dos semanas. La casa era muy tradicional: la planta baja incluía cocina, sala de estar y baño. Los dormitorios estaban arriba. El sótano estaba parcialmente amueblado y la habitación tenía una lavandería al lado de un sofá y televisión.

La primera noche, nos despertó el aullido del cuarto de mi hermana. Mi padre fue a su habitación, encendió la luz y encontró a mi hermana de pie en su cama, gritando y llorando llorando en lágrimas. Mis padres pasaron largos minutos con ella tratando de calmarla. Con paciencia, mi hermana finalmente se calmó lo suficiente como para explicarnos lo que la había puesto en tal estado.

Nos explicó que de repente había sido despertada en medio de la noche por un olor pestilente. Cuando abrió los ojos, había visto su habitación completamente cubierta de sangre desde el suelo hasta el techo. Había sangre por todas partes, huellas de manos ensangrentadas en las paredes y salpicaduras de sangre en el techo. Después de que mi hermana había terminado su historia, la tranquilizamos con amabilidad, ella había tenido una pesadilla, eso es todo. A pesar de nuestros consuelos, mi hermana se negó a volver a esta habitación, por lo que durmió en la habitación de mis padres durante el resto de nuestra estancia.

Pasaron unos días y el incidente se olvidó rápidamente. Una noche, mi madre estaba ocupada cocinando la cena mientras mi padre había ido de compras a la ciudad. Mi hermana y yo estábamos en la habitación del sótano viendo televisión cuando de repente las bombillas explotaron y la TV se apagó, sumergiendo la habitación en una oscuridad total. El sótano no estaba terminado, las paredes eran de piedras viejas que daban al lugar un aspecto más bien siniestro. Por un momento nos quedamos congelados, sin saber qué hacer. Entonces se olió un olor asqueroso.

El olor que nos subía por las fosas nasales era absolutamente insoportable y nos sentíamos muy rápidamente con náuseas. Olía a carne podrida, en un estado avanzado de descomposición. El olor horrible se hizo más fuerte y fuerte y de repente oímos un ruido extraño, como si algo rasgara el suelo o las paredes en la oscuridad. Mi hermana y yo gritábamos de corazón, vagando ciegamente por la habitación siempre sumidos en una profunda oscuridad en busca de la puerta de salida. Finalmente llegamos y subimos apresuradamente las escaleras, llamando a nuestra madre a gritos histéricos.

Le contamos todo sobre nuestra experiencia, sin olvidarnos del olor pestilente y el ruido extraño que habíamos escuchado. Incapaz de calmarnos, nuestra madre accedió a bajar al sótano, reemplazar las bombillas rotas y averiguar de dónde venía este supuesto olor. Tomó una linterna y nuevos bulbos y bajó por las escaleras hasta el sótano, siempre sumida en la oscuridad, mientras mi hermana y yo nos habíamos quedado en lo alto de las escaleras. Le suplicamos que se diera prisa y volviera sin demora, pero parecía que llevaba una eternidad abajo.

De repente, la vimos salir de la oscuridad y subimos corriendo por las escaleras antes de cerrar la puerta del sótano detrás de ella y correr para cerrarla con llave. Cuando ella se volvió hacia nosotros, vimos su cara mordaz que había perdido todos sus colores y sus ojos abiertos con miedo. Nos sopló en voz alta:”¡Te prohíbo que vuelvas abajo!”. y luego fue a la cocina y llamó a la policía. Sin movernos de donde estábamos, mi hermana y yo todavía oímos la conversación de nuestra madre por teléfono; ¡había alguien en el sótano!

Mientras esperábamos a que llegara la policía, los tres nos acurrucamos juntos en el salón, mirando fijamente a la puerta que daba al sótano. Cuando la policía finalmente llegó, mi madre los saludó y los invitó a entrar. Luego abrió la puerta que conducía al sótano y los oficiales bajaron las escaleras armados con linternas y sus armas. Registraron todos los rincones de la habitación, pero no encontraron absolutamente nada. No había otra manera de salir del sótano, ni había otra ventana o puerta que no fuera la de la parte superior de las escaleras. Lo que sea que estuviera ahí abajo, era la única salida que “él” debería haber tomado. En esta ocasión, la policía tomó licencia y se fue.

Una vez sola, nuestra madre accedió a contarnos más sobre lo que había visto. Mi hermana y yo la escuchamos hablar con voz tranquila y calmada. Ella nos dice que estaba ocupada reemplazando las bombillas quemadas cuando comenzó a oler el mismo olor que nosotros describimos. Y también oyó un leve ruido, como arañazos, cuyo origen no podía determinar. Luego había mirado la habitación con el rayo de su linterna cuando de repente notó una forma acurrucada entre la lavadora y la secadora.

Era un hombre en cuclillas,”a cuatro patas” para ser preciso. Sus ropas estaban destrozadas, sus cabellos salvajes y enredados, y su cara no era humana. Este último estaba congelado en una expresión de puro odio. En ese mismo momento, había mirado a nuestra madre, sus ojos, como espejos, reflejaban la luz de la linterna. Entonces el hombre se arrastró hacia atrás y desapareció en una pared de la habitación. Cuando mi madre lo vio desmayarse en el aire y desaparecer así, había dejado caer su linterna y corrió.

Después de eso, ninguno de nosotros volvió al sótano. Nos preocupamos de dejar la puerta cerrada y cerrada con cuidado. Las noches siguientes, todos dormimos en el dormitorio de mis padres, que también cerramos. Unos días después, decidimos de mutuo acuerdo acortar nuestras vacaciones y regresar a casa.

El Cónclave
historias de terror

Un asesinato abominable que nunca se resolverá

Una pareja, casada durante algunos años, vivía en una modesta casa de un barrio japonés con sus hijos pequeños, un niño y una niña. Como en muchas situaciones, el acuerdo entre los dos niños no era bueno y el niño siempre había desarrollado un sentimiento de odio hacia su hermana menor. Un día, empezó a hacerle un mal truco. El niño decidió colocar una cámara en el baño de la familia para filmar a su hermana y poner el vídeo en línea. Su objetivo era humillar a su hijo menor delante de todos sus amigos y de toda la escuela.

El chico malo escondió la videocámara bajo un montón de toallas en el baño. Unos minutos más tarde, la niña se fue al baño, asegurándose de cerrar la puerta detrás de ella. La chica nunca saldrá de esta habitación.

La madre comenzaba a preguntarse qué podía mantener a su hija ocupada en el baño durante tanto tiempo. Ella tocó la puerta del gabinete, gritando el nombre de su hija, pero no recibió respuesta. Cada vez más preocupada, llamaba a su marido. Este último comenzó a derribar la puerta.

El espectáculo que se les ofrecía a sus ojos los aterrorizaba por el resto de sus vidas.

