Sonda solar Parker realiza los primeros registros de una Tormenta geomagnética

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Sonda solar Parker realiza los primeros registros de una Tormenta geomagnética

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La sonda de la NASA está enviando datos de su primer paso a sólo 24 millones de kilómetros de la superficie de nuestra estrella. Nos ayudarán a comprender la dinámica del clima espacial y a predecir, en el futuro, las erupciones solares y las tormentas.

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La sonda solar PARKER ha iniciado una larga ‘llamada telefónica’ para enviar los primeros datos de la región hasta ahora inexplorada, a un paso del Sol. Entre finales de octubre y principios de noviembre, la sonda de la NASA se sumergió por primera vez en las llamas de nuestra estrella, recogiendo información valiosa que ahora se está transmitiendo a la Tierra. Por lo tanto, sus instrumentos y su escudo siguen funcionando correctamente. También envió una postal desde el entorno extremo por el que pasó. Su cámara inmortalizó las corrientes de la corona solar, flujos de partículas proyectadas hacia el espacio.

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Pero es sólo una muestra de lo que los científicos esperan de la Sonda Solar Parker. Acaban de empezar a descargar los datos y la operación llevará varios meses. Esto se debe a la posición de la sonda en relación con el Sol y la Tierra, las transmisiones podrían ser perturbadas. Parte de la información recopilada no se guardará antes del segundo pase al Sol, previsto para abril de 2019. “Todavía no sabemos qué esperar desde una distancia tan cercana al Sol hasta que recibimos los datos – dijo el científico del proyecto Nour Raouafi de la Universidad Johns Hopkins en la conferencia de prensa durante la reunión de la Unión Geofísica Americana – Parker es una misión de exploración, el potencial para nuevos descubrimientos es enorme”.

-LA MISIÓN
La sonda solar Parker despegó el 12 de agosto de la base de Cabo Cañaveral en Florida. Fue “bautizado” en honor a Eugene Parker, el científico que hace 60 años teorizó por primera vez la existencia del viento solar, los flujos de plasma y las partículas de energía inmersas en un complejo sistema gobernado por el campo magnético.

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Y es precisamente este entorno extremo con el que la sonda ha comenzado a tratar y estudiar sus instrumentos. Sobre todo, tratará de revelar los secretos de la corona, un área en la que los gases pueden alcanzar temperaturas de hasta dos millones de grados, cientos de veces más altas que la superficie del Sol. Un fenómeno que aún no ha sido explicado.

El viento solar influye en toda la heliosfera, en la que se sumergen planetas, cometas y asteroides, y se extiende mucho más allá de la órbita de Plutón, una frontera que hasta ahora sólo ha pasado las dos sondas del Voyager. Cuando es particularmente activo, el Sol puede producir llamaradas y erupciones de masa coronal que, si se dirigen hacia la Tierra, pueden causar tormentas geomagnéticas y daños (en el caso de fenómenos particularmente intensos) a los satélites y poner en riesgo la salud de los astronautas en órbita (y en los futuros viajes interplanetarios).

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La misión olerá y probará el viento solar desde el interior, justo allí cerca de la fuente de estos flujos de partículas, para entender cómo pueden acelerarse tan rápidamente a velocidades increíbles, hasta más de la mitad de la velocidad de la luz. Los resultados serán piezas importantes del rompecabezas que nos ayudarán a entender y hacer predicciones más fiables sobre el llamado “clima espacial”.

-LA PRIMERA INMERSIÓN DE RÉCORDS
Entre el 31 de octubre y el 11 de noviembre, la sonda hizo el primero de sus 24 pasajes a través de la corona del Sol, alcanzando menos de 24 millones de kilómetros de su superficie. Su escudo térmico ha funcionado bien, calentándose a unos cientos de grados. Ninguna sonda ha pasado tan cerca, un récord que será mejorado con cada nuevo “flyby”. El último sobrevuelo, previsto para 2025, lo llevará a 6,1 millones de kilómetros.

También batió el récord de velocidad de un objeto hecho por el hombre. Su’velocímetro’ de hecho superaba los 340.000 kilómetros, casi 100 por segundo. Pero en siete años, en la fase final, su última inmersión tendrá lugar a más de 600.000 kilómetros por hora.

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