Nuestra consciencia se “muda” a otro universo después de la muerte

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La teoría de un científico muy famoso trata de explicar cómo la vida continúa para siempre. A través de nuestra conciencia. Hay un libro con un título bastante complejo: “Biocentrismo: Cómo la vida y la conciencia son las claves para entender la naturaleza del universo” que está teniendo un éxito notable en Internet. El concepto básico trata de explicar cómo la vida no termina cuando nuestro cuerpo muere, sino que puede continuar para siempre. A través de nuestra conciencia. El autor de esta publicación, el Dr. Robert Lanza, fue elegido como el tercer mejor científico vivo por el New York Times, según informes de Spirit Science and Metaphysics. Lanza, experto en medicina regenerativa y director de la Compañía de Tecnología Celular Avanzada en los Estados Unidos, también es conocido por su extensa investigación con células madre y por clonar varias especies animales en peligro de extinción. Pero desde hace algún tiempo también ha decidido centrarse en la física, la mecánica cuántica y la astrofísica.

sciencefreak / Pixabay

Esta mezcla explosiva de conocimientos ha dado lugar a una nueva teoría suya, la del biocentrismo. Enseña que la vida y la conciencia son fundamentales para el universo y es prácticamente la conciencia misma la que crea el universo material en el que vivimos y no al revés. Tomando la estructura del universo, sus leyes, fuerzas y constantes, éstas parecen estar optimizadas para la vida, lo que implica que la inteligencia existía antes que la materia. Lanza también argumenta que el espacio y el tiempo no son objetos o cosas, sino más bien instrumentos de nuestra comprensión: “llevamos el espacio y el tiempo con nosotros, como las tortugas con sus caparazones”. En el sentido de que cuando la cáscara se desprende (espacio y tiempo), todavía existimos. La teoría implica que la muerte de la conciencia simplemente no existe.

Existe sólo en forma de pensamiento, porque la gente se identifica con su cuerpo creyendo que tarde o temprano morirá y que la conciencia a su vez desaparecerá. Si el cuerpo genera conciencia, entonces muere cuando el cuerpo muere, pero si el cuerpo la recibe de la misma manera que un decodificador recibe señales de satélite, entonces esto significa que no terminará con la muerte física. En realidad, la conciencia existe fuera de las limitaciones del tiempo y del espacio. Puede estar en todas partes: en el cuerpo humano y fuera de él.

Lanza también cree que pueden existir múltiples universos simultáneamente. En un universo, el cuerpo puede estar muerto mientras que en otro puede continuar existiendo, absorbiendo la conciencia que migra a este universo. Esto significa que una persona muerta, durante el viaje a través de un túnel, no termina en el infierno o en el paraíso, sino en un mundo similar al suyo, una vez habitado, pero esta vez vivo. Y así sucesivamente, infinitamente. Sin recurrir a las ideologías religiosas, el científico trata de explicar la conciencia cuántica a través de las experiencias previas a la muerte, la proyección astral, las experiencias fuera del cuerpo e incluso la reencarnación. Según su teoría, la energía de la conciencia en algún momento se recicla en un cuerpo diferente y mientras tanto existe fuera del cuerpo físico en otro nivel de realidad y quizás incluso en otro universo.