El cuerpo de la joven yacía sobre el suelo de baldosas en un verdadero charco de sangre. La apuñalaron hasta matarla. Su cabeza había sido lacerada tanto que la niña era irreconocible. Peor aún, le habían cortado la lengua. Una hoz empapada de sangre descansó junto al cuerpo inanimado de la niña.

Inmediatamente se llamó a la policía y los efectivos de mantenimiento de la paz pudieron intervenir en el lugar del crimen. Mientras inspeccionaba el baño, un misterio inextricable se impuso a los agentes de policía. La puerta estaba cerrada por dentro, el cerrojo de la ventana estaba bien cerrado, y la habitación era tan pequeña que nadie podía esconderse allí para esperar discretamente la llegada de la chica. ¿Entonces cómo fue asesinada?

Los agentes de policía notaron que la única otra salida del baño era un pequeño agujero, de apenas veinte centímetros por veinte centímetros. Nadie en el mundo podría haberse deslizado en un espacio tan estrecho. La policía estaba perpleja. No entendieron cómo alguien entró en la habitación y asesinó a la niña. Intentaron tomar las huellas dactilares de la hoz sin éxito. En este punto de la investigación, la policía pensó que el caso nunca se resolvería.

Llegó el momento de las audiciones. La policía interrogó al padre y luego a la madre sin resultado. Cuando llegó el turno del niño, no lo encontraron. Los oficiales fueron a buscarlo y lo encontraron acurrucado en el fondo de un armario. Su mirada se perdió en la ola y el niño quedó atrapado en violentos temblores incontrolados. Sus manos, todas temblando también, sostuvieron firmemente una cámara de vídeo.

El joven, incapaz de responder a sus preguntas, la policía decidió echar un vistazo a la grabación en cámara. Lo que descubrieron sobre la película les perseguiría por el resto de sus vidas.

Un policía conectó la cámara de vídeo al televisor grande de la sala de estar y pulsó el botón “play” de la cámara. La niña apareció en la pantalla, sentada en el inodoro. Mientras se subía los pantalones, la policía notó un movimiento en el pequeño agujero detrás de la taza. Luego, una pequeña silueta de repente y silenciosamente surgió del agujero, sosteniendo una hoz en la mano.

Los oficiales no podían creer lo que veían después. Esa cosa no medía más de 15 centímetros de alto. Saltó sobre la espalda de la niña y antes de que tuviera tiempo para gritar, la criatura le cortó la garganta con un fuerte golpe. Luego procedió a lacerar el cuerpo de la niña con su afilada espada hasta que la niña cayó al suelo, muerta. Pero la horrible escena estaba lejos de terminar. Esta cosa golpeaba la cara de la pobre niña con innumerables puñaladas, y luego terminaba su trabajo cortándole la lengua.

Una vez terminada la carnicería, la aterradora solapa se acercó a la cámara. Los policías pudieron entonces detallar un poco a la extraña criatura: su cara parecía la de una mujer muy vieja, arrugada hasta el extremo y los rasgos anudados por unos rostros atroces. Miró directamente al lente de la cámara y silbó en una voz desde el más allá de la tumba:”¡Tú eres el siguiente!”.

Entonces la criatura se giró y desapareció en el pequeño agujero del que había salido, cogiendo con ella la lengua de la niña.

Una vez que terminaron de ver la cinta, la policía se secó los ojos inundados de lágrimas. Algunos no podían evitar vomitar en el suelo mientras que otro, habiendo perdido todas sus facultades, se manchaba los pantalones sin siquiera tomar sombra. Todos fueron tétanos por miedo.

Hoy, el caso del asesinato de la chica es uno de los casos sin resolver. La extraña silueta nunca pudo ser identificada. La grabación de vídeo, aunque exista, permanece cuidadosamente oculta al público en general y la policía se niega a comentar este caso. El vídeo se almacena ahora en un armario de exhibiciones policiales. Llamado “El Misterio del Caucus”, el caso nunca fue retransmitido por la policía en los medios de comunicación locales o nacionales.

La sayona

La sayona

Mi madre solía decirme que debía tener cuidado en la carretera todos los fines de semana, no tanto por los peligros al volante a los que estaba expuesto, sino a los fenómenos fantasmales que agobiaban a la ciudad durante esa época. Las carreteras de Venezuela se caracterizan por ser solitarias en la noche.

Recuerdo que era viernes y había peleado con mi esposa, yo solía festejar mucho, esa era una de las razones por las que discutíamos, pero no le presté atención y me fui de allí camino a un bar. Después de muchos tragos, se hizo muy tarde y era el momento de irme, quizás me encontraría con cualquier amigo o mujer por el camino y me la pasaría bien.

Me subí a mi auto y emprendí mi viaje sin rumbo fijo. Luego de muchos kilómetros, me adentre a la autopista regional, casi no había automóviles y eso ya era normal para mi, al menos hasta que una figura esbelta apareció en mi campo de visión. A lo lejos solo podía ver a una mujer con vestido, aunque en realidad parecía una túnica, algo en mi me decía que no me detuviera, que pisara el acelerador y saliera de ahí, pero no lo hice, estaba borracho y quería divertirme.

Me detuve justo frente a la chica, era hermosa, cabello muy largo, un poco más abajo de la cintura, tez blanca, labios rojos y carnosos y un cuerpo totalmente esbelto que se podía apreciar a través del vestido. Era imposible no sentirse atraído por ella, bajé la ventanilla del copiloto y le pregunté a dónde se dirigía, no me contestó, solo subió al auto y me miró a los ojos. Como un instinto, me quité el anillo de bodas y ella empezó a besarme. Estuvimos así por unos minutos hasta que empecé a “desvestirla” fue ahí cuando supe que algo andaba mal.

Le quitaba un vestido y aparecía otro y otro. La miré para saber lo que ocurría y el terror invadió mi rostro. La bella mujer había desaparecido y ahora tenía frente a mi algo horroroso. Su cara estaba llena de arrugas y manchas, sus ojos eran rojos como la sangre, con colmillos igual de rojos, llenos de mi sangre. Intenté salir del auto y sus largas uñas impactaron mi rostro y pecho hasta que sus dedos se cerraron en mi cuello. Su horrible risa llenó mis oídos y el olor putrefacto se quedó grabado. No sé en qué momento desapareció, pero podía verla en cada esquina, incluso detrás de mí.

Cuando llegué a mi casa no podía dormir porque la sentía cerca, incluso sentía su olor y escuchaba su risa en cada rincón de mi hogar, me estaba volviendo loco. Mi madre me lo había advertido y yo no le presté atención, me convertí en una de sus víctimas, marcado de por vida, atacado por la sayona.

