ūüĒ• Historias de terror y Cuentos cortos ¬ŅLlegaras al final?

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Historias de terror y Cuentos cortos de terror
Historias de terror y Cuentos cortos de terror

Las historias de terror y los cuentos de terror, son ese ‚Äėdisparador‚Äô de miedo que nos provoca el instinto de autopreservaci√≥n, aunque probablemente la mayor√≠a odia los sentimientos que est√°n vinculados con el miedo, es importante mencionar que se trata de uno de nuestros sistemas m√°s importantes para reconocer el ‚Äėpeligro‚Äô y en ocasiones estimular esa sensaci√≥n puede ser muy divertido. Cuando leemos historias de terror nuestro coraz√≥n posiblemente se acelere, llegaran los temblores y nuestra percepci√≥n sensorial aumentara notablemente. Entonces‚Ķ ¬ŅEst√°n preparados para comenzar?

Te desafiamos a leer nuestra serie completa de¬†Cuentos cortos de terror ¬ŅLlegaras al final?

El Guardi√°n en Peligro

El Guardi√°n en Peligro - Historia de Terror
El Guardi√°n en Peligro – Historia de Terror

Aaron era un estudiante universitario que necesitaba dinero para pagar sus estudios y cuestiones personales, el problema es que la b√ļsqueda de empleo se le hizo muy dif√≠cil y su √ļltima opci√≥n era cuidar a un octogenario enfermo, su √ļnica funci√≥n era verificar que el se√Īor tomara todas sus medicinas y estar con √©l durante las noches. El m√©dico le aconsej√≥ que no lo dejara solo para que el anciano pudiera curarse r√°pidamente y as√≠ lo hizo. Durante semanas el joven se quedaba con el se√Īor y ten√≠a apenas pocos d√≠as libres, sin embargo, la paga era muy buena as√≠ que no se quejaba en absoluto.

En una de sus noches libres, el anciano lo llam√≥ con urgencia para que fuera a atenderlo. Aaron estaba preocupado por lo que pudiera sucederle al se√Īor y en seguida emprendi√≥ su camino hasta la vieja casa del vecindario. Eran las 7 de la noche, no era muy tarde pero todo estaba oscuro, el ambiente era tenso, algo no andaba bien. Cuando entr√≥ a la casa, el anciano le coment√≥ que no pod√≠a dormir porque se sent√≠a observado, Aaron decidi√≥ quedarse con √©l y as√≠ poder defenderlo en caso de que algo pasara.

Pasaron los minutos y el teléfono de la casa comenzó a sonar, contestó y una voz muy ronca le dijo que saliera de la casa y que, en caso contrario, no dudaría en asesinarlo. Aaron no le prestó atención y colgó sin siquiera hablar. 5 minutos más tarde, volvieron a llamar y le hicieron la misma
amenaza, ya harto, llamó a la policía para que ellos se hicieran cargo. El agente encargo le dijo que si volvían a llamar, que hablara un poco para que ellos pudieran rastrear la llamada. Cuando el teléfono sonó nuevamente, él le dijo al hombre que no se iría de la casa y que lo dejara en paz, el sujeto comenzó a reír y colgó.

Solo pasaron segundos para que la policía se comunicara con el chico.

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‚ÄúSalgan de ese lugar, el hombre ha estado llamando desde la segunda l√≠nea telef√≥nica, est√° en esa casa‚ÄĚ.

La chica de la fotografía

La chica de la fotografía - Historias y Cuentos de terror
La chica de la fotografía РHistorias y Cuentos de terror

Tommy era un joven apuesto, ten√≠a una familia unida y en sus estudios era el alumno promedio, no ten√≠a nada de lo que pudiera quejarse, su √ļnico mal era su curiosidad, si descubr√≠a algo, √©l deb√≠a investigar su origen. Una tarde se encontraba en su colegio presentando un examen importante, estaba cerca de la ventana y su curiosa vista encontr√≥ algo que le llam√≥ la atenci√≥n en el jard√≠n de su escuela, en su mente se dijo que ir√≠a hasta all√≠ en cuanto terminara con su prueba y as√≠ lo hizo, pas√≥ por el sitio y tom√≥ una fotograf√≠a que descansaba en el c√©sped, la observ√≥ con detenimiento y qued√≥ cautivado con lo que ve√≠a.

En la foto observaba a una bella chica, ten√≠a un vestido rojo con puntos blancos y tacones a juego con su vestimenta elegante, ella miraba a la c√°mara, pero su mano indicaba el n√ļmero 2, como si estuviera contando. Intrigado, le pregunt√≥ a otro estudiante que ve√≠a si reconoc√≠an a la chica y donde pod√≠a encontrarla, pero nadie ten√≠a idea de qui√©n se trataba, ignoraban su existencia, era desconocida incluso para su hermana y su madre. Decepcionado por no encontrar nada, se fue a dormir.

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Intentaba dormir pero las sombras y ruidos extra√Īos no dejaban de escucharse, hab√≠a una sombra, aparentemente era de una mujer y √©l enseguida pens√≥ que se trataba de la chica, as√≠ que r√°pidamente sali√≥ de su habitaci√≥n y posteriormente de la casa con la foto en sus manos. Sigui√≥ aquella curiosa sombra, pero √©l no esperaba que justo cuando fuera a cruzar la calle, un auto saliera de la nada y lo arrollara.

Tommy falleci√≥ al instante, jam√°s solt√≥ aquella fotograf√≠a. El conductor, alarmado y shockeado por lo que acaba de ocurrir, sali√≥ del auto para ver si el joven estaba vivo, pero adem√°s de encontrarse con un cuerpo sin vida, vi√≥ lo que √©l ten√≠a en sus manos. Era la foto, estaba la misma chica, pero su mano ya no indicaba el n√ļmero 2, sino el n√ļmero 3.

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¬ŅSer√°s el siguiente?

El viejo y el pastel de manzana

El viejo y el pastel de manzana - Historias y Leyendas de Terror
El viejo y el pastel de manzana – Historias y Leyendas de Terror

Anthony Carter era un anciano gru√Ī√≥n y desquiciado, odiaba con todo su ser a los ni√Īos, sobre todo en la √©poca de Halloween. Detestaba que los peque√Īos tocaran la puerta de su casa para pedir dulces, √©l solo quer√≠a deshacerse de todos ellos, as√≠ que ide√≥ un plan para acabar con todos esos ni√Īos de la manera m√°s sanguinaria posible. Compr√≥ muchas manzanas y hojillas, estas √ļltimas las cort√≥ hasta convertirlas en peque√Īos trozos punzantes que introducir√≠a m√°s tarde en las manzanas. Su esposa estaba aterrorizada con lo que aquel viejo iba a hacer y supo que ten√≠a que detenerlo en cuanto vio que el se√Īor le a√Īad√≠a caramelo a las frutas.

Tom√≥ todas las manzanas y teniendo cuidado de no acabar con las hojillas, prepar√≥ un gran pastel. Lo decor√≥ como a su esposo sol√≠a gustarle y se obsequi√≥ minutos antes de que llegaran los ni√Īos para pedir los dulces. El viejo estaba impaciente, √©l quer√≠a que esos mocosos murieran cuanto antes y en vez de degustar el pastel como una persona normal, lo consumi√≥ de manera r√°pida sin siquiera llegar a masticar el rico postre. Su esposa estaba sonriente, m√°s de lo que hab√≠a estado durante los √ļltimos a√Īos en los que el se√Īor cambi√≥ su actitud.

Antes de que el viejo pudiera preguntarle a su mujer por qu√© le sonre√≠a de esa manera, comenz√≥ a ahogarse, sent√≠a que algo le desgarraba la garganta y bajaba sin piedad por todo el ducto hasta su est√≥mago. El dolor y espasmos que atacaban su anatom√≠a eran tan bestiales que el se√Īor se tumb√≥ al suelo escupiendo sangre, ahog√°ndose con ella y observando con ojos desorbitados a sus ahora risue√Īa esposa.

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¬ŅCre√≠ste que dejar√≠a que asesinaras a esos ni√Īos como lo hiciste con nuestros hijos?

El viejo falleci√≥ de una manera tr√°gica, tal como murieron sus hijos y como planeaba asesinar a los ni√Īos en Halloween. ¬ŅSu mujer? Est√° cobrando venganza con todos los hombres que tratan mal a los ni√Īos, todo lo hace en memoria del viejo y el pastel de manzana.

El vecino

El vecino - Cuento de terror
El vecino – Cuento de terror

Gabriel ten√≠a 25 a√Īos, viv√≠a solo en un apartamento promedio en la ciudad, era poco lo que pod√≠a permitirse pero era suficiente para vivir y salir adelante. Una noche escuch√≥ gritos e impactos de pu√Īetazos, √©l estaba preocupado porque desde que se hab√≠a mudado a ese lugar era el √ļnico inquilino de ese piso. Justo a las 12 de la noche alguien toc√≥ la puerta de su apartamento y muy extra√Īado fue a abrir. Frente a √©l se encontraba una mujer muy blanca, se ve√≠a cansada y ten√≠a un gran golpe en el ojo que le gener√≥ un hematoma bastante feo, ella le pregunt√≥ si pod√≠a quedarse con √©l, pues su marido le hab√≠a golpeado y a la ma√Īana siguiente su familia la ir√≠a a recoger.

√Čl no se neg√≥, la hizo pasar y acomod√≥ el sof√° para que ella pudiera descansar c√≥modamente, era lo √ļnico que pod√≠a ofrecerle y ella no se quej√≥, solo le agradeci√≥ ese peque√Īo gesto y se fue a acostar. Al d√≠a siguiente, cuando Gabriel iba a hacer el desayuno para ambos, not√≥ que la s√°bana que le hab√≠a dado a la se√Īora estaba doblada delicadamente y la mujer ya no estaba. No se extra√Ī√≥, quiz√°s la familia la hab√≠a buscado muy temprano y ahora ella estar√≠a denunciando a su esposo, sin embargo, ella volvi√≥ a aparecer a las 12 de la noche m√°s golpeada que el d√≠a anterior.

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Todo eso se repitió por una semana completa y ya el chico estaba angustiado, la mujer no le decía nada de su marido, solo se dedicaba a negarse hablar y a descansar en su sofá. La noche anterior los gritos desesperados de la mujer y el estado crítico en el que llegó lo hicieron pensar que pronto el esposo la iba a matar, así que bajó hasta la oficina de seguridad.

Grande fue su sorpresa cuando los vigilantes y vecinos le dijeron que lo que dec√≠a era imposible, que esa mujer no pod√≠a quedarse en su habitaci√≥n. Ella hab√≠a muerto hace m√°s de un a√Īo, su esposo la hab√≠a asesinado.

La Dama Blanca

La Dama Blanca - Historia de terror
La Dama Blanca – Historia de terror

Un doctor respetado hab√≠a salido de una larga jornada de trabajo, estaba cansado y apenas eran las 5 de la tarde. El d√≠a estaba nublado, llov√≠a desde la ma√Īana y el clima no ten√≠a intenciones de cambiar, as√≠ que agotado y con mucha hambre, emprendi√≥ su camino hasta el estacionamiento, subi√≥ a su auto y encendi√≥ la calefacci√≥n, este ser√≠a un viaje largo y aburrido hasta su casa, despu√©s de todo, su hogar estaba muy alejado del hospital donde trabaja, quiz√°s le tomar√≠a una hora o dos llegar.

Cuando estaba en plena vía, notó que una mujer vestida de blanco estaba caminando a paso apresurado por la orilla de la acera. Varios autos pasaban por su lado pero ninguno le brindaba ayuda, a esas alturas ella estaba totalmente empapada y posiblemente temblando de frío, así que el médico aparcó el auto cerca de ella y la invitó a subirse, la llevaría a su casa antes de que se enfermara. La dama aceptó, pero en todo el camino se mantuvo en silencio observando la carretera.

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Pasaron alrededor de 30 minutos cuando llegaron a las inmediaciones de un gran puente, fue all√≠ cuando el m√©dico not√≥ lo asustada que se encontraba aquella mujer, estaba temblando demasiado y lloraba. Ella le dio la indicaci√≥n sobre la direcci√≥n de su casa, ya estaban cerca as√≠ que en pocos minutos ya ella se estaba bajando del auto. √Čl le dio un paraguas para no se siguiera mojando, la mujer se fue e ingres√≥ a la casa, pero no volvi√≥ a salir.

Ya el m√©dico se estaba impacientando, as√≠ que fue hasta ese lugar y toc√≥ la puerta, lo recibi√≥ una pareja de ancianos extra√Īados por su visita. √Čl les coment√≥ todo lo ocurrido y ellos palidecieron. La mujer era su hija, misma que hab√≠a fallecido hace 5 a√Īos en un accidente justo en el puente cercano a su casa. Ella sigue apareciendo en ese puente, la llaman la dama blanca.

Hay varias versiones de esta historia. Seg√ļn testimonios, se ha visto tanto en Europa como en Am√©rica. Aqu√≠ est√° una de las muchas historias que la presentan. Tomemos esta historia porque la cuenta un m√©dico. Una persona que parece ser bastante realista y tiene los pies firmemente en el suelo. El testimonio data de 1977.

El rompecabezas

El rompecabezas - Cuento de terror
El rompecabezas – Cuento de terror

Anne era una anciana solitaria, su familia hab√≠a fallecido hace muchos a√Īos atr√°s en un accidente y no ten√≠a a nadie que pudiera hacerle compa√Ī√≠a. Quiso comprar un rompecabezas para mantenerse ocupada y olvidar que poco a poco la soledad la estaba consumiendo. Con el pasar del tiempo se fue haciendo adicta a los rompecabezas y terminaba uno diariamente, un d√≠a fue a la tienda y adquiri√≥ uno muy curioso, no ten√≠a portada, no brindaba la informaci√≥n necesaria para descubrir la figura final y ella quer√≠a ese reto.

Lleg√≥ a su casa e hizo todos sus quehaceres para poder jugar sin ning√ļn problema, se sent√≥ en una de las sillas ubicadas en su sal√≥n de estar y comenz√≥ a unir las piezas de aquel misterioso rompecabezas. A medida que iba colocando las piezas, empezaba a sentir una fuerte mirada detr√°s de ella, se escuchaban ruidos por toda la casa, pero algo le imped√≠a levantarse de su asiento. La forma de rompecabezas le estaba ocasionando mucho miedo a la se√Īora, tanto que empez√≥ a temblar de manera involuntaria.

Se pod√≠a ver en ese rompecabezas el sal√≥n en donde ella se encontraba, parte de las escaleras, los muebles, incluso ella se ve√≠a reflejada, de manera concentrada y a su vez aterrorizada. Algo respir√≥ en su nuca justo cuando coloc√≥ la √ļltima pieza, el acabado era horrible, hab√≠a un hombre en la ventana de su casa observ√°ndola mientras terminaba de armar aquel juego de mesa.

Cuando se dio cuenta que pod√≠a moverse, sali√≥ de aquel sal√≥n y emprendi√≥ su rumbo a la habitaci√≥n principal, quer√≠a tomar sus cosas para huir, pero la misma persona que aparec√≠a en el juego, la ten√≠a justo enfrente, mir√°ndola de manera desquiciada con sus dientes puntiagudos al descubierto. Anne fue hallada muerta a la ma√Īana siguiente, la polic√≠a encontr√≥ la casa totalmente desordenada, su cuerpo empapado en sangre y el rompecabezas exacto, sin embargo, no ten√≠a una imagen para mostrar, estaba en blanco.

