¿Un asteroide podría significar el fin de la Humanidad?

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Por lo general, cuando en un escenario de ciencia ficción la Tierra se encuentra en peligro inminente por parte de un asteroide devastador, suele aparecer un héroe o un dispositivo con la capacidad de destruir el asteroide haciéndolo añicos.

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A simple vista y con pocos conocimientos, esto puede sonar lógico. Sin embargo, un nuevo estudio ha arrojado que enfrentarse a un asteroide puede requerir mucho más poder del que se pensaba.

El poder inimaginable de un asteroide

Mediante el uso de modelos generados por computadora, dirigidos a determinar la fuerza de impacto necesaria para quebrar con éxito un hipotético asteroide,  un grupo de científicos se ha decidido a intentar calcular la fuerza destructiva que tendría dicha roca espacial si intentara enfrentarse a la Tierra. Los resultados fueron favorables para la Humanidad, llegando a dilucidar la posibilidad de destruir el asteroide, la cual ha sido tan explotada en al ciencia ficción.

Sin embargo un nuevo modelo de otro equipo de investigadores llegó recientemente a una conclusión diferente al agregar una variable que omitió el modelo anterior: la rapidez con que las grietas se propagarían a través de un asteroide después de haber sido golpeado. En esta ocasión los resultados no fueron tan positivos.

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Sucede que al observar más de cerca los cambios a pequeña escala en la estructura del asteroide, los investigadores desarrollaron una imagen más clara de lo que sucedería después de un impacto.

Este nuevo modelo sugirió que la gravedad podría ayudar a que el asteroide se mantenga unido incluso después de una explosión poderosa. De manera que se necesitaría aún más energía para romper el asteroide y destruirlo.

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“Solíamos creer que cuanto más grande es el objeto, más fácilmente se rompería, porque es más probable que los objetos más grandes tengan también más fallas”, dijo Charles Mir, autor principal del estudio e investigador de la Whiting School of Engineering de la Johns Hopkins University en Baltimore, a través de un comunicado.

“Nuestros hallazgos, sin embargo, muestran que los asteroides son más fuertes de lo que solíamos pensar”, agregó Mir.

Para su modelo de computadora, Mir y sus colegas utilizaron el mismo escenario que en modelos anteriores creados por otros investigadores: un asteroide objetivo que mide aproximadamente 16 millas (25 kilómetros) de diámetro es golpeado por un objeto con un diámetro de aproximadamente 0.6 millas (1). km) viajando a 11,185 mph (18,000 km / h). En teoría, un objeto con dichas características se había considerado previamente capacitado para contrarrestar un asteroide que amenazara a la Tierra.

Desafortunadamente, cuando los investigadores probaron el nuevo modelo, vieron un resultado diferente. Aunque el asteroide objetivo resultó gravemente dañado, su núcleo se mantuvo unido.

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Su simulación separó lo que sucedió después del impacto en dos etapas: primero segundos después del impacto y luego horas después. Inmediatamente después de que se golpeara el asteroide, millones de grietas se irradiaron hacia adentro, con el modelo prediciendo dónde y cómo se propagarían a través del cuerpo del asteroide.

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En la nueva simulación, el impacto provoca que el asteroide ondee durante unos minutos.

No obstante, el asteroide no se rompió. En cambio, a lo largo de las horas que siguieron en la siguiente etapa, el tirón gravitatorio de su núcleo dañado reunió los fragmentos rocosos alrededor del núcleo, lo que resultó en un asteroide que estaba fragmentado pero no completamente destruido, informaron los autores del estudio.

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¿Podría un asteroide acabar con la humanidad?

“Si bien los grandes impactos de asteroides en la Tierra son excepcionalmente raros, modelos de computadora como estos pueden ayudar a los científicos a planear cómo podríamos defendernos contra proyectiles potencialmente devastadores en el futuro”, afirmó Kaliat Ramesh, profesor de ingeniería mecánica en la Escuela de Ingeniería Whiting de Johns Hopkins.

“Necesitamos tener una buena idea de lo que deberíamos hacer cuando llegue ese momento”, dijo Ramesh. “Esfuerzos científicos como este son críticos para ayudarnos a tomar esas decisiones”.

Los resultados completos de este hallazgo científico serán publicados en la edición del 15 de marzo de la revista Ícaro.

Sin embargo, lo que han demostrado estas investigaciones es que, por los momentos, no importa lo avanzadas que se encuentren las investigaciones, si un asteroide se aproximase en este momento al planeta Tierra no habría forma de combatirlo.

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Este hecho se vuelve especialmente perturbador si se toma en cuenta la gran cantidad de versículos bíblicos que profetizan que el fin del mundo podría venir de la mano de un asteroide:

El cuarto derramó su copa sobre el sol; y le fue encomendado abrasar a los hombres con fuego, y los hombres fueron abrasados con un calor abrasador. No obstante, blasfemaron del nombre de Dios que tiene poder sobre tales plagas, y no se arrepintieron dándole gloria Apocalipsis 16, 8-9.

Entonces todas las islas huyeron, y las montañas desaparecieron. Y un gran pedrisco, con piedras de casi un talento de peso, cayó del cielo sobre los hombres. No obstante, los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del pedrisco; porque fue ciertamente una plaga muy grande Apocalipsis 16, 20-21.

Se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y apareció el arca de su alianza en el Santuario, y se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y temblor de tierra y fuerte granizada Apocalipsis 11, 19.

Pedrisco y fuego mezclados con sangre,  fueron arrojados sobre la tierra: la tercera parte de los árboles quedó abrasada, toda hierba verde quedó abrasada Apocalipsis 8, 7.

Las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera suelta sus higos verdes al ser sacudida por un viento fuerte Apocalipsis 6, 13.

Cayó del cielo una estrella grande, ardiendo como una antorcha. Cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre los manantiales de agua. La estrella se llama Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y mucha gente murió por las aguas, que se habían vuelto amargas. Apocalipsis 8, 10-11.

Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las ondas Lucas 21, 25.

Al Músico principal: Salmo de David. Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos. Salmos 19,1.

¿Significa todo esto que, la ciencia por fin ha descubierto aquello que va más allá de sus límites y de cualquier tipo de solución terrenal? Aunque los investigadores se nieguen a hablar claramente al respecto, la incógnita se mantienen en el aire completamente abierta.