Las gemelas de la muerte

Las gemelas de la muerte

Todos los pueblos tienen historias, unas más fantásticas que otras pero historias al fin y al cabo. Yo recién me estaba mudando, necesitaba un nuevo lugar para poder concentrarme en mi nueva obra literaria, después de todo, no tenía demasiadas responsabilidades o al menos no poseía demasiadas cargas. Vivía con mi prometido en la ciudad, no teníamos hijos y cada uno tenía una profesión que nos permitía vivir cómodamente, no podía quejarme de mi vida hasta ahora. La mudanza culminó con éxito y podía decir que tenía un nuevo hogar en un lugar distinto.

Mi prometido consiguió comprar un local lo suficientemente grande como para aperturar un café en el pueblo y en cuestión de meses el lugar se había convertido en la sensación de los citadinos. Yo por otro lado, iba bastante adelantada con mi historia, era de romance y comedia, algo cliché pero era lo que más demanda tenía.

Acostumbraba a pasear sola por el pueblo, tomaba el atajo de viejo colegio para llegar más rápido, ese pasadizo siempre estaba solitario y aunque nunca me pregunté el por qué de ese hecho, no dejaba de inquietarme de vez en cuando.

Mis vecinos eran amables a excepción de una señora, era bastante mayor y nunca salía de su casa. Solo la vi en dos ocasiones, hablaba sola y no permitía que nadie viera el interior de su hogar, una vivienda muy tétrica a mi a decir verdad. Muchos dicen que tuvo demasiadas hijas en el pasado pero que todas ellas murieron y que ahora vive sola. Yo no creí nada de eso, era como sacado de película que todas sus hijas murieran y casualmente todas de la misma manera, era extraño.

Un día, luego de visitar a mi prometido en su lugar de trabajo, decidí volver a casa temprano, traje conmigo un par de galletas y un jugo para comer en el camino pues todo estaba muy alejado de mi hogar. Pasé exactamente por el camino más rápido, pero esta vez no se encontraba solo, pues estaban dos pequeñas niñas tomadas de las manos del otro lado de la calle. Las niñas tarareaban una vieja canción de juegos y una sonrisa se dibujó en mi boca, eran preciosas, rubias, con dos moños en cada lado de su cabeza e idénticas, eran gemelas. Me llamó la atención el hecho de que estuvieran solas, así que me acerqué.

– ¿Qué hacen aquí tan solas, pequeñas? – Ambas se miraron y sonrieron con complicidad, no me pareció algo raro, solo eran niñas.

– Estamos esperando a mami, pero no llega. – Contestó una de ellas.

– Hmmm, ¿saben donde viven al menos? Yo puedo llevarlas y así no se quedan solas por aquí. –

– Yei, vamos. – Dijeron al mismo tiempo, me tomaron de las manos y caminamos juntas por la misma dirección de mi casa. En el camino, les di de los dulces que me había traído del local de mi prometido y un poco de jugo a cada una porque imaginé que tenían hambre, hablábamos de sus juguetes favoritos y las cosas de su colegio. Las personas nos miraban raro, pero no les di mucha importancia, 30 minutos después, nos encontrábamos a unas cuantas cuadras de mi casa y las miré extrañada, ellas solo tarareaban su canción.

– ¿Cuál es su casa? –

-Aquella. – Señaló la vieja casa de mi vecina y mi asombro creció aún más. Yo nunca las había visto allí, ni siquiera escuchaba sus risas o la canción que cantaban y eso era imposible.

Sin decir nada, llegamos hasta el frente de su casa y llamé, pero nadie salía. Las niñas reían y me tomaban las manos con fuerza. De la nada, otra de mis vecinas me llamó.

-¿Qué haces? Sabes que a esa señora no le gusta que… –

-Lo sé, pero dejó a sus niñas en la calle del colegio y las vine a traer. – Al terminar de decir eso, la mujer se puso pálida en seguida.

– ¿Niñas? ¿De qué hablas? –

– De estas… – pero ambas me soltaron las manos y salieron corriendo en cuanto su madre abrió la puerta de la casa. Corrí y grité detrás de ellas para alcanzarlas y lo hice justo a tiempo porque de la nada apareció un auto que pudo atropellarlas. – ¿PERO POR QUÉ HICIERON ESO? ¡PUDIERON MORIR! –

Ambas se rieron nuevamente y negaron con sus tiernas cabecitas.

– Ya morimos atropelladas antes, eso no volverá a ocurrir. ¿Verdad mami? – Miraron a la anciana y desaparecieron sin dejar rastro.

Mi cuerpo empezó a temblar, mis ojos se volvieron llorosos y escuchaba las risas y el canto de las niñas en mi cabeza. Desde entonces las veo en todos lados, ya no puedo salir de casa sin verlas en el mismo camino o en mi propia habitación repitiendo la misma oración.

– ¿Nos llevas con nuestra mami? –

El hombre que se inmiscuye en mis sueños

El hombre de mis sueños

Todas las personas tenemos miedo, eso forma parte de nuestra naturaleza. Algunos le temen a la oscuridad, otros a las alturas, incluso hay sujetos que le temen al amor o al futuro, pero lo cumbre de todo es que estos miedos pueden acabarse cuando se enfrentan, sin embargo, lo mio es algo más complicado y severo, no es como si pudiera despertar un día y dejar de sentir pánico, porque para despertar tengo que dormir y precisamente ese es mi temor.

Todo comenzó hace unos meses, no le daba importancia a cosas insignificantes como los sueños, pero llegó un punto en el que simplemente ya no podía más, no quería que llegara la noche porque estaba seguro de que me volvería loco. La primera vez que ese sujeto se presentó en mi cabeza yo estaba soñando que viajaba por todo New York con mi familia, pero me sentía perseguido, atacado de alguna extraña manera. Los primeros días lo tomé como una simple coincidencia, pero luego todo fue empeorando.

Cada vez que cerraba los ojos, veía a un hombre extraño de tez blanca, cabello corto, cejas muy pobladas y mirada penetrante. Nunca había visto a ese sujeto en mi vida, pero en mis sueños él era el protagonista de muchas desgracias. Durante el quinto mes de sueños, las crisis nocturnas se multiplicaron y mi madre tuvo que intervenir, me quería enviar a terapia.

– ¡Son solo sueños, Daniel! No puedes tener miedo todas las noches cuando vas a dormir. –

Ese era el mantra que repetía cada vez que despertaba, pero nunca funcionaba. Ya no era el chico alegre de la secundaria, ahora era otro. Estaba demasiado pálido, con grandes ojeras y había perdido mucho peso, solo dormía 20 minutos al día y una vez que lograba conciliar el sueño, no podía despertarme, era una parálisis general que me aturdía y perturbaba de tal manera que cuando lograba despertar, gritaba y lloraba como un niño pequeño.

Las discusiones en mi familia por mis episodios nocturnos incrementaron y el terapeuta simplemente no era de mucha ayuda. Las sesiones eran cada vez más largas y como último recurso se decidió que me remitieran con un psiquiatra que pudiera realizarme alguna sesión hipnótica y dar con el verdadero problema, el origen de mis miedos.