La estación de servicio

La estación de servicio - Historia de terror
La estación de servicio РHistoria de terror

Nunca es bueno manejar solo por carreteras solitarias, menos a√ļn cuando es de noche, pero Denisse era una aventurera, ella no necesitaba estar acompa√Īada para salir. Eran m√°s de las 11 de la noche, ella ten√≠a unos cuantos tragos de m√°s y el sue√Īo le estaba ganando, ya no se sent√≠a con la capacidad de seguir manejando y el tanque de la gasolina se estaba vaciando poco a poco. Estuvo a punto de quedarse varada a un lado de esa oscura carretera cuando logr√≥ visualizar una gasolinera aparentemente abandonada.

El lugar estaba totalmente solitario, extra√Īamente ten√≠a combustible y aprovechando su suerte, se detuvo en la estaci√≥n de de servicio y empez√≥ a llenar el tanque. Escuch√≥ unos pasos y observ√≥ todo el panorama, no hab√≠a nadie y eso la aterr√≥, pens√≥ que de alguna manera podr√≠a suscederle algo malo y desesperada, termin√≥ de cargar el tanque y se subi√≥ a su auto. De la nada, alguien apareci√≥ frente a su auto con una mirada desorbitada.

‚ÄúMorir√°s, sal de ah√≠, van a matarte‚ÄĚ

M√°s asustada que antes, encendi√≥ el motor del auto para salir de aquella gasolinera y el sujeto apareci√≥ justo en la ventanilla del piloto y la tom√≥ por el brazo tratando de sacarla, se ve√≠a desesperado por lograr su cometido, pero Denisse, llena de adrenalina, pis√≥ el freno y arranc√≥ de all√≠ en menos de 1 minuto, se adentr√≥ a la carretera y con el coraz√≥n acelerado, sali√≥ de all√≠. Algo llam√≥ su atenci√≥n desde el espejo de su auto, hab√≠a un bulto extra√Īo en el asiento trasero.

No pudo siquiera voltearse para cerciorarse de lo que ocurr√≠a o de qu√© se trataba, un sujeto extra√Īo la tom√≥ por detr√°s y coloc√≥ un cuchillo en su cuello, ella detuvo el auto por √≥rdenes del hombre, este se ri√≥ de una manera macabra y la degoll√≥. El cuerpo de Denisse fue encontrado 4 d√≠as despu√©s, o al menos lo que quedaba de √©l. El hombre la descuartiz√≥ y lo √ļnico que dej√≥ intacto fue la cabeza, inmortalizando la cara de terror de Denisse, su √ļltima reacci√≥n fue gritar.

David Mac Callum y su juego de Ouija

David Mac Callum y su juego de Ouija - Leyenda de terror
David Mac Callum y su juego de Ouija – Leyenda de terror

David Mac Callum era conocido en el barrio Mayfair como una persona extra√Īa, no sal√≠a a fiestas como el resto de sus compa√Īeros, solo vest√≠a de negro y jam√°s le hab√≠an conocido aunque sea una novia, sin embargo, muchos notaron que Dennis, otro chico igual de raro que √©l, era el √ļnico que lo acompa√Īaba a todas partes, estaban juntos pr√°cticamente todo el tiempo hablando sobre cosas que nadie entend√≠a ni quer√≠an comprender. Una tarde David se acerc√≥ a dos adolescentes aparentemente manipulables y les dijo que pod√≠an escuchar rock en su casa.

Ambos chicos aceptaron extra√Īados, al llegar notaron que la casa del chico era realmente un desastre, un chiquero en basura y malos olores, a parecer viv√≠a solo y no hac√≠a la limpieza a menudo. Lo que menos hicieron fue escuchar m√ļsica, pues a los pocos minutos de llegar a esa casa, Dennis hizo acto de presencia, les habl√≥ sobre un altar que ellos le dedicaron a Satan√°s y los invitaron o m√°s bien, los obligaron a jugar la Ouija para comunicarse con √©l y con los muertos.

Todos colocaron sus manos en el triangulo m√≥vil que los llevar√≠a a conocer lo que les dir√≠an los muertos. David habl√≥ y la voz le cambi√≥ totalmente, pregunt√≥ qu√© era lo que deb√≠a hacer y con qui√©n hacerlo, de repente se escucharon susurros en todo el lugar y se abalanz√≥ encima de uno de los adolescentes y con un cuchillo que desconoc√≠an que ten√≠a, empez√≥ a apu√Īalarlo hasta matarlo. El otro chico intentaba con todas sus fuerzas zafarse del agarre de Dennis y cuando lo logr√≥, sali√≥ de ese lugar directo a la polic√≠a.

Ambos homicidas lanzaron el cuerpo del chico en un basurero, pero la polic√≠a los encontr√≥ y los metieron en la c√°rcel de por vida. Durante la interrogaci√≥n, los dos alegaron que Satan√°s les hab√≠a ordenado asesinar a esos dos chicos como lo hab√≠an hecho con los otros 17 que la polic√≠a hab√≠a dado por perdidos. Se dice que a√ļn se escuchan voces t√©tricas en la casa de David.

Los fantasmas de Alcatraz

Los fantasmas de Alcatraz - Historia de Terror
Los fantasmas de Alcatraz – Historia de Terror

Alcatraz era una prisi√≥n de alta seguridad ubicada en San Francisco, fue cerrada en 1963 porque iban a mudar las instalaciones. Pocos a√Īos despu√©s, Alcatraz se convirti√≥ en uno de los mayores lugares tur√≠sticos de la ciudad, iban turistas de muchas ciudades y pa√≠ses para conocer el lugar en el que vivieron los peores criminales de la historia estadounidense. Muchas personas dec√≠an que los que all√≠ murieron quedaron vagando por la c√°rcel, nadie cre√≠a la historia hasta una pareja fue testigo del fen√≥meno fantasmal.

Katherine y Edward visitaron Alcatraz para confirmar los rumores. Caminaron por todo el lugar por unos cuantos minutos y al llegar al corredor, se sorprendieron al ver un hombre muy alto, de piel pálida y ojos negros, destilaban odio puro, el sujeto se estaba acercando de manera amenazante a la pareja y cuando estaban pensando en huir, el hombre desapareció. Decididos a abandonar la cárcel, tomaron su camino a la salida, pero otro hombre les impidió el paso.

Este era igual de alto que el anterior, pero lo que en verdad les aterr√≥ era el uniforme que ten√≠a puesto, era el uniforme que los presos utilizaban cuando la c√°rcel estaba funcionando. No pasaron muchos minutos cuando un tercer hombre apareci√≥ frente a ellos, lo peor de todo es que el lugar ten√≠a unas 30 personas m√°s, pero al parecer ellos eran los √ļnicos que pod√≠an ver a esos sujetos fantasmag√≥ricos.

La pareja logró ver a dos fantasmas ese día y la pesadilla no acabó ahí, ellos los podían ver en todos lados, los estaban persiguiendo, sus almas en pena querían acabar con Katherine y Edward. Eran los fantasmas de Alcatraz.

Sangre de María

Sangre de María - Cuentos de terror
Sangre de María РCuentos de terror

Esta es la famosa leyenda de Bloody Mary, una entidad ensangrentada que aparecería en los espejos al ser invocada. Esta historia es tan frecuente en los Estados Unidos que un ensayo está dedicado a ella, y a partir de ese ensayo se originó la famosa película Candyman.

Esta es la leyenda de Bloody Mary, no hables de ella de mala manera, no la invoques sin un motivo, no la mires a los ojos, no toques su piel, no provoques su ira. Se dice que Bloody Mary era una mujer sumamente hermosa, era deseada por muchos hombres pero solo uno logr√≥ cautivarla. Ella se cas√≥ con √©l y vivieron felices por poco tiempo, pues ella descubri√≥ que su amado esposo la estaba enga√Īando con una mujer no tan agraciada como ella en su propia casa. Decepcionada y enojada por lo que le hab√≠a tocado vivir, fue al ba√Īo y se suicid√≥ frente al espejo, su cuerpo fue encontrado lleno de sangre esa misma tarde.

Por ser una leyenda que se ha esparcido por todo el mundo, existen diferentes variantes de la historia o el origen de la aparici√≥n del espanto de Bloody Mary. Otra versi√≥n de este mito estadounidense cuenta sobre una joven llamada Mary, quien fue encontrada sin vida por su familia. Seg√ļn creencias antiguas, al ser enterrada, la familia at√≥ un cord√≥n a sus manos que llegaba a una campana, la cual sonar√≠a si Mary volv√≠a del m√°s all√°.

Efectivamente Mary revivi√≥ y halo del cord√≥n para sonar la campana, pero nadie la escuch√≥. La campana fue encontrada en el piso, por lo que sus familiares desvelaron el cad√°ver de Mary, y lo que encontraron fue muy aterrador. Sus manos estaban ba√Īadas en sangre y en el ata√ļd estaba escrito con sangre que volver√≠a por aquellos que no la hab√≠an¬†escuchado cuando ella m√°s los necesitaba.

Sin importar el origen de esta leyenda, existen distintos testimonios reales de personas que la han invocado y el ritual es el mismo: ¬ŅQuieres invocar a Bloody Mary? La leyenda dice que debes esperar a que sean las 12 de la noche, tienes que colocarte frente a un espejo, en cada extremo colocas una vela blanca y la enciendes cuando recites Bloody Mary 13 veces seguidas. Empieza dici√©ndolo en susurros apenas audibles, luego en un tono m√°s elevado hasta que simplemente te encuentres gritando. Al terminar, ver√°s como tu reflejo desaparece y en su lugar, aparece Bloody Mary totalmente ensangrentada y sonri√©ndote de manera macabra.

Ten cuidado con lo que deseas, tus intenciones no solo atraer√°n a Bloody Mary, tambi√©n puede venir el mismo diablo con ella. No la retes o la insultes porque te matar√°. Y t√ļ‚Ķ ¬ŅInvocar√°s a Bloody Mary?

Leyenda del hombre lobo

Leyenda del hombre lobo - Leyendas de terror
Leyenda del hombre lobo – Leyendas de terror

Los hombres lobos son criaturas que sufren una mutación por medio de una mordedura. La leyenda dice que en luna llena, un hombre lobo sufre una metamorfosis radical en la cual el cuerpo humano cambia drásticamente, aparecen garras, pelo y colmillos tan grandes y afilados como los de un lobo normal. Los ojos cambian de color, los rugidos son bestiales y la fuerza se multiplica totalmente. Si un hombre recibe la mordida de un hombre lobo, este se transformará durante la siguiente luna llena.

No hay manera de sobrevivir al ataque de un hombre lobo, ellos se descontrolan y atacan a cualquiera sin importar si son hombres, mujeres, ni√Īos o si estos pertenecen a su familia. Los sentidos de los lic√°ntropos sobrepasan los l√≠mites conocidos, son unas m√°quinas para matar y solo hay una manera factible para acabar con ellos: Una bala de plata. Solo un arma cargada con balas de plata puede darle fin a la vida de un hombre lobo.

Después de la luna llena, el licántropo vuelve a adoptar la forma humana, pero conservan ciertas características que los individualizan del resto, por ejemplo, más pelo de lo normal, vista y olfato potenciado y orejas puntiagudas, eso fue lo que tomaron nuestros ancestros como patrón para acabar con los hombros lobos, pensaban que en su forma humana serían vulnerables, pero a pesar de no tener acceso a su parte animal, eran más fuertes que el resto, estaba dotados por naturaleza, no tenían rival.

Su temperamento es alterable, su mutaci√≥n jam√°s dar√° vuelta atr√°s, se dice que hay un ant√≠doto capaz de retrasar la conversi√≥n hasta aniquilar al lado lic√°ntropo, pero todo se qued√≥ en simples leyendas. No salgas en luna llena, ellos van a encontrarte, procuran perpetuar su extra√Īa raza y no van a dudar en atacarte cuando menos te lo esperes.

La historia de la Mu√Īeca Vieja

La historia de la Mu√Īeca Vieja - Historia de Miedo
La historia de la Mu√Īeca Vieja – Historia de Miedo

Lucie era una ni√Īa de 10 a√Īos, le encantaban las mu√Īecas y era muy cari√Īosa con las personas. Cuando cumpli√≥ los 11 a√Īos, sus padres le hicieron una fiesta, recibi√≥ muchos regalos y disfrut√≥ su d√≠a al m√°ximo hasta que lleg√≥ un paquete inesperado. El cartero hab√≠a dicho que ese paquete hab√≠a sido enviado especialmente para Lucie por su complea√Īos, intrigada, empez√≥ a eliminar el papel de regalo que cubr√≠a su obsequi√≥ y se alarm√≥ al encontrar una de las peores mu√Īecas que hab√≠a visto.

Era calva, con la piel gris y muy deteriorada, sus ojos parec√≠an querer salirse de sus cuencas y no portaba dientes normales, eran como colmillos muy afilados. Lucie no quer√≠a quedarse con ese espanto, pero sus padres le dijeron que deb√≠a apreciar la intenci√≥n de la persona que la envi√≥, aunque nunca supieron con exactitud qui√©n lo hab√≠a hecho. Escondi√≥ la mu√Īeca en el armario y se fue a dormir. Esa noche la ni√Īa no pudo dormir, sinti√≥ pasos en la casa y una voz que le dec√≠a que estaba en el primer escal√≥n de la escalera.

Le explic√≥ a sus padres la situaci√≥n, pero no le creyeron, lo mismo ocurri√≥ con sus compa√Īeros de clases pero nadie parec√≠a creer que alguien quisiera hacerle da√Īo a una ni√Īa de 11 a√Īos. La segunda noche fue peor, los pasos y risas se escuchaban por toda la planta baja y la voz dec√≠a que ya estaba en el tercer escal√≥n, eso quer√≠a decir que la pr√≥xima noche lograr√≠a llegar a su habitaci√≥n de manera sencilla.

Ten√≠a mucho miedo y todo empeor√≥ cuando la voz le dijo de manera muy clara que hab√≠a llegado. A la ma√Īana siguiente, el cuerpo de Lucie fue encontrado sin vida en las escaleras, ten√≠a el cuello roto y muchos rasgu√Īos en su cuerpo. ¬ŅLo peor? Ella ten√≠a a la horrible mu√Īeca en sus manos. Su madre las enterr√≥ juntas, ahora la mu√Īeca estar√≠a con ella por siempre.

Manos blancas

Manos blancas - Cuento corto de terror
Manos blancas – Cuento corto de terror

Las leyendas son ciertas, nunca es bueno dudar de ellas y mucho menos pensar en retarlas. Se dice que en un horrible t√ļnel aparecen fantasmas, nadie hab√≠a podido desmentir este hecho porque no exist√≠a alguien que pudiera ingresar a ese lugar y salir con vida para contarlo, as√≠ que un grupo de 4 amigos decidi√≥ emprender una aventura al macabro lugar. Uno de ellos tom√≥ el auto de sus padres para ir con sus amigos en busca de esos supuestos fantasmas, llevar√≠an una c√°mara para tener pruebas de lo que fuera que lograran hallar.

Al llegar, se dieron cuenta de lo terror√≠fico que resultaba ese lugar, ten√≠an miedo pero intentaban ocultarlo de la mejor manera posible. Los 4 chicos se situaron en el medio del t√ļnel y gritaron las siguientes palabras: ¬°Sal de donde quiera que est√©s, no nos importa quien seas! lo repitieron al menos 4 veces y lo √ļnico que recibieron a cambio fue el eco de ese lugar. Estaban resignados a no encontrar nada, as√≠ que colocaron la c√°mara que tra√≠an en el cap√≥ del auto para tomar una foto y demostrar que all√≠ no hab√≠an fantasmas.

