¿Como sanar el espíritu? Estos son los malos hábitos que debes dejar hoy

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35 Malos hábitos espirituales que debes dejar hoy

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¿Qué clase de destino estás creando para ti mismo? Estos son hábitos comunes que son tóxicos para tu identidad espiritual. Deja de hacer estas cosas hoy y puedes esperar un mañana más brillante, saludable y feliz.

Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos se convierten en tus palabras, tus palabras se convierten en tus acciones, tus acciones se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores, tus valores se convierten en tu destino. – Mahatma Gandhi

Deja de fingir que tus problemas no existen. Enfréntalos. ¡Cuanto más tiempo los ignores, más fuertes se harán!

Deja de poner tu felicidad o satisfacción de la vida en manos de otros.

Deja de fingir que tus errores nunca ocurrieron. Acéptalos. Aprende de ellos. Crece con ellos. Ellos te hicieron quien eres.

Deja de decirte a ti mismo que no puedes hacer algo sin haber hecho un esfuerzo honesto.

Deja de descuidar las cosas que son importantes para ti.

Deja de poner las necesidades de otras personas primero. Cuida de ti mismo. Ámate a ti mismo. Conviértete en tu propio mejor amigo.

Deja de intentar ser como otra persona. En vez de eso, crea la mejor versión de ti.
Enfrenta tus problemas. Cuanto más tiempo los ignores, ¡más fuertes se harán!

Deja de esperar un momento – jubilación, graduación, promoción – en el que puedas ser feliz. En vez de eso, aprende a encontrar la felicidad en tu vida actual.

Deja de pasar tiempo con gente que te hace mal.

Deja de cuestionar tu autoestima basada en fuerzas externas. Tu valor viene del interior.

Deja de trabajar por el sueño de otra persona. Establece tus propias metas. Hazlos significativos.

Deja de estar celoso de los demás. Sal y consigue esas cosas por ti mismo, o abraza la vida que tienes.

Deja de creer que no puedes cambiar. Sí puedes.

Deja de minimizar los cumplidos de los demás y de maximizar sus críticas. Da la vuelta a esta dinámica.

Deja de centrarte en evitar lo que no quieres. En vez de eso, concéntrate en ir tras lo que sí quieres.

Deja de tener demasiado miedo de cometer un error para actuar.

Deja de compararte con otras personas. No eres otra persona. ¡Tú eres tú!

Deja de gastar energía preocupándote por cosas que no puedes cambiar.

Deja de creer que las opiniones de los demás importan más que las tuyas.

Deja de fingir que no tienes tiempo para hacer las cosas que amas. Puedes hacer tiempo
para cualquier cosa que decidas que es importante para ti.

Deja de guardar la alegría para ocasiones especiales.

Deja de castigarte por tus errores e imperfecciones. Sólo eres un ser humano.

Deja de elegir el camino de la menor resistencia. Si no se alinea con tus valores, no es tu
camino.

Deja de compararte con otras personas. No eres otra persona. ¡Tú eres tú!

Deja de culpar a los demás por tus desgracias e infelicidad.

Deja de dejar que tu miedo al fracaso te impida perseguir tus sueños.

Deja de esperar que tus circunstancias cambien. Hazte cargo de tu vida.

Deja de quitarle tiempo a la gente que amas para pasarlo con gente que sólo toleras.

Deja de gastar energía en el arrepentimiento por un error pasado que no puedes cambiar.

Deja de dejar que la vergüenza te impida disculparte, admitir que has sido herido, o hacer
cualquier otra cosa que te impida sanar y seguir adelante.

Deje de esperar la perfección de usted mismo, de sus seres queridos y de sus compañeros de trabajo.

Deje de sentirse culpable por permitirse tiempo libre u otros tipos de autocuidado.

Deja de mantenerte ocupado por el bien de estar ocupado.

Deja de apresurarte por la vida. Aprende a saborearla.

Deje de decir “sí” a las cosas que preferiría no hacer.

Deja de complicarte la vida más de lo necesario.

Si te avergüenzas de soportar tus hábitos, tal vez necesites deshacerte de ellos…
Como Stephen King escribió una vez:

Un hombre que no puede soportar compartir sus hábitos es un hombre que necesita dejarlos. ¿Cuántos de los hábitos anteriores tienes? ¿Cuántos admitirías a un amigo? ¿A un extraño? ¿A ti mismo?

Si estos hábitos le causan vergüenza o infelicidad, déjelos hoy mismo. Te sentirás mucho mejor cuando lo hagas.