Un día antes de la primera sesión, ni siquiera pude darme cuenta cuándo me quedé dormido y por un momento llegué a pensar que este sería el primer sueño normal en meses. Caminaba solo por la ciudad, era un día soleado y hermoso y yo me veía como antes, sin ojeras, feliz. Decidí ir a una tienda de comida rápida porque mi estómago rugía como si se tratara de una criatura salvaje, el empleado me atendió con normalidad, pero cuando se giró para tomar mi tarjeta y cargar la cuenta, el terror invadió mi cara, era el sujeto y me miraba con ojos distorsionados, su sonrisa era tétrica y sus brazos fueron directo a mi cuello, apretando con mucha fuerza e impidiendo que respirara con normalidad.

No sé cómo pude safarme de su agarre, pero en cuanto logré hacerlo, corría y corría sin parar pero la velocidad disminuyó, todo era como en cámara lenta, pensé en pedir ayuda pero cada persona con la que tropezaba portaba su cara, era el sujeto. Sentí como si me jalaran desde atrás y no pudiera seguir corriendo, entonces el hombre apareció nuevamente, esta vez con una pistola y disparó. Todo se volvió negro por un momento y cuando todo había acabado, abrí mis ojos.

Estaba empapado de sudor y lágrimas con mi madre abrazándome fuertemente. Esto era suficiente, tenía que parar. Esperamos a que saliera el sol para ir con el psiquiatra y al llegar, me sorprendí por la cantidad de personas con igual o peor aspecto que yo esperando en aquella sala.

– Nombre por favor. – Dijo la recepcionista al verme llegar.

-Daniel Armando Romero. – Contestó mi madre. -18 años, crisis noc… –

-Si, crisis nocturnas, créame señora, no es el único con ese diagnóstico y ya hasta nosotros estamos preocupados por todo esto.

– ¿No era el único? – Ninguno dijo nada, pero la duda estaba latente.

– “Es el último, él vendrá, estamos muertos, el intruso vendrá” – era lo que escuchaba desde que ingresé en esa sala. Una chica se acercó a mí de la nada.

– ¿También ves al intruso, verdad? – me dijo con una mirada perdida y fría en el rostro que jamás me enfocó.

– ¿Qué? – Dije alterado y sorprendido.

– Él quiere matarnos uno a uno y lo ha logrado, nos ha reunido, será hoy, será hoy. – Decía rápidamente y con voz asustada, casi demente.

No comprendía lo que sucedía hasta que la puerta de entrada se abrió de par en par y allí estaba él, el sujeto de mis pesadillas, con ojos distorsionados y sonrisa psicópata.

No desperté, fue real.

El niño de la habitación contigua

El niño de la habitación contigua

A mi mamá le gustaban mucho las casas antiguas, decía que cada una de ellas tenía su encanto, así que cada cierto tiempo nos mudabamos. En menos de un año ya me habían cambiado de colegio al menos 3 veces, era una niña pero recordaba todo a la perfección. Recién nos estábamos mudando a una casa bastante bonita a pesar de su antigüedad. Era muy grande y espaciosa, con un amplio jardín delantero y ventanales que permitían que el sol ingrese a nuestro nuevo hogar. A mi hermanita menor le fascinaba la casa y eso era un buen indicio.

Siempre me costaba conciliar el sueño los primeros días de la mudanza, no era fácil acostumbrarse a otra habitación, pero trataba de hacerlo, mi madre estaba encantada con la casa y según ella, esta podría ser la definitiva, nuestro último camino y en el largo rumbo que habíamos recorrido. La diferencia entre las otras viviendas y esa, era que aquí se escuchaban muchos ruidos extraños y se veían sombras de vez en cuando, algo inquietante, pero lo relacionaba con la antigüedad de la construcción y no le prestaba mucha atención y si mi hermana se asustaba, iba hasta mi habitación y dormíamos juntas.

Al cabo de unas semanas, pude acostumbrarme a los ruidos de la casa y me dirigía a mi escuela con normalidad, había hecho muchos amigos, pero ninguno se atrevía a entrar a mi hogar, les daba miedo y al principio los entendía, después empezó a molestarme.

– Deberían ir a mi casa, mi mamá les dará una merienda deliciosa. –

– ¡NO! – Gritaron 3 de mis amigos. – Ahí aparecen personas muertas. –

– ¿Muertas, dices? ¡Eso es imposible! –

No hablamos más del tema, pero era algo que me inquietaba demasiado. Con el pasar de los días los ruidos iban aumentando y no era algo que solo yo sintiera, es que mi madre también los percibía e incluso llegó a pensar que alguien estaba viviendo en nuestro hogar a escondidas. Con la ayuda de los únicos 2 vecinos que se ofrecieron a investigar, revisaron toda la vieja casa hasta en el sótano, pero no encontraron nada que pudiera justificar el ruido en mi habitación y en la de mi hermana.

Una noche, mi mamá había llegado muy cansada de su trabajo y la brisa nocturna era demasiado fuerte, parecía que llovería en cualquier momento y decidimos abrigarnos hasta más no poder, pues el frío tentaba a calar nuestro huesos.

En determinada hora, hubo un corte de electricidad y todo quedó en penumbras, eso me dio mucho miedo, especialmente porque dormía sola y me daba demasiado terror levantarme para ir a la puerta contigua y dormir con mi mamá o buscar a mi hermana. Suspirando, me arropé totalmente y cerré los ojos, pero incluso con aquella sabana pude ver a alguien en mi habitación cuando un fuerte relámpago la iluminó.

Me levanté pensando que era mi hermana y aun estando en penumbras me movilizaba tocando la pared para estabilizarme.

– ¿Miriam? – Llamé a mi hermana, pero nadie contestó, en su lugar, la puerta se abrió y cerró rápidamente haciendo que me sobresaltara y un nuevo relámpago iluminó el lugar. Ella estaba sentada en mi cama con sus manos tapando su carita.

– Tengo miedo hermanita. – Dijo con voz ahogada.

– Lo sé, yo también, vamos a dormir. –

– Espera, ve debajo de la cama, sino no podré dormir. –

– Miriam, mejor lo dejamos para mañana y… –

– Hazlo, por favor. – Todavía tenía sus manos en la cara y resignada, hice lo que me pidió.

Me puse de cuclillas y fui a ver debajo de la cama, allí la vi a ella, llorando y tapando su boca. Yo estaba realmente confundida y cuando me iba a levantar, ella me hizo la señal de silencio y susurró algo que me dejó helada.

– “Esa de arriba no soy yo” –

Al levantarme, la persona que estaba en mi cama y que creí era mi hermana, se transformó en un niño totalmente horrible y espeluznante, me sonrió macabramente y se lanzó a mi cara, arañandola y diciendo cosas en un idioma que no podía entender.