Regresaron al auto y entre bromas y comentarios esperaban que el conductor arrancara el auto, pero no lo hizo, se mantuvo inmóvil y sin responder a las preguntas de sus amigos hasta que simplemente habló. Les preguntó si ellos lo ayudarían si a él le pasaba algo, todos dijeron que si, entonces bajó su mirada hasta los pies y los adolescentes ahogaron un grito de terror y pánico. Su amigo estaba siendo tomado por unas manos blancas con garras.

Ni siquiera vieron hacia atr√°s cuando salieron del auto y dejaron a su amigo solo con los fantasmas, corrieron hasta que se cansaron y se alejaron del lugar. Ten√≠an un marcado cargo de conciencia y pese al miedo, volvieron al t√ļnel, pero ya su amigo no estaba, los fantasmas se lo hab√≠an llevado. Nunca nadie supo nada de ese chico, desapareci√≥ sin dejar rastros.

¬ŅEntrar√≠as a ese t√ļnel?

Escondite

Escondite - Historia corta de terror
Escondite – Historia corta de terror

Recuerdo que cuando era apenas un ni√Īo tuve una experiencia realmente escalofriante. La granja de mi t√≠o era enorme, pero ten√≠a una leyenda, se dec√≠a que all√≠ hab√≠a muerto un hombre y que este sal√≠a todas las noches en busca de v√≠ctimas para acabar con ellas, yo no cre√≠a nada de eso, sin embargo, mis primos si, y nadie les quitaba esa idea de la cabeza. Una tarde ellos me invitaron a jugar al escondite y acept√©, corr√≠ hasta uno de los edificios cercanos a la granja y me escond√≠ en el armario del segundo piso, si mis primos no me encontraban, ser√≠a oficialmente el ganador de ese gran juego.

Esper√© durante una hora a que alguno de ellos me encontrara, pero nada de eso hab√≠a pasado, ni siquiera me di cuenta en qu√© momento me qued√© dormido, s√≥lo s√© que cuando despert√© se escuchaban ruidos extra√Īos en esa habitaci√≥n, ya era de noche y no hab√≠a se√Īal de mis primos. Alguien estaba caminando por el edificio y arrastraba algo, ya a esas alturas estaba m√°s que asustado y cuando abr√≠ un poco la puerta del armario para ver lo que suced√≠a, not√© que un hombre estaba frente a la puerta.

Dej√© de respirar para que no se diera cuenta que me encontraba all√≠, el sujeto se fue, pero 10 minutos m√°s tarde, sent√≠ una respiraci√≥n en mi nuca y no dude en salir corriendo de ese lugar. Pod√≠a sentir que alguien estaba detr√°s de m√≠, me persegu√≠an, pero a√ļn as√≠ no me detuve, corr√≠ tanto que solo pude parar cuando llegu√© a la granja de mi t√≠o, all√≠ estaba la polic√≠a junto con mis padres y mis primos.

Dijeron que tenían todo el día buscándome y no me creyeron cuando les dije que alguien me perseguía. Mis primos me dijeron que ellos fueron hasta ese edificio y vieron a alguien en la ventana, tenía dientes puntiagudos, mirada demoniaca y los invitaba a subir, fue allí cuando corrieron para buscar a la policía. El hombre era el fantasma de la granja.

Masacre en la Biblioteca

Masacre en la Biblioteca - Historia corta de miedo
Masacre en la Biblioteca – Historia corta de miedo

Kwon Ji Yong era un estudiante promedio en su colegio, deb√≠a estudiar hasta altas horas de la noche para poder rendir en sus ex√°menes finales, despu√©s de todo, Corea del Sur se caracterizaba por tener a los mejores estudiantes y cada uno se esforzaba y sacrificaba para mantener el orgullo de su naci√≥n. Era bastante usual ver a muchos alumnos a las 10 de la noche en la biblioteca del colegio central de Se√ļl, entre ellos, Ji Yong.

El chico estaba muy concentrado en el tema de estudio, pero las ganas de ir al ba√Īo le estaban ganando y deb√≠a ir antes de que pasara verg√ľenza entre sus amigos, as√≠ que excus√°ndose por unos minutos, fue rumbo al ba√Īo. √Čl no fue consciente de que una mujer lo observaba de lejos, tampoco supo cuando ella se dirigi√≥ a la venta de la biblioteca y se qued√≥ muy cerca del vidrio, esperando que alguno de los compa√Īeros de Kwon notara su presencia.

Fue una chica la que vio a la mujer y el grito de horror no se hizo esperar. Era un espectro sin ojos, solo las cuencas vacías eran visibles para los estudiantes y sin poder evitar nada, el fantasma rompió los vidrios de la ventana y acabó con la vida de todos los adolescentes. Ji Yong no escuchó ni siquiera cuando las garras de la mujer traspasaron la piel de sus amigos.

Cuando √©l volvi√≥, los cuerpos sin vida y cubiertos de sangre de sus compa√Īeros de clases yac√≠an en el suelo y en las mesas. Sinti√≥ una mirada penetrante en su nuca y al voltear, estaba la mujer vi√©ndolo con sus cuencas vac√≠as, ella grit√≥: Uno, Dos y sin m√°s, le arranc√≥ los ojos. La leyenda dice que la biblioteca qued√≥ maldita y que todas las noches se escuchan los gritos desgarradores de los alumnos, pero lo m√°s cumbre es que se ven dos sombras en la entrada de la instituci√≥n, una es de una mujer y la otra‚Ķ La otra es de Kwon Ji Yong.

Mensajes en las paredes

Mensajes en las paredes - Leyenda Corta de terror
Mensajes en las paredes – Leyenda Corta de terror

Siempre existe un cuento de terror relacionado a tu comunidad, la pregunta es ¬ŅSon ciertas esas leyendas? Muchos ni√Īos de mi vecindario ten√≠an miedo de estar siquiera a 3 metros de un edificio abandonado, las personas dicen que all√≠ aparecen espantos y que una vez que entras, nadie sale vivo, la cuesti√≥n es que nadie se ha atrevido a entrar all√≠ y eso me generaba dudas, o sea, si nadie ha entrado ¬ŅC√≥mo estaban tan seguros de que el edificio estaba embrujado, maldito o lo que fuera? Quer√≠a aventurarme y llev√© a mi mejor amigo conmigo.

David y yo fuimos directo a ese lugar maloliente y hecho pedazos, estaba tan mal cuidado que daba la impresi√≥n de que se derrumbar√≠a en cualquier momento. Al entrar a la planta baja nos dimos cuenta que las paredes ten√≠an una pintura extra√Īa y de ella se plasmaron algunas letras que formaron una frase: SOY LA MUERTE, ENCUENTRENME ABAJO. Debimos pensar con claridad y salir de ese lugar de inmediato, pero en lugar de huir, fuimos directo al s√≥tano.

A medida que avanzabamos seguían apareciendo mensajes en las paredes. VENGAN CONMIGO, ENCUENTREN MI CUERPO, SOY LA MUERTE, VOY A MATAROS. Teníamos miedo pero no podíamos regresar, algo nos lo impedía y al llegar por fin a la habitación final, un gran hedor inundó nuestras fosas nasales. Vimos la cabeza de un hombre colgando desde el techo y David salió corriendo de allí.

Ruidos se escuchan en el pasillo y yo estaba temblando, lo peor sucedió cuando sentí la respiración de alguien detrás de mí, era esa cabeza sonriendo cínicamente y de un momento a otro, la puerta se abrió de golpe y la cabeza de mi amigo apareció frente a mis pies. Salí de allí directo a mi casa sintiendo el peor miedo del mundo, le dije a la policía lo ocurrido y al llegar al edificio encontraron el cuerpo de David.

Su cabeza jam√°s fue encontrada. √Čl era un espectro ahora y yac√≠a en el edificio colocando mensajes en las paredes.

¬°No lo dejes entrar!

No lo dejes entrar - Historia corta
No lo dejes entrar – Historia corta

Est√° aqu√≠… Te est√° esperando… ¬°Est√° justo detr√°s de ti!

Tuve un sue√Īo anoche. El tipo de sue√Īo que parece real, hasta el punto de obsesionarte cuando te despiertas. Algunos detalles del sue√Īo eran extra√Īos, demasiado extra√Īos. Me pareci√≥ tan cierto que ni siquiera se me ocurri√≥ que podr√≠a estar equivocado… Que s√≥lo pod√≠a ser mi delirio. No me atrever√≠a a decir ahora mismo que realmente no sucedi√≥.

No soy una persona espiritual y realmente no entiendo estas cosas. Pero s√© que algo ha pasado, siento como si volviera de un lugar que no conozco, como si hubiera experimentado algo conscientemente mientras dorm√≠a profundamente… Demasiado profundo.

Cuando me acost√© anoche, tuve una sensaci√≥n extra√Īa. Recuerdo que me sent√≠a vigilada mientras trataba de dormirme. Pero fue mucho m√°s que eso, sent√≠ que alguien estaba conmigo, pero no pude evitar quedarme dormido.

Al principio de este sue√Īo, camin√© por el camino, el de mi casa. Pero todas las casas de los vecinos se hab√≠an ido, s√≥lo quedaba un largo camino vac√≠o, sin nadie alrededor, excepto yo. No s√© lo que hac√≠a ni de d√≥nde ven√≠a, pero ten√≠a un fuerte deseo de caminar. Hac√≠a fr√≠o y estaba oscuro, pero no ten√≠a miedo, estaba feliz de no estar en mi habitaci√≥n.

Después de un rato, la carretera cambió y me encontré frente a una intersección. De repente, ya no estaba solo, había una figura a mi lado, alguien que me resultaba familiar.

“¬°Qu√© alegr√≠a verte! ¬°Pero es una pena que nos encontremos aqu√≠!” de repente dijo este hombre con una voz familiar.

Sabía quién era. Era mi amigo de la infancia, pero había cambiado mucho. Parecía un poco más joven que yo, su piel era muy blanca y las ojeras eran visibles bajo sus ojos. Por cierto, sus ojos eran tan azules como sus labios, lo que me desconcertó.

“¬ŅQu√© est√°s haciendo aqu√≠?” Pregunt√©.

“He venido a advertirte…” contest√≥.

Por supuesto, tenía curiosidad por saber qué quería decirme.

“Hay un hombre en tu casa ahora mismo”.

“No lo creo”, dije,”No lo creo”,”Volver√© y no hab√≠a nadie… al menos, creo”.

De repente me di cuenta de que no tenía ni idea de dónde venía. Tampoco sabía cuánto tiempo había caminado e incluso dónde estaba en ese momento.

“No entiendes a mi amigo”, dijo con evidente urgencia,”¬°est√° en tu habitaci√≥n ahora mismo!”.

Realmente no tenía ni idea de lo que estaba hablando, pero él había despertado mi curiosidad y empezaba a asustarme.

“¬ŅQui√©n es √©l?” Pregunt√©.

“¬°Es un demonio! ¬°Una bestia helada que viene directamente del infierno! Atormenta a las personas por la noche, las asusta y les impide descansar mientras duermen! Los debilita antes de devorarlos sin misericordia”.

¬ŅUn demonio? Nunca antes me hab√≠a interesado en este tipo de cosas, no sab√≠a nada sobre demonios. Pero quer√≠a saber m√°s, as√≠ que decid√≠ hacer preguntas.

“¬ŅQu√© est√° haciendo este demonio?” Pregunt√©, incr√©dulo.

Empieza siendo notado por su pr√≥xima v√≠ctima cuando cambia de un anfitri√≥n a otro. Cuando acaba con su v√≠ctima, encuentra una nueva. ¬ŅConoces esa extra√Īa sensaci√≥n, esa espalda fr√≠a y ese hormigueo en tu cuello cuando algo realmente te asusta? ¬°Es √©l! ¬°√Čl es el que est√° detr√°s de ti!” dijo √©l, mientras parec√≠a cada vez m√°s preocupado.

“¬ŅC√≥mo se destaca? ¬ŅY qu√© hace una vez que es notado?” Pregunt√©, en un tono cada vez m√°s inquisitivo.

Mi amigo apartó la mirada y miró hacia el suelo, luego muy lejos. Probablemente no quiso responder a esa pregunta.

“No lo dejes entrar”, me advierte.

“¬ŅQu√© quieres decir?”

“√Čl estar√° all√≠, ahora y para siempre. Caminar√° por mi casa por la noche, entrar√° en tu habitaci√≥n e intentar√° molestarte. ¬°Igual que ahora! Eres su anfitri√≥n ahora, no puedes escapar de √©l, √©l sabe d√≥nde est√°s, te seguir√° todo el tiempo”. Contest√≥.

“Pero no lo entiendo, ¬Ņc√≥mo puedo mantenerlo fuera?”

Mi amigo de repente miró a ambos lados del camino, parecía inquietante, como si estuviéramos siendo vigilados y temerosos de ser escuchados. Se inclinó hacia mí y me dijo en voz baja:

Cuando lo veas, lo escuches o sientas el fr√≠o en tu cuerpo, ¬°no te muevas! ¬°No hables con √©l! Ign√≥ralo tanto como puedas, antes de que te invada por completo”.

“¬°Pero no entiendo tu historia! ¬ŅC√≥mo puedo deshacerme de √©l?”

“¬°No puedes hacerlo! me contest√≥ con una peque√Īa voz. Mira, se me acab√≥ el tiempo…”

Con estas palabras, me dio la espalda y se fue por el camino, apret√°ndome los talones.

“¬ŅTu tiempo se acab√≥? ¬ŅQu√© demonios est√°s diciendo? ¬ŅPor qu√© se te acab√≥ el tiempo?” Grit√© en la noche mientras mi amigo se alejaba r√°pidamente de m√≠.

“¬°Se me acab√≥ el tiempo! me contest√≥ sin siquiera darme la vuelta. No lo dejes entrar… no le contestes!”

Mientras veía a este viejo conocido alejarse, una misteriosa sombra de repente parecía salir del paisaje y empezar a perseguir a mi amigo. Intenté gritarle, pero algo me impidió hacer el menor sonido. Entonces la oscuridad envolvió completamente la silueta de este hombre. ¡No podía verlo más!

Cuando quise caminar y seguirlo, de repente me despertó un fuerte ruido.

De repente me acost√© en la cama, vestida y con los zapatos puestos. Recuerdo tomar un ba√Īo y acostarme sin ropa. Mis zapatos y la parte inferior de mis pantalones estaban llenos de suciedad, mis pies estaban adoloridos y pod√≠a o√≠r el sonido de una campana a mi lado. Era mi tel√©fono, me despert√≥. En la confusi√≥n de mi despertador, no hab√≠a reconocido mi campana y… hac√≠a tanto fr√≠o en mi habitaci√≥n. Pero no contest√©, recordando las palabras de mi amigo, esper√© a que dejara de sonar.

El aire ambiente estaba helado y la sensaci√≥n de ser observado era a√ļn m√°s fuerte que cuando me qued√© dormido. Pod√≠a o√≠r algo movi√©ndose alrededor de m√≠ en mi habitaci√≥n. Pero no me atrev√≠ a moverme, cerr√© los ojos y permanec√≠ completamente inm√≥vil. Finalmente, escuch√© pasos, como si caminara por un pasillo invisible y, a medida que los pasos se alejaban, la temperatura volv√≠a tranquilamente a la normalidad.

No sé qué pasó cuando me desperté, pero si esta cosa es real, como dijo mi amigo, me temo que regresará esta noche.

No s√© qu√© le pas√≥ a este hombre, pero espero que la gente recuerde su advertencia. Si sientes un extra√Īo resfriado al leer esta carta, no te preocupes. Si usted oye ruidos extra√Īos en su casa, ign√≥relos. No puedes permitir que te encuentre.

