Un día recibiremos señales de extraterrestres del Espacio Exterior

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Un día recibiremos señales de extraterrestres del Espacio Exterior
O12 / Pixabay

“Un día recibiremos señales de extraterrestres” del Espacio Exterior. Pero podría ser demasiado tarde

Claudio Grimaldi, un físico italiano, recalculó la probabilidad de encontrar civilizaciones extraterrestres, basándose en una ecuación formulada originalmente en 1961. Los resultados muestran que si esto ocurre, es probable que los alienígenas ya se hayan extinguido.

Si el UNIVERSO y nuestra galaxia están llenas de civilizaciones desarrolladas, ¿dónde están todas?” No se trata de una pregunta trivial. Enrico Fermi fue el primero en acudir a los tribunales en 1950, comentando sobre un supuesto avistamiento de OVNIs reportado en la prensa. Y hasta ahora, nadie ha podido encontrar la respuesta definitiva. Quizás también por el silencio ensordecedor de los radiotelescopios que han estado esperando durante décadas -en vano- con los oídos abiertos ante cualquier signo de vida alienígena desde el espacio.

El primero en tratar de responder a Fermi fue el astrónomo estadounidense Frank Drake, quien en 1961 desarrolló una ecuación que estima el número de civilizaciones extraterrestres en nuestra galaxia capaces de comunicarse con nuestro planeta. Desde entonces, varios científicos han estado trabajando en la ecuación, reajustando y refinando sus parámetros para hacer la estimación más realista.

Por último, el italiano Claudio Grimaldi, investigador de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne, que en un artículo que acaba de subir al portal de ArXiv, trabajando en la ecuación de Drake, demostró, entre otras cosas, que si alguna vez recibimos señales extraterrestres, lo más probable es que éstas provengan de civilizaciones ahora extintas. El estudio, que entre otros lleva la firma del propio Drake, será publicado próximamente en la revista Publications of the Astronomical Society of the Pacific.

-LA ECUACIÓN DE DRAKE sobre el Espacio Exterior

Antes de profundizar en el trabajo que acabamos de publicar, un rápido vistazo a la ecuación de Drake. “Una fórmula probabilística, que estima, sobre la base de varios factores, el número de civilizaciones extraterrestres presentes en nuestra galaxia y capaces de hacer contacto con la Tierra”. Los factores, en particular, son siete: la tasa media anual de formación de nuevas estrellas en la Vía Láctea; la fracción de estrellas que poseen planetas; el número medio de planetas por sistema planetario que se encuentran en la llamada zona habitable, donde la vida podría teóricamente desarrollarse; la fracción de estos planetas sobre la que la vida realmente se desarrolló; el numero de planetas que albergan vida inteligente; y los planetas en los que la vida inteligente ha evolucionado lo suficiente para poder comunicarse; la duración temporal de la existencia de estas civilizaciones.

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“Los primeros factores de la ecuación -comenta Grimaldi- no se conocían cuando se formuló, pero hoy los conocemos bastante bien. Sabemos, por ejemplo, que en la Vía Láctea nace una nueva estrella en promedio cada año y que hay cientos de miles de millones de planetas, de los cuales alrededor de un quinto están en la llamada zona habitable”.

En los otros términos de la fórmula, sin embargo, tenemos pocas pistas: “Imaginen, por ejemplo, que cuantas civilizaciones han evolucionado lo suficiente para comunicarse con el exterior de su planeta es actualmente pura especulación.

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Hasta ahora, muchos científicos han tratado de dar sus estimaciones de estos factores, con varias suposiciones, lo que ha llevado a la conclusión de que puede haber entre 1.000 y 10.000 civilizaciones alienígenas capaces de comunicarse con nosotros. Sin embargo, el punto sigue siendo el mismo: hasta ahora, a pesar de nuestros esfuerzos, no hemos recibido ninguna señal.

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En su estudio, Grimaldi y sus hombres trabajaron en un modelo probabilístico que calcula el volumen de la galaxia ocupada por cualquier señal extraterrestre. Asumiendo que la distribución de las civilizaciones alienígenas evolucionadas es isotrópica, es decir, homogénea, en la galaxia -explica Grimaldi- uno puede imaginar que las señales emitidas por estas civilizaciones son ondas electromagnéticas que se propagan en todas direcciones a una velocidad constante, la velocidad de la luz. Y de nuevo, si suponemos que estas señales se emiten durante un cierto periodo de tiempo, llegamos a la conclusión de que el volumen de espacio ocupado por las propias señales es una concha esférica que `se hincha’ en el espacio”.

Para dar un ejemplo concreto, podemos pensar en la Vía Láctea como un charco en el que caen gotas de lluvia: cada gota – equivalente a un planeta que alberga una civilización alienígena – causa la formación de una onda circular que se propaga en el charco y, eventualmente, afecta a nuestro planeta. “En primer lugar,” continúa Grimaldi, “hemos observado, como es lógico, que el número de proyectiles que pueden alcanzar nuestro planeta es igual al número de civilizaciones alienígenas presentes en la galaxia. Es decir, el número de olas en el charco es igual al número de gotas caídas.

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-…MUY CERCA, O MUY LONGEVO.
Pero hay más. Nuestra galaxia, explica el científico, tiene un diámetro de unos 100.000 años luz. Por esta razón, cualquier señal emitida hace más de 100.000 años está excluida de nuestra “escucha”, porque ahora han cruzado los límites de la Vía Láctea: la interesante ventana de tiempo, por lo tanto, se limita a los últimos 100.000 años. La inmensidad de nuestra galaxia y el hecho de que las señales viajen a una velocidad finita, sin embargo, también tienen otra consecuencia. Supongamos que una civilización alienígena emite señales desde algún punto de la Vía Láctea – digamos a 80.000 años luz de la Tierra.

Estas señales nos llegarían, de hecho, 80.000 años después de haber sido emitidas. Cuando esa civilización probablemente ya se habrá extinguido: “Si la civilización que transmite señales está muy lejos de nosotros, es casi seguro que cuando podamos escucharlas ya no habrá más. También podemos mirar el problema en la dirección opuesta: los seres humanos han estado transmitiendo señales en el espacio durante unos 80 años. El volumen ocupado por estas señales, en este momento, es inferior al 0,001% del volumen total de la galaxia y, por lo tanto, sería un verdadero golpe de suerte si alguien ya las hubiera escuchado.

Probablemente sucederá cuando nuestra especie ya esté extinta. A menos que las civilizaciones alienígenas estén muy cerca. O que podremos sobrevivir mucho, mucho tiempo.

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