Tanto mi hermana como yo gritabamos de terror y a los segundos escuchamos el grito de mi madre, ella también lo había visto. Salimos corriendo de aquel espantoso lugar y pasamos esa fatídica noche en la calle, bajo la lluvia y con mucho frío.

A la mañana siguiente volvimos, todo estaba intacto a excepción de los espejos de la casa, pues todos tenían un claro mensaje con sangre.

“FUERA, AHORA”

Nos fuimos de allí lo más pronto posible y no volvimos jamás, pero en mi nuevo colegio volví a ver a ese niño fantasma en un periódico viejo. Había muerto de manera extraña en esa casa. Vi su foto y escuché nuevamente esa voz en mi cabeza.

“FUERA”

La leyenda de Mammón

La leyenda de Mammón

Hay una historia muy aterradora que no todos creen, sin embargo, causa temor a todo el que la escucha, o la lee, como tu hoy. Se dice que hace muchos años, nacieron dos hermanas con poderes sobrenaturales, de esos con los que puedes invocar a un demonio y traer el caos al mundo. Sandra y Sabrina fueron inocentes en su infancia, pero Sabrina fue cambiando su personalidad con el pasar de los años, unos dicen que todo comenzó cuando no pudieron seguir ocultando su naturaleza, otros alegan que Sabrina podía ver algo que los demás no y eso la llevó a la locura.

Sandra tenía las mismas capacidades que su hermana mayor, pero a diferencia de esta, ella no quería hacer ningún tipo de mal, solo quería ayudar a su madre. Esta última estaba cansada de las mentiras de su hija mayor y que siempre tuviera que aterrorizar a sus compañeros de clases. La paciencia de esa joven madre llegó a su fin cuando el director del instituto en el que iban sus hijas la citó para decirle que Sabrina había herido a un alumno. El chico tenía una estrella de 5 puntas en su pecho dibujada con garras.

Sabrina no había tocado al niño, pero simulaba el dibujo en el aire y a medida que trazaba la estrella aparecía en la piel del chico, se escuchaban voces guturales y todo el lugar temblaba. El hombre estaba tan aterrado con lo que había visto que la echó del colegio sin derecho a réplicas. Sabrina se la pasaba todo el tiempo hablando en una lengua que solo su hermana menor conocía. Sandra sabía que su hermana estaba siendo manipulada por un ente maligno, pero no podía hacer mucho por ella.

-Puedo hacer que otros vean lo que nosotras vemos, solo necesito tu ayuda. -Habló Sabrina entre susurros, teniendo cuidado de que su madre no las escuchara.

-¿Estas loca? No quiero que los demás vean a esas cosas, mucho menos a .

De repente, ese ente apareció frente a ambas hermanas. No tenía una forma propiamente dicha, sólo podía verse su sombra y el humo que éste desprendía, además de percibir ese fétido olor que dañaba todo lo que estuviera cerca. Sandra podía verlo, pero no escucharlo, eso era algo que sólo Sabrina podía hacer. Esta última sonrió y le propuso un trato a su hermana.

-Has este ritual conmigo y no volveré a molestarte nunca más. -Sandra dudaba, pero Sabrina era demasiado insistente, sabía que, si no la ayudaba, no la dejaría en paz, así que aceptó.

Durante toda la noche estuvieron haciendo un oráculo extraño bajo las instrucciones de Ammón en el sótano.

-Bien, ya está todo listo. ¿Puedo irme ahora?- Dijo Sandra con un pequeño escalofrío recorriendo su espina dorsal. Tenía un mal presentimiento.

-No, aún falta una cosa… – Sabrina sacó de su bolsillo una daga de plata y sin mediar palabra la incrustó en el cuello de su hermana, cortándolo de lado a lado. -Necesitaba la sangre de un inocente para terminar mi ritual.

De la nada, toda la habitación empezó a temblar. Cada frasco de los estantes en ese sótano cayó al suelo. Se escuchaban voces susurrantes, risas, llantos y cánticos en otro idioma. El lugar donde se encontraba el oráculo quedó destruido, se había abierto un agujero muy profundo, pero se podían ver muchas llamas en él. Era el portal entre la tierra y el infierno.

Sabrina lanzó el cuerpo inerte de su hermana en ese agujero y, segundos después de eso, salió una criatura totalmente horrenda. Tenía al menos 2 metros de altura, su piel estaba quemada, pero se le podían ver algunas partes de carne, sus ojos eran tan rojos como la sangre, poseía cuernos pronunciados, una larga cola y colmillos muy afilados.

-Ahora podrán verte… Mammón.

Y la cosa sonrió de una manera terrorífica. Por cada respiración de ese demonio, un temblor sacudía la casa. Nadie supo nada de Sabrina, ella simplemente desapareció, dicen que se suicidó.

¿Cómo puedo creer en esta historia? Porque la madre de esas niñas ha estado recluida en un hospital psiquiátrico desde la muerte de Sandra y no para de repetir esa historia. ¿Lo peor? Ella no está sola. Esa criatura la acompaña día y noche, incitando a acabar con todo y con todos. Estar cerca de Mammón es estar cerca de la muerte.

-No debes estar aquí, él puede verte. -Dijo la pobre señora, con ojos desorbitados y respiración agitada.

-Yo también puedo verlo… Mamá.

La casa maldita

La casa maldita

Muchos dicen que las maldiciones no existen, que son solo cuentos para asustar a los niños, pero ¿Qué tal si en realidad las maldiciones son más reales de lo que pensamos? Los arqueólogos y egiptólogos creen en las maldiciones egipcias, entonces ¿Por qué no creer en esta maldición?

Mi vecindario podría tomarse como cualquier otro, tranquilo, sin niños problema, sin delincuencia… Pero no todo era perfecto, había un oscuro secreto que todos intentaban guardar, pero les era casi imposible: La casa maldita. Esa vivienda deteriorada y vieja que a más de uno le llamaba la atención, no era para menos, tiene pinta de que, en su momento, fue una de las mejores casas de la zona, bien cuidada y habitada por una gran familia, al menos hasta que la desgracia la allanó.

Se dice que algo o alguien irrumpió en aquella vieja vivienda, poseyó a todos los que allí vivían hasta que todos se mataron entre ellos. Nadie ha vivido ahí desde entonces, pero se escuchan ruidos extraños y hay sombras caminando por doquier. ¿Cómo lo sé? Las he visto desde la ventana de mi casa, es inevitable y no soy la única, todos los hacen, pero nadie habla de eso, nadie se atreve. Pero se sienten atraídos, hay una fuerza que nos incentiva a entrar… Y morir.

Mi amiga Beatriz y yo caminábamos como de costumbre por el vecindario, siempre estábamos aburridas y buscábamos la manera de animarnos mientras caminábamos o íbamos en busca de nuevos amigos, sin embargo, no encontramos nada, todo estaba desierto. En un momento dado tuvimos que pasar por aquella casa y Bea paró su andar de inmediato, giró su cabeza lentamente hacia la derecha y se quedó así por unos minutos. Extrañada, miré en la misma dirección que ella y me asusté muchísimo cuando me di cuenta de que estaba frente a la casa maldita.