No lo dejes entrar… ¬°No le contestes!

La historia del espantap√°jaros

La historia del espantap√°jaros - Relato de terror
La historia del espantap√°jaros – Relato de terror

“Adquirido incorrectamente nunca se aprovecha de ello.” John y Harry deber√≠an haber recordado…

Había una vez un viejo granjero que poseía la mejor granja de la zona. Todos estuvieron de acuerdo en que el fruto de sus cosechas era sabroso e inigualable, y vinieron personas de todo el país para comprarle los mejores productos del mercado. Cuando se le pidió al campesino que conociera el secreto de tal cualidad, el hombre simplemente respondió que todo el crédito se debía a su espantapájaros:

“¬°Se lo debo todo a √©l! Garantizo que ning√ļn cuervo, ni ninguna otra plaga de cultivos se acercar√° a mis campos”.

El anciano lo hab√≠a hecho con gran cuidado con sus propias manos y el resultado era asombroso; el espantap√°jaros ofrec√≠a una visi√≥n espantosa que asustaba incluso a los humanos. El granjero hab√≠a pasado meses perfeccion√°ndolo, atento al m√°s m√≠nimo detalle, para que fuera lo m√°s tenebroso posible, sabiendo muy bien que har√≠a huir a las plagas de sus campos. As√≠, pues, con sus brazos de paja excesiva, de casi dos metros de largo cada uno, y sus piernas largas e interminables, aferraba el maniqu√≠. Una vez ensamblado, el cuerpo del espantap√°jaros rivalizaba con el tama√Īo de un √°rbol.

Pero lo m√°s aterrador era su cabeza. El granjero hab√≠a seleccionado la m√°s grande y hermosa de sus calabazas, que √©l mismo cav√≥ y tall√≥. Ya no contaba el n√ļmero de d√≠as y noches durante los cuales hab√≠a trabajado para hacer su trabajo lo m√°s detallado posible antes de alcanzar la perfecci√≥n. El resultado final fue tan espantoso y repulsivo que el campesino mismo se asust√≥ al mirar a la cabeza del espantap√°jaros. Su objetivo principal fue alcanzado: ning√ļn p√°jaro se atrev√≠a a aventurarse en sus campos.

La granja al lado del viejo granjero estaba dirigida por dos hermanos, John y Harry, dos muchachos perezosos que no levantaron un dedo en todo el día, así que su granja amenazó con declararse en bancarrota. Juan y Harry estaban fieramente celosos del viejo granjero y lo envidiaban por su éxito. Empezaron a conspirar contra él. Planeaban arruinarla y así poder apropiarse de sus tierras y obtener mejores ingresos.

Pasaron unos d√≠as antes de que los dos hermanos empezaran a colarse en la tierra de su vecino. Le robaron su preciado espantap√°jaros y se lo llevaron a su casa, cuidando de esconderlo en un lugar peque√Īo y viejo donde nadie pod√≠a verlo ni pensar en venir a recogerlo.

Al día siguiente, mientras el viejo granjero se preparaba para un duro día de trabajo, se asustó al ver que su espantapájaros faltaba y que sus campos, todavía tan prolíficos el día anterior, habían sido saqueados por roedores y pájaros. El anciano cayó de rodillas llorando, sabiendo que su cosecha estaba arruinada y que su granja inevitablemente iba a caer en bancarrota. Al mismo tiempo, sentados a la sombra de su terraza, los dos hermanos ya ni siquiera trataban de contener la risa mirando a su vecino derramar lágrimas de dolor. Oyéndolos cacareando a lo lejos, el viejo granjero vino a su encuentro y les preguntó si sabían lo que le había pasado a su espantapájaros. Los dos hermanos miraron directamente a los ojos del anciano, diciéndole que no tenían ni idea. Juan se ríe abiertamente en su cara mientras se lo tira:

Parece que la rueda acaba de girar, ¬Ņeh, viejo?

¬°Apesta para ti! Harry agrega Harry, oliendo m√°s hermoso.

El viejo granjero volvió a casa sin decir una palabra, cabeza agachada y con la espalda inclinada por el peso de la derrota y la resignación.

Esa misma noche, John y Harry lucharon por dormir. No era el remordimiento lo que les impedía cerrar los ojos, pero no podían borrar de sus mentes la imagen de la horrible cabeza del espantapájaros. Después de la discusión, concluyeron que no podrían quedarse dormidos mientras la cabeza tallada en la calabaza estaba en su casa. Así que los dos hermanos se levantaron y se dirigieron hacia el viejo encogido. Harry tomó el bate de béisbol y, con un golpe fuerte, redujo la calabaza a mil pedazos. Los dos hermanos se llevaron los restos de la verdura que cubría el suelo y los arrojaron a la basura. Luego volvieron a la cama, abrumados por la fatiga y se deshicieron de la imagen del espantapájaros que, antes, les daba vueltas en la cabeza.

La medianoche acababa de sonar cuando los hermanos fueron despertados por un ruido perturbador. Era como si algo se rascara detr√°s de la puerta de su sala com√ļn:

¬ŅOlvidaste sacar al perro? exclam√≥ Jonh con voz dormida.

¬°No tenemos un perro! como respuesta.

De repente, la puerta se abri√≥ en un siniestro chirrido. Una silueta estaba a la entrada de la c√°mara, de la que s√≥lo un brazo de paja se balanceaba regularmente de derecha a izquierda, como un p√©ndulo. Luego apareci√≥ un segundo brazo acompa√Īado de dos largas, delgadas y esbeltas piernas. Los dos hermanos estaban petrificados de terror, s√≥lo pod√≠an mirar el cuerpo sin cabeza del espantap√°jaros caminando vacilante, sus dos interminables brazos moviendo el aire incansablemente en busca de ellos.

Harry sinti√≥ uno de los brazos de la paja, congelado como la muerte, agarrado por un tobillo. Grit√≥, rogando a su hermano que le ayudara. Pero √©l ya hab√≠a saltado de la habitaci√≥n, tomando las piernas hasta el cuello, bajando por las escaleras de cuatro a cuatro escalones, golpeando la puerta de entrada del caser√≠o y huyendo por el camino iluminado por el resplandor de la luna llena. Juan corri√≥ tan r√°pido como le permit√≠an sus piernas, jadeando como un perro rabioso entre dos gritos de terror. Mientras pasaba por delante de su granja, vio al viejo granjero parado en las escaleras. A la luz de la luna, Juan pod√≠a ver al viejo verlo correr, una extra√Īa sonrisa en su cara. Continu√≥ corriendo, sus pies descalzos ensangrentados, desollado por su huida por la √°spera carretera. Mir√≥ furtivamente por encima de su hombro y casi se ahog√≥ ante lo que acababa de ver. El espantap√°jaros estaba sobre sus talones y se acercaba a √©l a cada paso del camino. Tarde o temprano lo habr√≠a alcanzado y estar√≠a a la altura.

Juan tuvo tiempo de notar un detalle siniestro: el espantap√°jaros hab√≠a recuperado una nueva cabeza. Una cabeza nueva que se parec√≠a a la de Harry…

El sof√° de cuero

El sof√° de cuero - Relato de miedo
El sof√° de cuero – Relato de miedo

Algunos recuerdos de la infancia no mienten.

Recuerdo cuando era ni√Īo, un viejo sof√° de cuero negro en el sal√≥n de nuestra casa. Era un mueble imponente, un poco gastado, que mis padres hab√≠an comprado en una venta de garaje por casi nada.

Un d√≠a, cuando ten√≠a 5 a√Īos, jugaba solo en la sala de estar. Cuando mir√© al sof√° y not√© algo extra√Īo. Hab√≠a una bolsa de papel arrugada en el suelo delante del sof√° de cuero. Me preguntaba qu√© hab√≠a dentro, as√≠ que decid√≠ ir a ver e investigar. Se imprimi√≥ un logotipo muy distintivo en la bolsa de papel.

Justo cuando estaba a punto de recogerlo, me di cuenta de que una mano horrible extendía la bolsa. Un flacucho, flaco, blanco-blanco y flacucho brazo salió del sofá. De repente dejé de balancearme y sentí una gran emoción en mi espalda. Estaba aterrorizado.

Mientras la miraba, la mano se retractó lentamente y desapareció de nuevo bajo el sofá, trayendo con ella la misteriosa bolsa de papel. Salí de la sala de estar y corrí hacia mi madre que estaba en la lavandería. Temblando de miedo, intenté contar lo que había visto, pero ella no me creyó. Se rió y fingió que me imaginaba cosas.

Creepypasta – El viejo sof√° de cuero

Despu√©s de eso, intent√© mantenerme lo m√°s lejos posible del sof√° de cuero. Estaba evitando la sala de estar a toda costa. Una ma√Īana me despert√© para descubrir que el sof√° de cuero hab√≠a desaparecido. Hab√≠a un sof√° nuevo en su lugar. Hab√≠a respirado un suspiro de alivio y con el paso del tiempo, olvid√© toda la historia.

Hace unos a√Īos, le cont√© a mi madre sobre mis recuerdos de la infancia y de repente record√© el sof√° de cuero viejo.

“¬ŅQu√© le pas√≥ a ella?” Estaba preguntando.

“Oh, no me hables de esa cosa horrible,” llor√≥ mi madre.” Lo tiramos a la basura”.

“¬ŅPor qu√©? ¬ŅS√≥lo porque le ten√≠a miedo?”

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“Bueno…” No dije eso en ese momento,”ella dice con un escalofr√≠o”. Pero eras muy joven y no quer√≠a asustarte. Una ma√Īana, cuando no ten√≠as escuela, te escondiste en la casa. Te estaba buscando de habitaci√≥n en habitaci√≥n cuando por fin te o√≠ re√≠rte en el sal√≥n. Pens√© que te escond√≠as bajo el sof√° de cuero. Me arrodill√© para mirar, y cuando vi lo que hab√≠a debajo casi me dio un infarto. Mientras viviera, nunca olvidar√≠a lo que vi ese d√≠a”.

“¬ŅDe qu√© se trataba todo eso?”

“Era una anciana con un chal negro en la cabeza. Su piel era gris y arrugada mientras su cara torcida sonre√≠a de forma grotesca. Ten√≠a la risa de un ni√Īo peque√Īo y sosten√≠a un brazalete en la mano. Quer√≠a huir, pero estaba congelado por el miedo y no pod√≠a apartar la mirada de sus fr√≠os ojos muertos. Finalmente grit√© y sub√≠ corriendo por las escaleras. Saliste de tu escondite cuando me escuchaste. Me mir√≥ fijamente con sus fr√≠os y muertos ojos. Estabas en la cocina, as√≠ que te agarr√© y te saqu√© de la casa tan r√°pido como pude. Llam√© a tu padre, tuvo que dejar el trabajo e irse a casa. Intent√© decirle lo que pas√≥, pero no me crey√≥. Me negu√© a irme a casa hasta que se deshizo de ese horrible sof√° de cuero”.

Me quedé sin habla.

“Unas semanas despu√©s, te recog√≠ de la escuela.” Mi madre continu√≥. Pasamos por la casa donde compr√© el sof√° durante la venta del garaje. Detuve el coche y decid√≠ averiguar m√°s sobre √©l. La se√Īora que viv√≠a all√≠ me dijo que todos los muebles hab√≠an llegado a casa cuando los compr√≥. La casa pertenec√≠a a una anciana que viv√≠a sola. No tiene familia, as√≠ que cuando muri√≥, su cuerpo no fue descubierto por varias semanas. Finalmente encontraron su cad√°ver en descomposici√≥n en el sof√°. El mismo sof√° que compramos en la venta de garaje. Incluso ahora, me asusta s√≥lo pensar en ello”.

La historia que me cont√≥ mi madre me trajo a la memoria todos los recuerdos de mi infancia sobre aquel viejo sof√° de cuero y la mano que sosten√≠a la bolsa de papel. Hace unos d√≠as, estaba en una tienda de antig√ľedades cuando de repente vi algo que me resultaba familiar. En una bandeja, hab√≠a una peque√Īa bolsa de papel con el mismo logo que hab√≠a visto delante del sof√°, atormentando mis recuerdos.

Me temblaban las manos cuando lo levanté y miré dentro.

Era una bolsa de cuchillas de afeitar.

La carnicería

La carnicería - Cuento de terror
La carnicería РCuento de terror

La historia de un anciano y un misterioso sobre

Una joven que caminaba por la calle fue detenida por un anciano ciego. El anciano, que parecía perdido, llevaba grandes gafas negras y un bastón blanco. Le resultaba difícil moverse y casi se cayó, llamando a la dama. Naturalmente, la joven lo tomó del brazo y le ayudó a enderezarse. El hombre le agradeció calurosamente y le pidió un favor.

¬ŅPodr√≠as ir a llevarme esta carta? pregunt√≥ el viejo ciego. Estoy cansado, camin√© mucho para llegar aqu√≠ y es dif√≠cil encontrar la direcci√≥n.

Deseando ser de ayuda, la se√Īora acept√≥ inmediatamente. Ella conoc√≠a el vecindario y la direcci√≥n del sobre estaba a s√≥lo una cuadra de donde estaban. Ser√≠a s√≥lo un peque√Īo desv√≠o para hacerle un favor a un anciano. Mientras estaba en camino, mir√≥ por √ļltima vez al anciano que ahora estaba muy lejos de ella.

Qué sorpresa fue ver al ciego caminando rápidamente en la dirección opuesta, su bastón bajo el brazo. El viejo incluso se quitó sus grandes gafas negras. Rápidamente dio la vuelta a la esquina de una calle y desapareció detrás de un edificio.

Sorprendida y preocupada por la escena que acababa de ver, la joven mujer vacil√≥ en ponerse el sobre que le hab√≠a dado. Caminando m√°s despacio, ella aliment√≥ este pensamiento cuando de repente vio a un oficial de polic√≠a caminando un poco m√°s lejos. Sin esperar un minuto, ella le interrog√≥ para contarle su sorprendente encuentro con el anciano. El oficial de polic√≠a propuso entregar la carta con la ni√Īa para ver si los recipientes pod√≠an responder a sus preguntas.

La direcci√≥n era la de una modesta carnicer√≠a de una pareja. Al entrar en la carnicer√≠a, el polic√≠a percibi√≥ inmediatamente asombro e inquietud en la carnicer√≠a. Tambi√©n not√≥ un gran charco de sangre en el suelo junto al gran congelador detr√°s del due√Īo. A pesar de que es normal encontrar sangre en una carnicer√≠a, todo le parec√≠a bastante extra√Īo.

Cuando el oficial de policía preguntó al carnicero si conocía la razón del comportamiento extravagante del anciano ciego, el carnicero respondió que no lo sabía, pero empezó a sudar profusamente, haciendo que el oficial de paz volviera a sospechar. Pidió ver el congelador, que el carnicero rechazó categóricamente. El policía tuvo que insistir y, ante la obstinación del carnicero, decidió ir a verlo por sí mismo. Cuando abrió la puerta, vio una escena aterradora.

Dos cad√°veres, gente brutalmente asesinada, colgaban de ganchos como trozos de carne. Tambi√©n hab√≠a miembros y carne humana almacenados en varios lugares. Sin demora, puso al carnicero bajo arresto y pidi√≥ refuerzos. Poco despu√©s, el lugar estaba repleto de polic√≠as y los due√Īos fueron llevados a la comisar√≠a.

Sentada en un coche patrulla, la joven trató de calmarse, incrédula por los acontecimientos que habían ocurrido desde que recibió el sobre.

