STEPHEN HAWKING, LOS AGUJEROS NEGROS Y LA EVOLUCIÓN DEL UNIVERSO

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STEPHEN HAWKING, LOS AGUJEROS NEGROS Y LA EVOLUCIÓN DEL UNIVERSO

Las últimas consideraciones sobre el universo y los agujeros negros de Stephen Hawking

Se esperan otras tesis, pero en la entrevista para el programa Star Talk afirma claramente que el tiempo no habría tenido sentido existir antes de la gran explosión que condujo a la formación del universo, hace unos 13.600 millones de años; al menos no en la forma en que normalmente lo valoramos. Y para expresar esta tesis no renunció una vez más a su proverbial fantasía e ironía: “No hay nada al sur del Polo Sur, así que no había nada antes del Big Bang”. El Big Bang, así es. Los estudios de Stephen Hawking para entender el significado del universo parten de aquí, investigación que le ha acompañado desde sus días universitarios hasta la cátedra de Cambridge que dirigió de 1979 a 2009.

Según Hawking, todo comenzó con el Big Bang y terminó con agujeros negros, un concepto que se remonta a una lectura transversal de las teorías einstinianas. En particular, su gran contribución a la ciencia proviene de un descubrimiento que lleva su nombre: la radiación de Hawking. Necesitamos una pequeña presentación. Casarse con la relatividad einstiniana y la mecánica cuántica (en la práctica, lo infinitamente grande con lo infinitamente pequeño) no es fácil. Las leyes que regulan el movimiento de los planetas están en conflicto con las que justifican el comportamiento de los átomos. Los agujeros negros son cuerpos galácticos capaces de tragar todo, incluso la luz. Pero lejos de su corazón es posible predecir un concepto que de alguna manera une la gravedad y lo cuántico. Técnicamente se hace referencia a la “teoría cuántica de los campos en el espacio-tiempo curvilíneo”, que puede explicarse con la intuición de Hawking.

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El científico dice que incluso los agujeros negros pueden producir radiación de luz. Sin embargo, no sería la emisión real de un agujero negro, sino partículas virtuales que por un mecanismo cuántico se vuelven tangibles debido a la fuerza de la gravedad. ¿Qué significa eso? Significa que los agujeros negros son mucho más complicados de lo que pensábamos y que no es cierto que sean capaces de devorar cada rincón de la materia; al contrario. La verdad es que también dispersan energía, tanto que un día pueden desaparecer por completo o incluso “evaporarse”. Ahí es donde entra en juego la “teoría del todo”. La gravedad y lo cuántico van de la mano, en forma de partículas y antipartículas, en el llamado “horizonte de los acontecimientos”: el punto del espacio-tiempo cerca del agujero negro que separa los lugares de los que las señales pueden escapar, de los que nada puede “escapar”. Fue formulado por Hawking en compañía de otro gigante astrofísico, Roger Penrose, de la Universidad de Oxford.

La conclusión es que el horizonte de los acontecimientos está sujeto a una expansión continua. Un fenómeno que recuerda uno de los paradigmas fundamentales de la física: la entropía. Este término se refiere al grado de desorden de un sistema; (uno puede pensar en un huevo que cae y se rompe, pasando de una condición de orden a otra de desorden, sometiéndose a la incontrovertibilidad del tiempo). El universo se comportaría de la misma manera: se expande infinitamente y se desordena cada vez más, como sucede con el horizonte de los acontecimientos: el regalo más hermoso que Stephen Hawking podría dejarnos como legado.

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