-¡Vámonos!- La tomé del brazo, pero una fuerza extraña nos mantuvo a ambas en nuestros lugares. Mi amiga parecía poseída, pues su mirada estaba perdida, pero su rostro estaba adornado con una sonrisa inocente, una que poco a poco fue cambiando a una terrorífica.

-Entremos.- Dijo con voz mecánica y gutural. No podía soltarme de su agarre y cuando menos lo pensé, nos dirigimos a la casa, cada paso que daba marcaba la diferencia entre la vida y la muerte.

Intenté zafarme y no pude, era inútil y cuando pensaba en gritar, sentí como algo tomaba mi cuello con fuerza, ahogándome, dejándome sin respiración. Mis ojos fueron directo a la puerta que Beatriz estaba abriendo y noté como finos hilos de sangre brotaban del pomo, escuché una voz en mi mente, era gutural, seca y terrorífica.

-Muere, hazlo, termina con todo, danos todo, tu alma, tu corazón.

Cuando entramos, Beatriz me soltó y al mismo tiempo desapareció. Un terrible olor inundaba mis fosas nasales y la oscuridad del lugar incrementaba mi miedo. Un grito proveniente del ala izquierda hizo que me moviera enseguida, era Bea, gritando y riendo al mismo tiempo, como si dos personas estuvieran dentro de su cuerpo.

De la nada, Beatriz se alzó al menos 1 metro sobre el suelo, su cara estaba contraída en una mueca, como si estuvieran ahorcándola y cuando pensé en ayudarla, algo tomó mi pierna derecha, me derribó y se sentó encima.

Era un hombre sin ojos, labios cosidos, piel gris y largas uñas, mismas que enterró en mi pierna, haciendo que gritara de horror y dolor. Podía ver la sangre salir a borbotones de mi pierna, pero también había más en el techo.

La cosa desapareció al cabo de unos minutos, pero en su lugar, apareció Beatriz, esta vez con un cuchillo en su mano.

-¡Bea, NO! -Grité histérica, pero fue tarde, ella o lo que sea que estaba dentro de ella le cortó el cuello de lado a lado. A los pocos segundos me vi rodeada de un montón de personas que conocía. Eran todos los que se habían suicidado allí y cada uno me miraba de manera psicótica.

Beatriz se presentó frente a mí, esta vez con su cuello abierto y sangrando, ojos desorbitados y manos impregnadas en sangre. De la nada quise hacer lo mismo que ella, la casa me obligaba, la casa me lo decía, tenía que acabar con todo, conmigo. Mi alma salió de mi cuerpo y en ese momento pude ver algo terrible. Yo misma me había apuñalado en el estómago con el cuchillo que utilizó Bea.

Estaba poseída, mi sonrisa era larga y retorcida, mis ojos se convirtieron en dos bolas blancas y, cuando menos lo esperé, impacté el cuchillo en el ojo derecho 3 veces, luego 4 veces más en el otro.

He muerto por entrar a esa casa y ahora… Ahora es tu turno.

El reto de “Momo”

El reto de momo

La universidad estaba vuelta un caos, todos tenían el mismo tema de conversación y siendo sincera me estaba hartando un poco. “Momo”, como se hace llamar la fulana mujer de ojos saltones y sonrisa perturbadora, es un supuesto demonio que conoce tu ubicación y tus datos con solo mensajear contigo en Whatsapp, una completa idiotez tomando en cuenta que es algo imposible a menos que se trate de un robot.

-Antonella, deberías escribirle a ver que si te responde, a ninguno de nosotros nos ha respondido aún. -Mencionó Luke, mi inmaduro novio. A veces me cuesta creer que en serio salgo con él.

-No haré nada y si me disculpas, iré a mi siguiente clase. -Empecé a recoger mis cosas y cuando ya estaba dispuesta a irme al salón, Luke habló.

-¿Dejarás tu teléfono?

Me lo extendió y lo tomé en seguida para correr al aula, ya iba retardada, genial.

En el transcurso de la tarde, mientras estaba en clases, me llegó una notificación, no podía saber exactamente si era de Whatsapp o de Facebook y tampoco lo sabría hasta salir de mi jornada a las 3:30 de la tarde. Para mi sorpresa o disgusto, todos mis amigos, incluido Luke, se habían ido y me dejaron sola en el campus.

Me dispuse a caminar para pasar mi molestia y recordé mi notificación, así que saqué el teléfono y me extrañe al ver que un número desconocido me escribía. El código de área no pertenece a este territorio y en seguida maldije en mi mente. Esos idiotas le escribieron a la cosa del Whatsapp. Ingrese al chat y un frío me recorrió el estómago, la foto de perfil en verdad era horrenda. Mujer caucásica, ojos muy grandes y casi fuera de sus cuencas, boca alargada como un pájaro y sonrisa demoniaca.

+81435102539:
Hola Antonella 12:35
¿Quién eres? 03:36 ✓✓

Eres parte de mi juego 03:36

¿Juego dices? Eres un robot. 03:37 ✓✓

Un robot no sigue tus pasos 03:37

Detuve mi andar y mi cuerpo se tensó, por alguna extraña razón sentía auténtico miedo. Observé a mi alrededor y no había nadie sospechoso ¿Pero qué era algo sospechoso realmente? Me encontraba caminando cerca de un parque, habían muchas personas y cualquiera de ellas podía estar jugándome una broma. Incluso mis amigos pudieron cambiar el remitente del contacto para asustarme.

Luke, juro que si eres tú voy a golpearte y te podrás olvidar de los privilegios de novio a partir de ahora. 03:42 ✓✓

Luke será el próximo, ahora te sigo a ti. Siempre estás sola 03:43

Tal como lo estás ahora 03:43

¡Oh por dios! abrí la foto y la detalle absolutamente. ¡Esa soy yo! me giré sobre mis talones totalmente alterada, dispuesta a discutir con cualquiera que me esté acosando pero no había nadie sospechoso, solo niños jugando y ancianas dándole de comer a las aves.

Basta, no es gracioso 03:45 ✓✓

Caminé más deprisa hacía mi casa y en cuanto llegué cerré todo con seguro pero en en vez de sentirme a salvo, seguía sintiendo que no estaba sola, que alguien me observaba desde algún lugar de mi vivienda. Las notificaciones en mi celular no paraban de llegar y en estos momentos no quería ni siquiera abrir la aplicación. Un ruido por la escalera me alertó y cuando estaba llegando allí, mi celular empezó a sonar de manera estrepitosa, repitiendo el ringtone una y otra vez. Era ese número.