¡El sobre! pensó la joven mujer.

Profundamente preocupada, lo había tenido en sus manos todo este tiempo, sin siquiera pensar en abrirlo. Así que abrió el sobre para mirar dentro.

Contenía una sola hoja de papel con pocas palabras escritas a mano:

“Esta es la √ļltima que te env√≠o hoy.”

La Bodega

La Bodega - Cuento de terror
La Bodega – Cuento de terror

¬ŅQu√© esconde en el s√≥tano?

Todo el mundo ha experimentado, una vez en la vida, esta peque√Īa e inexplicable aprensi√≥n que nos lleva cuando vamos a la bodega. Esta historia no va a ayudarte a superar este miedo…

Hace unos a√Īos, mi familia y yo fuimos de vacaciones a Cape Cod, Massachusetts, donde mis padres alquilaron una casa vieja por dos semanas. La casa era muy tradicional: la planta baja inclu√≠a cocina, sala de estar y ba√Īo. Los dormitorios estaban arriba. El s√≥tano estaba parcialmente amueblado y la habitaci√≥n ten√≠a una lavander√≠a al lado de un sof√° y televisi√≥n.

La primera noche, nos despertó el aullido del cuarto de mi hermana. Mi padre fue a su habitación, encendió la luz y encontró a mi hermana de pie en su cama, gritando y llorando llorando en lágrimas. Mis padres pasaron largos minutos con ella tratando de calmarla. Con paciencia, mi hermana finalmente se calmó lo suficiente como para explicarnos lo que la había puesto en tal estado.

Nos explicó que de repente había sido despertada en medio de la noche por un olor pestilente. Cuando abrió los ojos, había visto su habitación completamente cubierta de sangre desde el suelo hasta el techo. Había sangre por todas partes, huellas de manos ensangrentadas en las paredes y salpicaduras de sangre en el techo. Después de que mi hermana había terminado su historia, la tranquilizamos con amabilidad, ella había tenido una pesadilla, eso es todo. A pesar de nuestros consuelos, mi hermana se negó a volver a esta habitación, por lo que durmió en la habitación de mis padres durante el resto de nuestra estancia.

Pasaron unos días y el incidente se olvidó rápidamente. Una noche, mi madre estaba ocupada cocinando la cena mientras mi padre había ido de compras a la ciudad. Mi hermana y yo estábamos en la habitación del sótano viendo televisión cuando de repente las bombillas explotaron y la TV se apagó, sumergiendo la habitación en una oscuridad total. El sótano no estaba terminado, las paredes eran de piedras viejas que daban al lugar un aspecto más bien siniestro. Por un momento nos quedamos congelados, sin saber qué hacer. Entonces se olió un olor asqueroso.

El olor que nos sub√≠a por las fosas nasales era absolutamente insoportable y nos sent√≠amos muy r√°pidamente con n√°useas. Ol√≠a a carne podrida, en un estado avanzado de descomposici√≥n. El olor horrible se hizo m√°s fuerte y fuerte y de repente o√≠mos un ruido extra√Īo, como si algo rasgara el suelo o las paredes en la oscuridad. Mi hermana y yo grit√°bamos de coraz√≥n, vagando ciegamente por la habitaci√≥n siempre sumidos en una profunda oscuridad en busca de la puerta de salida. Finalmente llegamos y subimos apresuradamente las escaleras, llamando a nuestra madre a gritos hist√©ricos.

Le contamos todo sobre nuestra experiencia, sin olvidarnos del olor pestilente y el ruido extra√Īo que hab√≠amos escuchado. Incapaz de calmarnos, nuestra madre accedi√≥ a bajar al s√≥tano, reemplazar las bombillas rotas y averiguar de d√≥nde ven√≠a este supuesto olor. Tom√≥ una linterna y nuevos bulbos y baj√≥ por las escaleras hasta el s√≥tano, siempre sumida en la oscuridad, mientras mi hermana y yo nos hab√≠amos quedado en lo alto de las escaleras. Le suplicamos que se diera prisa y volviera sin demora, pero parec√≠a que llevaba una eternidad abajo.

De repente, la vimos salir de la oscuridad y subimos corriendo por las escaleras antes de cerrar la puerta del s√≥tano detr√°s de ella y correr para cerrarla con llave. Cuando ella se volvi√≥ hacia nosotros, vimos su cara mordaz que hab√≠a perdido todos sus colores y sus ojos abiertos con miedo. Nos sopl√≥ en voz alta:”¬°Te proh√≠bo que vuelvas abajo!”. y luego fue a la cocina y llam√≥ a la polic√≠a. Sin movernos de donde est√°bamos, mi hermana y yo todav√≠a o√≠mos la conversaci√≥n de nuestra madre por tel√©fono; ¬°hab√≠a alguien en el s√≥tano!

Mientras esper√°bamos a que llegara la polic√≠a, los tres nos acurrucamos juntos en el sal√≥n, mirando fijamente a la puerta que daba al s√≥tano. Cuando la polic√≠a finalmente lleg√≥, mi madre los salud√≥ y los invit√≥ a entrar. Luego abri√≥ la puerta que conduc√≠a al s√≥tano y los oficiales bajaron las escaleras armados con linternas y sus armas. Registraron todos los rincones de la habitaci√≥n, pero no encontraron absolutamente nada. No hab√≠a otra manera de salir del s√≥tano, ni hab√≠a otra ventana o puerta que no fuera la de la parte superior de las escaleras. Lo que sea que estuviera ah√≠ abajo, era la √ļnica salida que “√©l” deber√≠a haber tomado. En esta ocasi√≥n, la polic√≠a tom√≥ licencia y se fue.

Una vez sola, nuestra madre accedi√≥ a contarnos m√°s sobre lo que hab√≠a visto. Mi hermana y yo la escuchamos hablar con voz tranquila y calmada. Ella nos dice que estaba ocupada reemplazando las bombillas quemadas cuando comenz√≥ a oler el mismo olor que nosotros describimos. Y tambi√©n oy√≥ un leve ruido, como ara√Īazos, cuyo origen no pod√≠a determinar. Luego hab√≠a mirado la habitaci√≥n con el rayo de su linterna cuando de repente not√≥ una forma acurrucada entre la lavadora y la secadora.

Era un hombre en cuclillas,”a cuatro patas” para ser preciso. Sus ropas estaban destrozadas, sus cabellos salvajes y enredados, y su cara no era humana. Este √ļltimo estaba congelado en una expresi√≥n de puro odio. En ese mismo momento, hab√≠a mirado a nuestra madre, sus ojos, como espejos, reflejaban la luz de la linterna. Entonces el hombre se arrastr√≥ hacia atr√°s y desapareci√≥ en una pared de la habitaci√≥n. Cuando mi madre lo vio desmayarse en el aire y desaparecer as√≠, hab√≠a dejado caer su linterna y corri√≥.

Después de eso, ninguno de nosotros volvió al sótano. Nos preocupamos de dejar la puerta cerrada y cerrada con cuidado. Las noches siguientes, todos dormimos en el dormitorio de mis padres, que también cerramos. Unos días después, decidimos de mutuo acuerdo acortar nuestras vacaciones y regresar a casa.

El Cónclave
historias de terror

Un asesinato abominable que nunca se resolver√°

Una pareja, casada durante algunos a√Īos, viv√≠a en una modesta casa de un barrio japon√©s con sus hijos peque√Īos, un ni√Īo y una ni√Īa. Como en muchas situaciones, el acuerdo entre los dos ni√Īos no era bueno y el ni√Īo siempre hab√≠a desarrollado un sentimiento de odio hacia su hermana menor. Un d√≠a, empez√≥ a hacerle un mal truco. El ni√Īo decidi√≥ colocar una c√°mara en el ba√Īo de la familia para filmar a su hermana y poner el v√≠deo en l√≠nea. Su objetivo era humillar a su hijo menor delante de todos sus amigos y de toda la escuela.

El chico malo escondi√≥ la videoc√°mara bajo un mont√≥n de toallas en el ba√Īo. Unos minutos m√°s tarde, la ni√Īa se fue al ba√Īo, asegur√°ndose de cerrar la puerta detr√°s de ella. La chica nunca saldr√° de esta habitaci√≥n.

La madre comenzaba a preguntarse qu√© pod√≠a mantener a su hija ocupada en el ba√Īo durante tanto tiempo. Ella toc√≥ la puerta del gabinete, gritando el nombre de su hija, pero no recibi√≥ respuesta. Cada vez m√°s preocupada, llamaba a su marido. Este √ļltimo comenz√≥ a derribar la puerta.

El espectáculo que se les ofrecía a sus ojos los aterrorizaba por el resto de sus vidas.

El cuerpo de la joven yac√≠a sobre el suelo de baldosas en un verdadero charco de sangre. La apu√Īalaron hasta matarla. Su cabeza hab√≠a sido lacerada tanto que la ni√Īa era irreconocible. Peor a√ļn, le hab√≠an cortado la lengua. Una hoz empapada de sangre descans√≥ junto al cuerpo inanimado de la ni√Īa.

Inmediatamente se llam√≥ a la polic√≠a y los efectivos de mantenimiento de la paz pudieron intervenir en el lugar del crimen. Mientras inspeccionaba el ba√Īo, un misterio inextricable se impuso a los agentes de polic√≠a. La puerta estaba cerrada por dentro, el cerrojo de la ventana estaba bien cerrado, y la habitaci√≥n era tan peque√Īa que nadie pod√≠a esconderse all√≠ para esperar discretamente la llegada de la chica. ¬ŅEntonces c√≥mo fue asesinada?

Los agentes de polic√≠a notaron que la √ļnica otra salida del ba√Īo era un peque√Īo agujero, de apenas veinte cent√≠metros por veinte cent√≠metros. Nadie en el mundo podr√≠a haberse deslizado en un espacio tan estrecho. La polic√≠a estaba perpleja. No entendieron c√≥mo alguien entr√≥ en la habitaci√≥n y asesin√≥ a la ni√Īa. Intentaron tomar las huellas dactilares de la hoz sin √©xito. En este punto de la investigaci√≥n, la polic√≠a pens√≥ que el caso nunca se resolver√≠a.

Lleg√≥ el momento de las audiciones. La polic√≠a interrog√≥ al padre y luego a la madre sin resultado. Cuando lleg√≥ el turno del ni√Īo, no lo encontraron. Los oficiales fueron a buscarlo y lo encontraron acurrucado en el fondo de un armario. Su mirada se perdi√≥ en la ola y el ni√Īo qued√≥ atrapado en violentos temblores incontrolados. Sus manos, todas temblando tambi√©n, sostuvieron firmemente una c√°mara de v√≠deo.

El joven, incapaz de responder a sus preguntas, la policía decidió echar un vistazo a la grabación en cámara. Lo que descubrieron sobre la película les perseguiría por el resto de sus vidas.

Un polic√≠a conect√≥ la c√°mara de v√≠deo al televisor grande de la sala de estar y puls√≥ el bot√≥n “play” de la c√°mara. La ni√Īa apareci√≥ en la pantalla, sentada en el inodoro. Mientras se sub√≠a los pantalones, la polic√≠a not√≥ un movimiento en el peque√Īo agujero detr√°s de la taza. Luego, una peque√Īa silueta de repente y silenciosamente surgi√≥ del agujero, sosteniendo una hoz en la mano.

Los oficiales no pod√≠an creer lo que ve√≠an despu√©s. Esa cosa no med√≠a m√°s de 15 cent√≠metros de alto. Salt√≥ sobre la espalda de la ni√Īa y antes de que tuviera tiempo para gritar, la criatura le cort√≥ la garganta con un fuerte golpe. Luego procedi√≥ a lacerar el cuerpo de la ni√Īa con su afilada espada hasta que la ni√Īa cay√≥ al suelo, muerta. Pero la horrible escena estaba lejos de terminar. Esta cosa golpeaba la cara de la pobre ni√Īa con innumerables pu√Īaladas, y luego terminaba su trabajo cort√°ndole la lengua.

Una vez terminada la carnicer√≠a, la aterradora solapa se acerc√≥ a la c√°mara. Los polic√≠as pudieron entonces detallar un poco a la extra√Īa criatura: su cara parec√≠a la de una mujer muy vieja, arrugada hasta el extremo y los rasgos anudados por unos rostros atroces. Mir√≥ directamente al lente de la c√°mara y silb√≥ en una voz desde el m√°s all√° de la tumba:”¬°T√ļ eres el siguiente!”.

Entonces la criatura se gir√≥ y desapareci√≥ en el peque√Īo agujero del que hab√≠a salido, cogiendo con ella la lengua de la ni√Īa.

Una vez que terminaron de ver la cinta, la policía se secó los ojos inundados de lágrimas. Algunos no podían evitar vomitar en el suelo mientras que otro, habiendo perdido todas sus facultades, se manchaba los pantalones sin siquiera tomar sombra. Todos fueron tétanos por miedo.

Hoy, el caso del asesinato de la chica es uno de los casos sin resolver. La extra√Īa silueta nunca pudo ser identificada. La grabaci√≥n de v√≠deo, aunque exista, permanece cuidadosamente oculta al p√ļblico en general y la polic√≠a se niega a comentar este caso. El v√≠deo se almacena ahora en un armario de exhibiciones policiales. Llamado “El Misterio del Caucus”, el caso nunca fue retransmitido por la polic√≠a en los medios de comunicaci√≥n locales o nacionales.

La sayona

La sayona

Mi madre solía decirme que debía tener cuidado en la carretera todos los fines de semana, no tanto por los peligros al volante a los que estaba expuesto, sino a los fenómenos fantasmales que agobiaban a la ciudad durante esa época. Las carreteras de Venezuela se caracterizan por ser solitarias en la noche.

Recuerdo que era viernes y había peleado con mi esposa, yo solía festejar mucho, esa era una de las razones por las que discutíamos, pero no le presté atención y me fui de allí camino a un bar. Después de muchos tragos, se hizo muy tarde y era el momento de irme, quizás me encontraría con cualquier amigo o mujer por el camino y me la pasaría bien.

Me sub√≠ a mi auto y emprend√≠ mi viaje sin rumbo fijo. Luego de muchos kil√≥metros, me adentre a la autopista regional, casi no hab√≠a autom√≥viles y eso ya era normal para mi, al menos hasta que una figura esbelta apareci√≥ en mi campo de visi√≥n. A lo lejos solo pod√≠a ver a una mujer con vestido, aunque en realidad parec√≠a una t√ļnica, algo en mi me dec√≠a que no me detuviera, que pisara el acelerador y saliera de ah√≠, pero no lo hice, estaba borracho y quer√≠a divertirme.

Me detuve justo frente a la chica, era hermosa, cabello muy largo, un poco m√°s abajo de la cintura, tez blanca, labios rojos y carnosos y un cuerpo totalmente esbelto que se pod√≠a apreciar a trav√©s del vestido. Era imposible no sentirse atra√≠do por ella, baj√© la ventanilla del copiloto y le pregunt√© a d√≥nde se dirig√≠a, no me contest√≥, solo subi√≥ al auto y me mir√≥ a los ojos. Como un instinto, me quit√© el anillo de bodas y ella empez√≥ a besarme. Estuvimos as√≠ por unos minutos hasta que empec√© a ‚Äúdesvestirla‚ÄĚ fue ah√≠ cuando supe que algo andaba mal.