Después de 3 llamadas perdidas, decidí contestar. A principio solo se escuchaba una respiración agitada, la mía supongo. Luego una voz rasposa empezó a decir cosas en un idioma extraño y todos los objetos de mi hogar comenzaron a moverse. La llamada finalizó, pero el movimiento no cesaba, tanto así que llegó un momento en el que el suelo tembló y caí de bruces, dejando que mi teléfono cayera a unos metros. Una risa malévola se hizo presente y a esas alturas ya me encontraba llorando.

Las luces se volvieron intermitentes y no podía ver muy bien, solo divagaba entre las sombras, la risa y una figura horrenda justo frente a mi. De la nada, todo se volvió oscuro y cuando menos lo pensé, tenía la respiración de algo o alguien en mi cara. Cerré los ojos con fuerza, deseando con todo mi corazón que todo fuera una alucinación. El ruido cesó, al igual que el movimiento a nivel general, todo había terminado y abrí mis ojos.

-AAAAAAAAAAHHHHHH

Momo estaba delante de mí con su sonrisa retorcida y ojos saltones.

El gato maldito

El gato maldito

Mi familia no era muy grande, solo éramos mis padres, mi hermana Katherine de 9 años, mi hermano Felipe de 5 y yo, Margareth de 15. Katherine era amante de los animales, pero tenía debilidad por aquellos con problemas físicos, los abandonados. Siempre solía traer perros con sarna o con alguna discapacidad a la casa y mi mamá hacía que los devolviera a la calle. Un buen día, mi padre llegó a casa con un gato negro sin ojos, era la cosa más horrible que había visto.

-¿Por qué trajiste esa cosa? Llevatela papá, da miedo.

-No lo haré, lo traje para tu hermana, quiere una mascota y esta parecía ser perfecta para ella. ¿Ama a los animales en desgracia, no?

Ni mi mamá ni yo estábamos contentas con la decisión de papá, pero mi hermana se veía feliz, así que intentamos ignorar nuestra incomodidad, pero para mi era realmente complicado. El gato no tenía ojos, solo dos agujeros negros horribles y aun así parecía que podía ver a traves de mi alma. Mi hermana lo cargaba en sus brazos, pero el gato no para de girar su cabeza en mi dirección, como si pudiera verme.

Así transcurrieron los días, el gato se la pasaba por toda la casa, jugando como si se tratara de uno normal, no se tropezaba, no tenía problemas en tomar objetos o de comer lo que sea que le diera mi hermana, simplemente no parecía que fuera ciego. Una noche, mi madre le dijo a Katherine que soltara al dichoso gato y se fuera a lavar las manos para cenar. El animal estuvo en el suelo por unos minutos, con su cabeza en mi dirección, me dio miedo y me fui a cenar con mi familia.

Entrada la noche, mi hermana estaba llamando al gato y este no aparecía, por mi parte yo estaba feliz, al fin esa cosa había desaparecido, ya no tendría miedo de verlo o encontrarlo en cualquier lugar, sería feliz otra vez. Luego de una hora de búsqueda, mi hermana comenzó a llorar por ese animal y así estuvo hasta que se quedó dormida. Yo me fui a mi habitación y me quedé dormida.

Pronto sentí que me faltaba la respiración, como si algo estuviera sentado encima de mi, cortando mi respiración. Quería abrir mis ojos y no podía, estaba paralizada, sintiendo como el aire se iba de mi cuerpo, pero de la nada, esa sensación fue reemplazada por dolor en todo mi cuerpo. Sentía que desprendían mi piel de la manera más tortuosa posible y solo escuchaba mi respiración agitada y un maullido muy cerca de mi rostro.

Desperté aturdida, mareada y sudada. Vi la hora en mi reloj de mesa y eran las 12:30 de la madrugada. Traté de calmarme hasta que vi una sombra pequeña en la puerta de mi habitación, al encender la luz, no había nada. Volví a dormir y cuando pensé que podía descansar, tuve el mismo sueño, igual de espeluznante y real, solo que esta vez desperté por el grito de mi hermana desde su habitación.

Mientras me levantaba, vi que eran las 3 am. Cuando llegué a la habitación de Katherine, me encontré con que había un hombre muy alto en su ventana, vestía de negro y en su rostro solo podían verse las cuencas vacías en lugar de sus ojos. Tomé a mi hermana rápidamente y fuimos hasta la habitación de mis padres, pero la escena era mucho peor.

Mi padre estaba boca abajo en su cama, con un charco de sangre manchando todo y al voltearlo, nos dimos cuenta que no tenía ojos, uñas ni lengua. Mi madre estaba en las mismas condiciones, con la boca abierta donde salía sangre a borbotones, su cuerpo aún convulsionaba por la impresión, pero no tenía ojos. Mi hermano pequeño no paraba de llorar y cuando intenté salir de casa con ellos, el gato se interpuso en nuestro camino.

No importaba a donde fuéramos, el gato nos perseguía y no nos dejaba salir. Estuvimos sin comer por una semana, la despensa estaba vacía, nadie vino por nosotros y el olor putrefacto de los cuerpos de mis padres inundaba toda la estancia. No podíamos dormir, cada vez que cerrábamos los ojos, el gato amenazaba con arrancarlos de su lugar.

Morimos 7 días después. La policía encontró nuestros cuerpos sin ojos ni lengua, llenos de mucha sangre y con trozos de piel faltantes, piel que se había comido el gato sin ojos…

¿Quieres al gato sin ojos?

El fantasma de la monja del campanario

El fantasma de la monja

Durante la guerra hubo demasiados muertos, no solo en Alemania, sino en el resto de territorios que estaban involucrados en las masacres por culpa de sus gobiernos. Por cada muerte, un alma quedaba vagando en la tierra, aterrorizando a las personas que vivían en las localidades malditas, sin embargo, esta es una historia diferente. Este fantasma no es de alguien que haya luchado y perdido la vida en batalla, sino de una mujer que, desistiendo de la gracia de Dios, se enamoró de un soldado que murió de manera trágica, rompiendo una promesa que ella, más adelante, se llevó hasta la muerte.

Anne era una monja alemana que servía en diferentes parroquias, tenía muchos conocimientos y los utilizaba para ayudar a los soldados heridos, salvandolos de una muerte inminente. Un buen día, mientras la monja veía el paisaje por la ventana del convento, observó a un soldado bastante apuesto, se puede decir que fue amor a primera vista. Ambos se conocieron formalmente y prometieron verse todas las noches bajo el campanario de la iglesia principal de la localidad.

Así lo hicieron por mucho tiempo, hasta que el soldado tuvo que irse con su tropa hasta otro lugar, la guerra se estaba movilizando y con ella los militares activos. Antes de irse, él le prometió a la monja que él volvería y que ella debería esperarlo. La monja iba todas las noches al campanario con la esperanza de que él llegara y huyeran juntos a seguir con ese amor que ya había nacido, pero eso nunca sucedió. Pasaron los años y la monja seguía con su tradición, solo que ya no tenía la misma energía que antes, estaba vieja, amargada y con profundo odio hacia los hombres.