Le quitaba un vestido y aparec√≠a otro y otro. La mir√© para saber lo que ocurr√≠a y el terror invadi√≥ mi rostro. La bella mujer hab√≠a desaparecido y ahora ten√≠a frente a mi algo horroroso. Su cara estaba llena de arrugas y manchas, sus ojos eran rojos como la sangre, con colmillos igual de rojos, llenos de mi sangre. Intent√© salir del auto y sus largas u√Īas impactaron mi rostro y pecho hasta que sus dedos se cerraron en mi cuello. Su horrible risa llen√≥ mis o√≠dos y el olor putrefacto se qued√≥ grabado. No s√© en qu√© momento desapareci√≥, pero pod√≠a verla en cada esquina, incluso detr√°s de m√≠.

Cuando llegué a mi casa no podía dormir porque la sentía cerca, incluso sentía su olor y escuchaba su risa en cada rincón de mi hogar, me estaba volviendo loco. Mi madre me lo había advertido y yo no le presté atención, me convertí en una de sus víctimas, marcado de por vida, atacado por la sayona.

Las gemelas de la muerte

Las gemelas de la muerte

Todos los pueblos tienen historias, unas más fantásticas que otras pero historias al fin y al cabo. Yo recién me estaba mudando, necesitaba un nuevo lugar para poder concentrarme en mi nueva obra literaria, después de todo, no tenía demasiadas responsabilidades o al menos no poseía demasiadas cargas. Vivía con mi prometido en la ciudad, no teníamos hijos y cada uno tenía una profesión que nos permitía vivir cómodamente, no podía quejarme de mi vida hasta ahora. La mudanza culminó con éxito y podía decir que tenía un nuevo hogar en un lugar distinto.

Mi prometido consiguió comprar un local lo suficientemente grande como para aperturar un café en el pueblo y en cuestión de meses el lugar se había convertido en la sensación de los citadinos. Yo por otro lado, iba bastante adelantada con mi historia, era de romance y comedia, algo cliché pero era lo que más demanda tenía.

Acostumbraba a pasear sola por el pueblo, tomaba el atajo de viejo colegio para llegar más rápido, ese pasadizo siempre estaba solitario y aunque nunca me pregunté el por qué de ese hecho, no dejaba de inquietarme de vez en cuando.

Mis vecinos eran amables a excepci√≥n de una se√Īora, era bastante mayor y nunca sal√≠a de su casa. Solo la vi en dos ocasiones, hablaba sola y no permit√≠a que nadie viera el interior de su hogar, una vivienda muy t√©trica a mi a decir verdad. Muchos dicen que tuvo demasiadas hijas en el pasado pero que todas ellas murieron y que ahora vive sola. Yo no cre√≠ nada de eso, era como sacado de pel√≠cula que todas sus hijas murieran y casualmente todas de la misma manera, era extra√Īo.

Un d√≠a, luego de visitar a mi prometido en su lugar de trabajo, decid√≠ volver a casa temprano, traje conmigo un par de galletas y un jugo para comer en el camino pues todo estaba muy alejado de mi hogar. Pas√© exactamente por el camino m√°s r√°pido, pero esta vez no se encontraba solo, pues estaban dos peque√Īas ni√Īas tomadas de las manos del otro lado de la calle. Las ni√Īas tarareaban una vieja canci√≥n de juegos y una sonrisa se dibuj√≥ en mi boca, eran preciosas, rubias, con dos mo√Īos en cada lado de su cabeza e id√©nticas, eran gemelas. Me llam√≥ la atenci√≥n el hecho de que estuvieran solas, as√≠ que me acerqu√©.

– ¬ŅQu√© hacen aqu√≠ tan solas, peque√Īas? – Ambas se miraron y sonrieron con complicidad, no me pareci√≥ algo raro, solo eran ni√Īas.

РEstamos esperando a mami, pero no llega. РContestó una de ellas.

– Hmmm, ¬Ņsaben donde viven al menos? Yo puedo llevarlas y as√≠ no se quedan solas por aqu√≠. –

– Yei, vamos. – Dijeron al mismo tiempo, me tomaron de las manos y caminamos juntas por la misma direcci√≥n de mi casa. En el camino, les di de los dulces que me hab√≠a tra√≠do del local de mi prometido y un poco de jugo a cada una porque imagin√© que ten√≠an hambre, habl√°bamos de sus juguetes favoritos y las cosas de su colegio. Las personas nos miraban raro, pero no les di mucha importancia, 30 minutos despu√©s, nos encontr√°bamos a unas cuantas cuadras de mi casa y las mir√© extra√Īada, ellas solo tarareaban su canci√≥n.

– ¬ŅCu√°l es su casa? –

-Aquella. – Se√Īal√≥ la vieja casa de mi vecina y mi asombro creci√≥ a√ļn m√°s. Yo nunca las hab√≠a visto all√≠, ni siquiera escuchaba sus risas o la canci√≥n que cantaban y eso era imposible.

Sin decir nada, llegamos hasta el frente de su casa y llam√©, pero nadie sal√≠a. Las ni√Īas re√≠an y me tomaban las manos con fuerza. De la nada, otra de mis vecinas me llam√≥.

-¬ŅQu√© haces? Sabes que a esa se√Īora no le gusta que‚Ķ –

-Lo s√©, pero dej√≥ a sus ni√Īas en la calle del colegio y las vine a traer. – Al terminar de decir eso, la mujer se puso p√°lida en seguida.

– ¬ŅNi√Īas? ¬ŅDe qu√© hablas? –

– De estas‚Ķ – pero ambas me soltaron las manos y salieron corriendo en cuanto su madre abri√≥ la puerta de la casa. Corr√≠ y grit√© detr√°s de ellas para alcanzarlas y lo hice justo a tiempo porque de la nada apareci√≥ un auto que pudo atropellarlas. – ¬ŅPERO POR QU√Č HICIERON ESO? ¬°PUDIERON MORIR! –

Ambas se rieron nuevamente y negaron con sus tiernas cabecitas.

– Ya morimos atropelladas antes, eso no volver√° a ocurrir. ¬ŅVerdad mami? – Miraron a la anciana y desaparecieron sin dejar rastro.

Mi cuerpo empez√≥ a temblar, mis ojos se volvieron llorosos y escuchaba las risas y el canto de las ni√Īas en mi cabeza. Desde entonces las veo en todos lados, ya no puedo salir de casa sin verlas en el mismo camino o en mi propia habitaci√≥n repitiendo la misma oraci√≥n.

– ¬ŅNos llevas con nuestra mami? –

El hombre que se inmiscuye en mis sue√Īos

El hombre de mis sue√Īos

Todas las personas tenemos miedo, eso forma parte de nuestra naturaleza. Algunos le temen a la oscuridad, otros a las alturas, incluso hay sujetos que le temen al amor o al futuro, pero lo cumbre de todo es que estos miedos pueden acabarse cuando se enfrentan, sin embargo, lo mio es algo más complicado y severo, no es como si pudiera despertar un día y dejar de sentir pánico, porque para despertar tengo que dormir y precisamente ese es mi temor.

Todo comenz√≥ hace unos meses, no le daba importancia a cosas insignificantes como los sue√Īos, pero lleg√≥ un punto en el que simplemente ya no pod√≠a m√°s, no quer√≠a que llegara la noche porque estaba seguro de que me volver√≠a loco. La primera vez que ese sujeto se present√≥ en mi cabeza yo estaba so√Īando que viajaba por todo New York con mi familia, pero me sent√≠a perseguido, atacado de alguna extra√Īa manera. Los primeros d√≠as lo tom√© como una simple coincidencia, pero luego todo fue empeorando.

Cada vez que cerraba los ojos, ve√≠a a un hombre extra√Īo de tez blanca, cabello corto, cejas muy pobladas y mirada penetrante. Nunca hab√≠a visto a ese sujeto en mi vida, pero en mis sue√Īos √©l era el protagonista de muchas desgracias. Durante el quinto mes de sue√Īos, las crisis nocturnas se multiplicaron y mi madre tuvo que intervenir, me quer√≠a enviar a terapia.

– ¬°Son solo sue√Īos, Daniel! No puedes tener miedo todas las noches cuando vas a dormir. –

Ese era el mantra que repet√≠a cada vez que despertaba, pero nunca funcionaba. Ya no era el chico alegre de la secundaria, ahora era otro. Estaba demasiado p√°lido, con grandes ojeras y hab√≠a perdido mucho peso, solo dorm√≠a 20 minutos al d√≠a y una vez que lograba conciliar el sue√Īo, no pod√≠a despertarme, era una par√°lisis general que me aturd√≠a y perturbaba de tal manera que cuando lograba despertar, gritaba y lloraba como un ni√Īo peque√Īo.

Las discusiones en mi familia por mis episodios nocturnos incrementaron y el terapeuta simplemente no era de mucha ayuda. Las sesiones eran cada vez m√°s largas y como √ļltimo recurso se decidi√≥ que me remitieran con un psiquiatra que pudiera realizarme alguna sesi√≥n hipn√≥tica y dar con el verdadero problema, el origen de mis miedos.

Un d√≠a antes de la primera sesi√≥n, ni siquiera pude darme cuenta cu√°ndo me qued√© dormido y por un momento llegu√© a pensar que este ser√≠a el primer sue√Īo normal en meses. Caminaba solo por la ciudad, era un d√≠a soleado y hermoso y yo me ve√≠a como antes, sin ojeras, feliz. Decid√≠ ir a una tienda de comida r√°pida porque mi est√≥mago rug√≠a como si se tratara de una criatura salvaje, el empleado me atendi√≥ con normalidad, pero cuando se gir√≥ para tomar mi tarjeta y cargar la cuenta, el terror invadi√≥ mi cara, era el sujeto y me miraba con ojos distorsionados, su sonrisa era t√©trica y sus brazos fueron directo a mi cuello, apretando con mucha fuerza e impidiendo que respirara con normalidad.

No sé cómo pude safarme de su agarre, pero en cuanto logré hacerlo, corría y corría sin parar pero la velocidad disminuyó, todo era como en cámara lenta, pensé en pedir ayuda pero cada persona con la que tropezaba portaba su cara, era el sujeto. Sentí como si me jalaran desde atrás y no pudiera seguir corriendo, entonces el hombre apareció nuevamente, esta vez con una pistola y disparó. Todo se volvió negro por un momento y cuando todo había acabado, abrí mis ojos.

Estaba empapado de sudor y lágrimas con mi madre abrazándome fuertemente. Esto era suficiente, tenía que parar. Esperamos a que saliera el sol para ir con el psiquiatra y al llegar, me sorprendí por la cantidad de personas con igual o peor aspecto que yo esperando en aquella sala.

– Nombre por favor. – Dijo la recepcionista al verme llegar.

-Daniel Armando Romero. – Contest√≥ mi madre. -18 a√Īos, crisis noc‚Ķ –

-Si, crisis nocturnas, cr√©ame se√Īora, no es el √ļnico con ese diagn√≥stico y ya hasta nosotros estamos preocupados por todo esto.

– ¬ŅNo era el √ļnico? – Ninguno dijo nada, pero la duda estaba latente.

– ‚ÄúEs el √ļltimo, √©l vendr√°, estamos muertos, el intruso vendr√°‚ÄĚ – era lo que escuchaba desde que ingres√© en esa sala. Una chica se acerc√≥ a m√≠ de la nada.

– ¬ŅTambi√©n ves al intruso, verdad? – me dijo con una mirada perdida y fr√≠a en el rostro que jam√°s me enfoc√≥.

– ¬ŅQu√©? – Dije alterado y sorprendido.

– √Čl quiere matarnos uno a uno y lo ha logrado, nos ha reunido, ser√° hoy, ser√° hoy. – Dec√≠a r√°pidamente y con voz asustada, casi demente.

No comprendía lo que sucedía hasta que la puerta de entrada se abrió de par en par y allí estaba él, el sujeto de mis pesadillas, con ojos distorsionados y sonrisa psicópata.

No desperté, fue real.

El ni√Īo de la habitaci√≥n contigua

El ni√Īo de la habitaci√≥n contigua

A mi mam√° le gustaban mucho las casas antiguas, dec√≠a que cada una de ellas ten√≠a su encanto, as√≠ que cada cierto tiempo nos mudabamos. En menos de un a√Īo ya me hab√≠an cambiado de colegio al menos 3 veces, era una ni√Īa pero recordaba todo a la perfecci√≥n. Reci√©n nos est√°bamos mudando a una casa bastante bonita a pesar de su antig√ľedad. Era muy grande y espaciosa, con un amplio jard√≠n delantero y ventanales que permit√≠an que el sol ingrese a nuestro nuevo hogar. A mi hermanita menor le fascinaba la casa y eso era un buen indicio.

Siempre me costaba conciliar el sue√Īo los primeros d√≠as de la mudanza, no era f√°cil acostumbrarse a otra habitaci√≥n, pero trataba de hacerlo, mi madre estaba encantada con la casa y seg√ļn ella, esta podr√≠a ser la definitiva, nuestro √ļltimo camino y en el largo rumbo que hab√≠amos recorrido. La diferencia entre las otras viviendas y esa, era que aqu√≠ se escuchaban muchos ruidos extra√Īos y se ve√≠an sombras de vez en cuando, algo inquietante, pero lo relacionaba con la antig√ľedad de la construcci√≥n y no le prestaba mucha atenci√≥n y si mi hermana se asustaba, iba hasta mi habitaci√≥n y dorm√≠amos juntas.

Al cabo de unas semanas, pude acostumbrarme a los ruidos de la casa y me dirigía a mi escuela con normalidad, había hecho muchos amigos, pero ninguno se atrevía a entrar a mi hogar, les daba miedo y al principio los entendía, después empezó a molestarme.

– Deber√≠an ir a mi casa, mi mam√° les dar√° una merienda deliciosa. –

– ¬°NO! – Gritaron 3 de mis amigos. – Ah√≠ aparecen personas muertas. –

– ¬ŅMuertas, dices? ¬°Eso es imposible! –

No hablamos m√°s del tema, pero era algo que me inquietaba demasiado. Con el pasar de los d√≠as los ruidos iban aumentando y no era algo que solo yo sintiera, es que mi madre tambi√©n los percib√≠a e incluso lleg√≥ a pensar que alguien estaba viviendo en nuestro hogar a escondidas. Con la ayuda de los √ļnicos 2 vecinos que se ofrecieron a investigar, revisaron toda la vieja casa hasta en el s√≥tano, pero no encontraron nada que pudiera justificar el ruido en mi habitaci√≥n y en la de mi hermana.

Una noche, mi mamá había llegado muy cansada de su trabajo y la brisa nocturna era demasiado fuerte, parecía que llovería en cualquier momento y decidimos abrigarnos hasta más no poder, pues el frío tentaba a calar nuestro huesos.

En determinada hora, hubo un corte de electricidad y todo quedó en penumbras, eso me dio mucho miedo, especialmente porque dormía sola y me daba demasiado terror levantarme para ir a la puerta contigua y dormir con mi mamá o buscar a mi hermana. Suspirando, me arropé totalmente y cerré los ojos, pero incluso con aquella sabana pude ver a alguien en mi habitación cuando un fuerte relámpago la iluminó.

Me levanté pensando que era mi hermana y aun estando en penumbras me movilizaba tocando la pared para estabilizarme.

– ¬ŅMiriam? – Llam√© a mi hermana, pero nadie contest√≥, en su lugar, la puerta se abri√≥ y cerr√≥ r√°pidamente haciendo que me sobresaltara y un nuevo rel√°mpago ilumin√≥ el lugar. Ella estaba sentada en mi cama con sus manos tapando su carita.

– Tengo miedo hermanita. – Dijo con voz ahogada.

– Lo s√©, yo tambi√©n, vamos a dormir. –

– Espera, ve debajo de la cama, sino no podr√© dormir. –

– Miriam, mejor lo dejamos para ma√Īana y‚Ķ –

РHazlo, por favor. РTodavía tenía sus manos en la cara y resignada, hice lo que me pidió.