Una noche, el cura iba pasando por la zona del campanario y encontró una escena que lo dejó totalmente petrificado y lleno de horror. La monja se había ahorcado ¿Lo peor? su alma quedó vagando por ese lugar y suele aparecerle a los hombres que caminan solos por el campanario. Se dice que se aún se pueden escuchar sus lamentos, llamando al soldado que la abandonó, nadie creía esto hasta que recientemente, sucedió.

Era una noche muy fría, no daban más de las 8 de la noche pero las calles estaban vacías. Quedaba poco para llegar a mi casa, pero por querer acortar camino el joven decidió pasar por el campanario. Nunca había caminado por allí de noche, nunca tuvo la oportunidad de hacerlo y reconoce que actualmente hubiera preferido jamás pasar por allí. Prácticamente estaba frente al lugar cuando unos llantos le llamaron la atención, quería ayudar y me adentre al campanario.

-¿Hola? ¿Puedo ayudar en algo? Nadie me respondió y cuando iba a salir, el llanto volvió, solo que esta vez era más fuerte y desconsolado, pero el frío de la noche y la soledad de las calles hacían que todo eso fuera una combinación realmente terrorífica. Sin importar que tenía mucho miedo, me fui directo al lugar donde provenía el llanto y ahogué un grito, no porque no quisiera gritar, sino porque no podía hacerlo.

Justo frente a el se encontraba una monja, con la piel tan blanca que casi parecía ser transparente, estaba colgada, parecía que tenía tiempo allí pero en vez de querer ayudarla, mi intención era salir corriendo de allí, pues sus ojos estaban abiertos de par en par, mirándome con reproche, con odio. Su boca se abrió y pude ver putrefacción, y cuando su cuerpo reaccionó, echó a correr.

Su llanto se escuchaba como si la tuviera al lado y veía su cuerpo en todos lados, lo persiguió por todas las calles, incluso cuando llegó a su casa seguía sintiendo que la tenía cerca. Ahora se presenta en sueños, en las peores pesadillas. La ve en todos lados y cuando trata de ignorarla, ella le hace daño físico.

Ten cuidado cuando salgas de noche, no escuches nada, no mires nada… O el fantasma de la monja te perseguirá por siempre.

La casa maldita y la llama del pasado

La casa maldita y la llama del pasado

Tijuana tiene sus costumbres y leyendas, lo que en el pasado era fuerte, hoy en día es más poderoso de lo que muchos piensan, lamentablemente la pareja Kliff no escuchó las advertencias y vieron con sus propios ojos que las historias son ciertas. Anthony y Claire Kliff eran una pareja de recién casados que estaban de luna de miel por México, entre tantos estados y municipios, decidieron conocer Tijuana, un lugar con buena cultura y personas sumamente amables. Hicieron varios tours, sin embargo, les faltaba uno, el más escalofriante.

Las personas del lugar les dijeron que, cerca del bosque, se encontraba una casa bastante antigua, no todo el mundo pasaba por allí porque les daba miedo siquiera estar cerca de esa vieja vivienda. Se dice que allí vivía una joven que practicaba la magia negra y que, por tener bajos recursos, estuvo a punto de perder esa casa. Para que nadie se la quitara, ella lanzó una maldición que constaba en que cualquier persona que se acercara a la propiedad, fuera llevado a un pasado remoto y se quedara allí para siempre.

Nadie sabía el alcance de sus palabras hasta que las personas encargadas de hacer el desalojo desaparecieron de manera misteriosa. Unos dicen que encontraron sus ropas y pertenencias en el medio del bosque y que, justo a las 8 de la noche se escuchan sus gritos de auxilio. La historia se fue repitiendo con el pasar de los años y cada vez se sumaban más y más personas desaparecidas y los gritos, lamentos e incluso rastros de sangre se escuchan en ese bosque.

La pareja había quedado sorprendida y aterrada por esa leyenda, pero eso no los detuvo para asistir a un pequeño tour que organizaba un grupo de excursionistas que permanecían a una distancia prudente de la casa y podían contar la historia a los turistas. Justo era el último de su estancia en México, el día había estado nublado la mayor parte del tiempo y la neblina estaba comenzando a aparecer en ciertos lugares de Tijuana. Claire tenía un mal presentimiento, pero Anthony en serio quería ir a esa casa.

Recogieron todas sus pertenencias y, como el tour era rápido, irían de allí directamente al aeropuerto. Al llegar a las inmediaciones de la casa, se encontraron con 3 excursionistas muy amables y con otros turistas que se mostraban bastante aterrados. Caminaron un poco para quitar la tensión del ambiente y las personas empezaron a hablar.

Emily era una chica algo distraída, nunca salía de casa, nuestros familiares dicen que ella tenía que quedarse siempre dentro de esa vivienda por un conjuro que habían hecho sus padres. Solo salía para hacer las compras, nunca tuvo una pareja, ni hijos. Al no trabajar, el pago de los impuestos se fue acumulando y las autoridades tenían que cobrar o simplemente embargar la casa, era lo legal.

Emily estaba aterrada por eso y cada noche se torturaba a ella misma, los vecinos decían que diariamente veían sombras y escuchaban desde susurros hasta gritos en esa casa, todos tenían miedo, decían que allí había algo maligno, diabólico y por eso Emily no podía salir de allí. Cuando las autoridades fueron a sacar a la chica de la casa, un fuego abrazador los consumió en el pórtico de la casa y mientras eso sucedía, Emily se encontraba en el centro de la vivienda, totalmente desnuda dentro de un oráculo elaborado con sangre de cordero y una sustancia blanquecina, parecía polvo para bebés.

Hablaba en lengua y riendo como una psicópata, los vecinos solo alcanzaron a entender que ella dijo: Nadie me sacará de aquí, nadie más entrará aquí y eso fue todo, los señores desaparecieron y sus pertenencias aparecieron en el bosque.

A partir de allí, los gritos y lamentos se escuchan desde el interior de la casa hasta el bosque, se dice que emily murió allí dentro, pero nadie pudo comprobarlo, todos tenían miedo… Aún tienen miedo.

La historia los aterró tanto, que decidieron salir de ese lugar cuanto antes, pero al no tener orientación, la pareja Kliff llegó justamente al frente de la casa, solo atinaron a escuchar el grito de espanto de los excursionistas cuando sintieron que eran quemados vivos y a medida que las llamas alcanzaban la cúspide de sus cuerpos, eran desterrados al pasado.

Los gritos de Claire fueron los más desgarradores, pero los testigos dicen que escucharon algo más cuando ese joven matrimonio fue consumido… Escucharon las palabras de Emily, la maldición de la bruja.

Nadie va sacarme de aquí, nadie entrará aquí.