Me puse de cuclillas y fui a ver debajo de la cama, all√≠ la vi a ella, llorando y tapando su boca. Yo estaba realmente confundida y cuando me iba a levantar, ella me hizo la se√Īal de silencio y susurr√≥ algo que me dej√≥ helada.

– ‚ÄúEsa de arriba no soy yo‚ÄĚ –

Al levantarme, la persona que estaba en mi cama y que cre√≠ era mi hermana, se transform√≥ en un ni√Īo totalmente horrible y espeluznante, me sonri√≥ macabramente y se lanz√≥ a mi cara, ara√Īandola y diciendo cosas en un idioma que no pod√≠a entender.

Tanto mi hermana como yo gritabamos de terror y a los segundos escuchamos el grito de mi madre, ella también lo había visto. Salimos corriendo de aquel espantoso lugar y pasamos esa fatídica noche en la calle, bajo la lluvia y con mucho frío.

A la ma√Īana siguiente volvimos, todo estaba intacto a excepci√≥n de los espejos de la casa, pues todos ten√≠an un claro mensaje con sangre.

‚ÄúFUERA, AHORA‚ÄĚ

Nos fuimos de all√≠ lo m√°s pronto posible y no volvimos jam√°s, pero en mi nuevo colegio volv√≠ a ver a ese ni√Īo fantasma en un peri√≥dico viejo. Hab√≠a muerto de manera extra√Īa en esa casa. Vi su foto y escuch√© nuevamente esa voz en mi cabeza.

‚ÄúFUERA‚ÄĚ

La leyenda de Mammón

La leyenda de Mammón

Hay una historia muy aterradora que no todos creen, sin embargo, causa temor a todo el que la escucha, o la lee, como tu hoy. Se dice que hace muchos a√Īos, nacieron dos hermanas con poderes sobrenaturales, de esos con los que puedes invocar a un demonio y traer el caos al mundo. Sandra y Sabrina fueron inocentes en su infancia, pero Sabrina fue cambiando su personalidad con el pasar de los a√Īos, unos dicen que todo comenz√≥ cuando no pudieron seguir ocultando su naturaleza, otros alegan que Sabrina pod√≠a ver algo que los dem√°s no y eso la llev√≥ a la locura.

Sandra ten√≠a las mismas capacidades que su hermana mayor, pero a diferencia de esta, ella no quer√≠a hacer ning√ļn tipo de mal, solo quer√≠a ayudar a su madre. Esta √ļltima estaba cansada de las mentiras de su hija mayor y que siempre tuviera que aterrorizar a sus compa√Īeros de clases. La paciencia de esa joven madre lleg√≥ a su fin cuando el director del instituto en el que iban sus hijas la cit√≥ para decirle que Sabrina hab√≠a herido a un alumno. El chico ten√≠a una estrella de 5 puntas en su pecho dibujada con garras.

Sabrina no hab√≠a tocado al ni√Īo, pero simulaba el dibujo en el aire y a medida que trazaba la estrella aparec√≠a en la piel del chico, se escuchaban voces guturales y todo el lugar temblaba. El hombre estaba tan aterrado con lo que hab√≠a visto que la ech√≥ del colegio sin derecho a r√©plicas. Sabrina se la pasaba todo el tiempo hablando en una lengua que solo su hermana menor conoc√≠a. Sandra sab√≠a que su hermana estaba siendo manipulada por un ente maligno, pero no pod√≠a hacer mucho por ella.

-Puedo hacer que otros vean lo que nosotras vemos, solo necesito tu ayuda. -Habló Sabrina entre susurros, teniendo cuidado de que su madre no las escuchara.

-¬ŅEstas loca? No quiero que los dem√°s vean a esas cosas, mucho menos a .

De repente, ese ente apareci√≥ frente a ambas hermanas. No ten√≠a una forma propiamente dicha, s√≥lo pod√≠a verse su sombra y el humo que √©ste desprend√≠a, adem√°s de percibir ese f√©tido olor que da√Īaba todo lo que estuviera cerca. Sandra pod√≠a verlo, pero no escucharlo, eso era algo que s√≥lo Sabrina pod√≠a hacer. Esta √ļltima sonri√≥ y le propuso un trato a su hermana.

-Has este ritual conmigo y no volveré a molestarte nunca más. -Sandra dudaba, pero Sabrina era demasiado insistente, sabía que, si no la ayudaba, no la dejaría en paz, así que aceptó.

Durante toda la noche estuvieron haciendo un or√°culo extra√Īo bajo las instrucciones de Amm√≥n en el s√≥tano.

-Bien, ya est√° todo listo. ¬ŅPuedo irme ahora?- Dijo Sandra con un peque√Īo escalofr√≠o recorriendo su espina dorsal. Ten√≠a un mal presentimiento.

-No, a√ļn falta una cosa… – Sabrina sac√≥ de su bolsillo una daga de plata y sin mediar palabra la incrust√≥ en el cuello de su hermana, cort√°ndolo de lado a lado. -Necesitaba la sangre de un inocente para terminar mi ritual.

De la nada, toda la habitación empezó a temblar. Cada frasco de los estantes en ese sótano cayó al suelo. Se escuchaban voces susurrantes, risas, llantos y cánticos en otro idioma. El lugar donde se encontraba el oráculo quedó destruido, se había abierto un agujero muy profundo, pero se podían ver muchas llamas en él. Era el portal entre la tierra y el infierno.

Sabrina lanzó el cuerpo inerte de su hermana en ese agujero y, segundos después de eso, salió una criatura totalmente horrenda. Tenía al menos 2 metros de altura, su piel estaba quemada, pero se le podían ver algunas partes de carne, sus ojos eran tan rojos como la sangre, poseía cuernos pronunciados, una larga cola y colmillos muy afilados.

-Ahora podrán verte… Mammón.

Y la cosa sonrió de una manera terrorífica. Por cada respiración de ese demonio, un temblor sacudía la casa. Nadie supo nada de Sabrina, ella simplemente desapareció, dicen que se suicidó.

¬ŅC√≥mo puedo creer en esta historia? Porque la madre de esas ni√Īas ha estado recluida en un hospital psiqui√°trico desde la muerte de Sandra y no para de repetir esa historia. ¬ŅLo peor? Ella no est√° sola. Esa criatura la acompa√Īa d√≠a y noche, incitando a acabar con todo y con todos. Estar cerca de Mamm√≥n es estar cerca de la muerte.

-No debes estar aqu√≠, √©l puede verte. -Dijo la pobre se√Īora, con ojos desorbitados y respiraci√≥n agitada.

-Yo también puedo verlo… Mamá.

La casa maldita

La casa maldita

Muchos dicen que las maldiciones no existen, que son solo cuentos para asustar a los ni√Īos, pero ¬ŅQu√© tal si en realidad las maldiciones son m√°s reales de lo que pensamos? Los arque√≥logos y egipt√≥logos creen en las maldiciones egipcias, entonces ¬ŅPor qu√© no creer en esta maldici√≥n?

Mi vecindario podr√≠a tomarse como cualquier otro, tranquilo, sin ni√Īos problema, sin delincuencia‚Ķ Pero no todo era perfecto, hab√≠a un oscuro secreto que todos intentaban guardar, pero les era casi imposible: La casa maldita. Esa vivienda deteriorada y vieja que a m√°s de uno le llamaba la atenci√≥n, no era para menos, tiene pinta de que, en su momento, fue una de las mejores casas de la zona, bien cuidada y habitada por una gran familia, al menos hasta que la desgracia la allan√≥.

Se dice que algo o alguien irrumpi√≥ en aquella vieja vivienda, posey√≥ a todos los que all√≠ viv√≠an hasta que todos se mataron entre ellos. Nadie ha vivido ah√≠ desde entonces, pero se escuchan ruidos extra√Īos y hay sombras caminando por doquier. ¬ŅC√≥mo lo s√©? Las he visto desde la ventana de mi casa, es inevitable y no soy la √ļnica, todos los hacen, pero nadie habla de eso, nadie se atreve. Pero se sienten atra√≠dos, hay una fuerza que nos incentiva a entrar‚Ķ Y morir.

Mi amiga Beatriz y yo camin√°bamos como de costumbre por el vecindario, siempre est√°bamos aburridas y busc√°bamos la manera de animarnos mientras camin√°bamos o √≠bamos en busca de nuevos amigos, sin embargo, no encontramos nada, todo estaba desierto. En un momento dado tuvimos que pasar por aquella casa y Bea par√≥ su andar de inmediato, gir√≥ su cabeza lentamente hacia la derecha y se qued√≥ as√≠ por unos minutos. Extra√Īada, mir√© en la misma direcci√≥n que ella y me asust√© much√≠simo cuando me di cuenta de que estaba frente a la casa maldita.

-¬°V√°monos!- La tom√© del brazo, pero una fuerza extra√Īa nos mantuvo a ambas en nuestros lugares. Mi amiga parec√≠a pose√≠da, pues su mirada estaba perdida, pero su rostro estaba adornado con una sonrisa inocente, una que poco a poco fue cambiando a una terror√≠fica.

-Entremos.- Dijo con voz mecánica y gutural. No podía soltarme de su agarre y cuando menos lo pensé, nos dirigimos a la casa, cada paso que daba marcaba la diferencia entre la vida y la muerte.

Intent√© zafarme y no pude, era in√ļtil y cuando pensaba en gritar, sent√≠ como algo tomaba mi cuello con fuerza, ahog√°ndome, dej√°ndome sin respiraci√≥n. Mis ojos fueron directo a la puerta que Beatriz estaba abriendo y not√© como finos hilos de sangre brotaban del pomo, escuch√© una voz en mi mente, era gutural, seca y terror√≠fica.

-Muere, hazlo, termina con todo, danos todo, tu alma, tu corazón.

Cuando entramos, Beatriz me soltó y al mismo tiempo desapareció. Un terrible olor inundaba mis fosas nasales y la oscuridad del lugar incrementaba mi miedo. Un grito proveniente del ala izquierda hizo que me moviera enseguida, era Bea, gritando y riendo al mismo tiempo, como si dos personas estuvieran dentro de su cuerpo.

De la nada, Beatriz se alzó al menos 1 metro sobre el suelo, su cara estaba contraída en una mueca, como si estuvieran ahorcándola y cuando pensé en ayudarla, algo tomó mi pierna derecha, me derribó y se sentó encima.

Era un hombre sin ojos, labios cosidos, piel gris y largas u√Īas, mismas que enterr√≥ en mi pierna, haciendo que gritara de horror y dolor. Pod√≠a ver la sangre salir a borbotones de mi pierna, pero tambi√©n hab√≠a m√°s en el techo.

La cosa desapareció al cabo de unos minutos, pero en su lugar, apareció Beatriz, esta vez con un cuchillo en su mano.

-¡Bea, NO! -Grité histérica, pero fue tarde, ella o lo que sea que estaba dentro de ella le cortó el cuello de lado a lado. A los pocos segundos me vi rodeada de un montón de personas que conocía. Eran todos los que se habían suicidado allí y cada uno me miraba de manera psicótica.

Beatriz se present√≥ frente a m√≠, esta vez con su cuello abierto y sangrando, ojos desorbitados y manos impregnadas en sangre. De la nada quise hacer lo mismo que ella, la casa me obligaba, la casa me lo dec√≠a, ten√≠a que acabar con todo, conmigo. Mi alma sali√≥ de mi cuerpo y en ese momento pude ver algo terrible. Yo misma me hab√≠a apu√Īalado en el est√≥mago con el cuchillo que utiliz√≥ Bea.

Estaba poseída, mi sonrisa era larga y retorcida, mis ojos se convirtieron en dos bolas blancas y, cuando menos lo esperé, impacté el cuchillo en el ojo derecho 3 veces, luego 4 veces más en el otro.

He muerto por entrar a esa casa y ahora… Ahora es tu turno.

El reto de ‚ÄúMomo‚ÄĚ

El reto de momo

La universidad estaba vuelta un caos, todos ten√≠an el mismo tema de conversaci√≥n y siendo sincera me estaba hartando un poco. ‚ÄúMomo‚ÄĚ, como se hace llamar la fulana mujer de ojos saltones y sonrisa perturbadora, es un supuesto demonio que conoce tu ubicaci√≥n y tus datos con solo mensajear contigo en Whatsapp, una completa idiotez tomando en cuenta que es algo imposible a menos que se trate de un robot.

-Antonella, deber√≠as escribirle a ver que si te responde, a ninguno de nosotros nos ha respondido a√ļn. -Mencion√≥ Luke, mi inmaduro novio. A veces me cuesta creer que en serio salgo con √©l.

-No haré nada y si me disculpas, iré a mi siguiente clase. -Empecé a recoger mis cosas y cuando ya estaba dispuesta a irme al salón, Luke habló.

-¬ŅDejar√°s tu tel√©fono?

Me lo extendió y lo tomé en seguida para correr al aula, ya iba retardada, genial.

En el transcurso de la tarde, mientras estaba en clases, me llegó una notificación, no podía saber exactamente si era de Whatsapp o de Facebook y tampoco lo sabría hasta salir de mi jornada a las 3:30 de la tarde. Para mi sorpresa o disgusto, todos mis amigos, incluido Luke, se habían ido y me dejaron sola en el campus.

Me dispuse a caminar para pasar mi molestia y record√© mi notificaci√≥n, as√≠ que saqu√© el tel√©fono y me extra√Īe al ver que un n√ļmero desconocido me escrib√≠a. El c√≥digo de √°rea no pertenece a este territorio y en seguida maldije en mi mente. Esos idiotas le escribieron a la cosa del Whatsapp. Ingrese al chat y un fr√≠o me recorri√≥ el est√≥mago, la foto de perfil en verdad era horrenda. Mujer cauc√°sica, ojos muy grandes y casi fuera de sus cuencas, boca alargada como un p√°jaro y sonrisa demoniaca.

+81435102539:
Hola Antonella 12:35
¬ŅQui√©n eres? 03:36 ‚úď‚úď

Eres parte de mi juego 03:36

¬ŅJuego dices? Eres un robot. 03:37 ‚úď‚úď

Un robot no sigue tus pasos 03:37

Detuve mi andar y mi cuerpo se tens√≥, por alguna extra√Īa raz√≥n sent√≠a aut√©ntico miedo. Observ√© a mi alrededor y no hab√≠a nadie sospechoso ¬ŅPero qu√© era algo sospechoso realmente? Me encontraba caminando cerca de un parque, hab√≠an muchas personas y cualquiera de ellas pod√≠a estar jug√°ndome una broma. Incluso mis amigos pudieron cambiar el remitente del contacto para asustarme.

Luke, juro que si eres t√ļ voy a golpearte y te podr√°s olvidar de los privilegios de novio a partir de ahora. 03:42 ‚úď‚úď

Luke será el próximo, ahora te sigo a ti. Siempre estás sola 03:43

Tal como lo est√°s ahora 03:43

¬°Oh por dios! abr√≠ la foto y la detalle absolutamente. ¬°Esa soy yo! me gir√© sobre mis talones totalmente alterada, dispuesta a discutir con cualquiera que me est√© acosando pero no hab√≠a nadie sospechoso, solo ni√Īos jugando y ancianas d√°ndole de comer a las aves.

Basta, no es gracioso 03:45 ‚úď‚úď

Camin√© m√°s deprisa hac√≠a mi casa y en cuanto llegu√© cerr√© todo con seguro pero en en vez de sentirme a salvo, segu√≠a sintiendo que no estaba sola, que alguien me observaba desde alg√ļn lugar de mi vivienda. Las notificaciones en mi celular no paraban de llegar y en estos momentos no quer√≠a ni siquiera abrir la aplicaci√≥n. Un ruido por la escalera me alert√≥ y cuando estaba llegando all√≠, mi celular empez√≥ a sonar de manera estrepitosa, repitiendo el ringtone una y otra vez. Era ese n√ļmero.

Despu√©s de 3 llamadas perdidas, decid√≠ contestar. A principio solo se escuchaba una respiraci√≥n agitada, la m√≠a supongo. Luego una voz rasposa empez√≥ a decir cosas en un idioma extra√Īo y todos los objetos de mi hogar comenzaron a moverse. La llamada finaliz√≥, pero el movimiento no cesaba, tanto as√≠ que lleg√≥ un momento en el que el suelo tembl√≥ y ca√≠ de bruces, dejando que mi tel√©fono cayera a unos metros. Una risa mal√©vola se hizo presente y a esas alturas ya me encontraba llorando.

Las luces se volvieron intermitentes y no podía ver muy bien, solo divagaba entre las sombras, la risa y una figura horrenda justo frente a mi. De la nada, todo se volvió oscuro y cuando menos lo pensé, tenía la respiración de algo o alguien en mi cara. Cerré los ojos con fuerza, deseando con todo mi corazón que todo fuera una alucinación. El ruido cesó, al igual que el movimiento a nivel general, todo había terminado y abrí mis ojos.

-AAAAAAAAAAHHHHHH

Momo estaba delante de mí con su sonrisa retorcida y ojos saltones.

El gato maldito

El gato maldito

Mi familia no era muy grande, solo √©ramos mis padres, mi hermana Katherine de 9 a√Īos, mi hermano Felipe de 5 y yo, Margareth de 15. Katherine era amante de los animales, pero ten√≠a debilidad por aquellos con problemas f√≠sicos, los abandonados. Siempre sol√≠a traer perros con sarna o con alguna discapacidad a la casa y mi mam√° hac√≠a que los devolviera a la calle. Un buen d√≠a, mi padre lleg√≥ a casa con un gato negro sin ojos, era la cosa m√°s horrible que hab√≠a visto.

-¬ŅPor qu√© trajiste esa cosa? Llevatela pap√°, da miedo.

-No lo har√©, lo traje para tu hermana, quiere una mascota y esta parec√≠a ser perfecta para ella. ¬ŅAma a los animales en desgracia, no?

Ni mi mamá ni yo estábamos contentas con la decisión de papá, pero mi hermana se veía feliz, así que intentamos ignorar nuestra incomodidad, pero para mi era realmente complicado. El gato no tenía ojos, solo dos agujeros negros horribles y aun así parecía que podía ver a traves de mi alma. Mi hermana lo cargaba en sus brazos, pero el gato no para de girar su cabeza en mi dirección, como si pudiera verme.

Así transcurrieron los días, el gato se la pasaba por toda la casa, jugando como si se tratara de uno normal, no se tropezaba, no tenía problemas en tomar objetos o de comer lo que sea que le diera mi hermana, simplemente no parecía que fuera ciego. Una noche, mi madre le dijo a Katherine que soltara al dichoso gato y se fuera a lavar las manos para cenar. El animal estuvo en el suelo por unos minutos, con su cabeza en mi dirección, me dio miedo y me fui a cenar con mi familia.

Entrada la noche, mi hermana estaba llamando al gato y este no aparec√≠a, por mi parte yo estaba feliz, al fin esa cosa hab√≠a desaparecido, ya no tendr√≠a miedo de verlo o encontrarlo en cualquier lugar, ser√≠a feliz otra vez. Luego de una hora de b√ļsqueda, mi hermana comenz√≥ a llorar por ese animal y as√≠ estuvo hasta que se qued√≥ dormida. Yo me fui a mi habitaci√≥n y me qued√© dormida.

Pronto sentí que me faltaba la respiración, como si algo estuviera sentado encima de mi, cortando mi respiración. Quería abrir mis ojos y no podía, estaba paralizada, sintiendo como el aire se iba de mi cuerpo, pero de la nada, esa sensación fue reemplazada por dolor en todo mi cuerpo. Sentía que desprendían mi piel de la manera más tortuosa posible y solo escuchaba mi respiración agitada y un maullido muy cerca de mi rostro.

Despert√© aturdida, mareada y sudada. Vi la hora en mi reloj de mesa y eran las 12:30 de la madrugada. Trat√© de calmarme hasta que vi una sombra peque√Īa en la puerta de mi habitaci√≥n, al encender la luz, no hab√≠a nada. Volv√≠ a dormir y cuando pens√© que pod√≠a descansar, tuve el mismo sue√Īo, igual de espeluznante y real, solo que esta vez despert√© por el grito de mi hermana desde su habitaci√≥n.

Mientras me levantaba, vi que eran las 3 am. Cuando llegué a la habitación de Katherine, me encontré con que había un hombre muy alto en su ventana, vestía de negro y en su rostro solo podían verse las cuencas vacías en lugar de sus ojos. Tomé a mi hermana rápidamente y fuimos hasta la habitación de mis padres, pero la escena era mucho peor.

Mi padre estaba boca abajo en su cama, con un charco de sangre manchando todo y al voltearlo, nos dimos cuenta que no ten√≠a ojos, u√Īas ni lengua. Mi madre estaba en las mismas condiciones, con la boca abierta donde sal√≠a sangre a borbotones, su cuerpo a√ļn convulsionaba por la impresi√≥n, pero no ten√≠a ojos. Mi hermano peque√Īo no paraba de llorar y cuando intent√© salir de casa con ellos, el gato se interpuso en nuestro camino.

No importaba a donde fuéramos, el gato nos perseguía y no nos dejaba salir. Estuvimos sin comer por una semana, la despensa estaba vacía, nadie vino por nosotros y el olor putrefacto de los cuerpos de mis padres inundaba toda la estancia. No podíamos dormir, cada vez que cerrábamos los ojos, el gato amenazaba con arrancarlos de su lugar.

Morimos 7 días después. La policía encontró nuestros cuerpos sin ojos ni lengua, llenos de mucha sangre y con trozos de piel faltantes, piel que se había comido el gato sin ojos…

¬ŅQuieres al gato sin ojos?

El fantasma de la monja del campanario

El fantasma de la monja

Durante la guerra hubo demasiados muertos, no solo en Alemania, sino en el resto de territorios que estaban involucrados en las masacres por culpa de sus gobiernos. Por cada muerte, un alma quedaba vagando en la tierra, aterrorizando a las personas que vivían en las localidades malditas, sin embargo, esta es una historia diferente. Este fantasma no es de alguien que haya luchado y perdido la vida en batalla, sino de una mujer que, desistiendo de la gracia de Dios, se enamoró de un soldado que murió de manera trágica, rompiendo una promesa que ella, más adelante, se llevó hasta la muerte.

Anne era una monja alemana que servía en diferentes parroquias, tenía muchos conocimientos y los utilizaba para ayudar a los soldados heridos, salvandolos de una muerte inminente. Un buen día, mientras la monja veía el paisaje por la ventana del convento, observó a un soldado bastante apuesto, se puede decir que fue amor a primera vista. Ambos se conocieron formalmente y prometieron verse todas las noches bajo el campanario de la iglesia principal de la localidad.

As√≠ lo hicieron por mucho tiempo, hasta que el soldado tuvo que irse con su tropa hasta otro lugar, la guerra se estaba movilizando y con ella los militares activos. Antes de irse, √©l le prometi√≥ a la monja que √©l volver√≠a y que ella deber√≠a esperarlo. La monja iba todas las noches al campanario con la esperanza de que √©l llegara y huyeran juntos a seguir con ese amor que ya hab√≠a nacido, pero eso nunca sucedi√≥. Pasaron los a√Īos y la monja segu√≠a con su tradici√≥n, solo que ya no ten√≠a la misma energ√≠a que antes, estaba vieja, amargada y con profundo odio hacia los hombres.

Una noche, el cura iba pasando por la zona del campanario y encontr√≥ una escena que lo dej√≥ totalmente petrificado y lleno de horror. La monja se hab√≠a ahorcado ¬ŅLo peor? su alma qued√≥ vagando por ese lugar y suele aparecerle a los hombres que caminan solos por el campanario. Se dice que se a√ļn se pueden escuchar sus lamentos, llamando al soldado que la abandon√≥, nadie cre√≠a esto hasta que recientemente, sucedi√≥.

Era una noche muy fría, no daban más de las 8 de la noche pero las calles estaban vacías. Quedaba poco para llegar a mi casa, pero por querer acortar camino el joven decidió pasar por el campanario. Nunca había caminado por allí de noche, nunca tuvo la oportunidad de hacerlo y reconoce que actualmente hubiera preferido jamás pasar por allí. Prácticamente estaba frente al lugar cuando unos llantos le llamaron la atención, quería ayudar y me adentre al campanario.

-¬ŅHola? ¬ŅPuedo ayudar en algo? Nadie me respondi√≥ y cuando iba a salir, el llanto volvi√≥, solo que esta vez era m√°s fuerte y desconsolado, pero el fr√≠o de la noche y la soledad de las calles hac√≠an que todo eso fuera una combinaci√≥n realmente terror√≠fica. Sin importar que ten√≠a mucho miedo, me fui directo al lugar donde proven√≠a el llanto y ahogu√© un grito, no porque no quisiera gritar, sino porque no pod√≠a hacerlo.

Justo frente a el se encontraba una monja, con la piel tan blanca que casi parecía ser transparente, estaba colgada, parecía que tenía tiempo allí pero en vez de querer ayudarla, mi intención era salir corriendo de allí, pues sus ojos estaban abiertos de par en par, mirándome con reproche, con odio. Su boca se abrió y pude ver putrefacción, y cuando su cuerpo reaccionó, echó a correr.

Su llanto se escuchaba como si la tuviera al lado y ve√≠a su cuerpo en todos lados, lo persigui√≥ por todas las calles, incluso cuando lleg√≥ a su casa segu√≠a sintiendo que la ten√≠a cerca. Ahora se presenta en sue√Īos, en las peores pesadillas. La ve en todos lados y cuando trata de ignorarla, ella le hace da√Īo f√≠sico.

Ten cuidado cuando salgas de noche, no escuches nada, no mires nada… O el fantasma de la monja te perseguirá por siempre.

La casa maldita y la llama del pasado

La casa maldita y la llama del pasado

Tijuana tiene sus costumbres y leyendas, lo que en el pasado era fuerte, hoy en día es más poderoso de lo que muchos piensan, lamentablemente la pareja Kliff no escuchó las advertencias y vieron con sus propios ojos que las historias son ciertas. Anthony y Claire Kliff eran una pareja de recién casados que estaban de luna de miel por México, entre tantos estados y municipios, decidieron conocer Tijuana, un lugar con buena cultura y personas sumamente amables. Hicieron varios tours, sin embargo, les faltaba uno, el más escalofriante.

Las personas del lugar les dijeron que, cerca del bosque, se encontraba una casa bastante antigua, no todo el mundo pasaba por allí porque les daba miedo siquiera estar cerca de esa vieja vivienda. Se dice que allí vivía una joven que practicaba la magia negra y que, por tener bajos recursos, estuvo a punto de perder esa casa. Para que nadie se la quitara, ella lanzó una maldición que constaba en que cualquier persona que se acercara a la propiedad, fuera llevado a un pasado remoto y se quedara allí para siempre.

Nadie sab√≠a el alcance de sus palabras hasta que las personas encargadas de hacer el desalojo desaparecieron de manera misteriosa. Unos dicen que encontraron sus ropas y pertenencias en el medio del bosque y que, justo a las 8 de la noche se escuchan sus gritos de auxilio. La historia se fue repitiendo con el pasar de los a√Īos y cada vez se sumaban m√°s y m√°s personas desaparecidas y los gritos, lamentos e incluso rastros de sangre se escuchan en ese bosque.

La pareja hab√≠a quedado sorprendida y aterrada por esa leyenda, pero eso no los detuvo para asistir a un peque√Īo tour que organizaba un grupo de excursionistas que permanec√≠an a una distancia prudente de la casa y pod√≠an contar la historia a los turistas. Justo era el √ļltimo de su estancia en M√©xico, el d√≠a hab√≠a estado nublado la mayor parte del tiempo y la neblina estaba comenzando a aparecer en ciertos lugares de Tijuana. Claire ten√≠a un mal presentimiento, pero Anthony en serio quer√≠a ir a esa casa.

Recogieron todas sus pertenencias y, como el tour era rápido, irían de allí directamente al aeropuerto. Al llegar a las inmediaciones de la casa, se encontraron con 3 excursionistas muy amables y con otros turistas que se mostraban bastante aterrados. Caminaron un poco para quitar la tensión del ambiente y las personas empezaron a hablar.

Emily era una chica algo distraída, nunca salía de casa, nuestros familiares dicen que ella tenía que quedarse siempre dentro de esa vivienda por un conjuro que habían hecho sus padres. Solo salía para hacer las compras, nunca tuvo una pareja, ni hijos. Al no trabajar, el pago de los impuestos se fue acumulando y las autoridades tenían que cobrar o simplemente embargar la casa, era lo legal.

Emily estaba aterrada por eso y cada noche se torturaba a ella misma, los vecinos decían que diariamente veían sombras y escuchaban desde susurros hasta gritos en esa casa, todos tenían miedo, decían que allí había algo maligno, diabólico y por eso Emily no podía salir de allí. Cuando las autoridades fueron a sacar a la chica de la casa, un fuego abrazador los consumió en el pórtico de la casa y mientras eso sucedía, Emily se encontraba en el centro de la vivienda, totalmente desnuda dentro de un oráculo elaborado con sangre de cordero y una sustancia blanquecina, parecía polvo para bebés.

Hablaba en lengua y riendo como una psic√≥pata, los vecinos solo alcanzaron a entender que ella dijo: ‚ÄúNadie me sacar√° de aqu√≠, nadie m√°s entrar√° aqu√≠‚ÄĚ y eso fue todo, los se√Īores desaparecieron y sus pertenencias aparecieron en el bosque.

A partir de all√≠, los gritos y lamentos se escuchan desde el interior de la casa hasta el bosque, se dice que emily muri√≥ all√≠ dentro, pero nadie pudo comprobarlo, todos ten√≠an miedo‚Ķ A√ļn tienen miedo.

La historia los aterr√≥ tanto, que decidieron salir de ese lugar cuanto antes, pero al no tener orientaci√≥n, la pareja Kliff lleg√≥ justamente al frente de la casa, solo atinaron a escuchar el grito de espanto de los excursionistas cuando sintieron que eran quemados vivos y a medida que las llamas alcanzaban la c√ļspide de sus cuerpos, eran desterrados al pasado.

Los gritos de Claire fueron los más desgarradores, pero los testigos dicen que escucharon algo más cuando ese joven matrimonio fue consumido… Escucharon las palabras de Emily, la maldición de la bruja.

Nadie va sacarme de aquí, nadie entrará aquí.

Los creepypastas son peque√Īos cuentos¬† cortos de terror que se han vuelto muy populares en Internet desde finales de la d√©cada de 1990. Son peque√Īas narrativas, generalmente an√≥nimas y un poco fantasiosas, que se asemejan mucho a las leyendas urbanas. Es por eso que los autores de estas historias son en su mayor√≠a desconocidos. En respuesta a la creciente demanda y a las numerosas peticiones de nuestro p√ļblico, el equipo de Misterio tv ha recopilado las mejores¬† historias y cuentos de terror para ti.

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