La Tierra no tiene una sola luna, sino un ejército de minilunas por descubrir

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La Tierra no tiene una sola luna, sino un ejército de minilunas por descubrir
Ponciano / Pixabay

La Tierra no tiene una sola luna, sino un ejército de minilunas por descubrir.

La Tierra es visitada regularmente por minilunas, objetos celestiales con un diámetro de unos pocos metros que son capturados por la atracción gravitatoria del planeta durante un período de tiempo limitado. Se trata de asteroides de la Banda Principal entre Marte y Júpiter que, gracias al nuevo y potente telescopio LSST, pueden ser estudiados e incluso recuperados en el futuro.

La Tierra no sólo tiene una Luna, sino también un “ejército” de minilunas por descubrir. Estos asteroides son tan pequeños que hasta la fecha sólo se ha observado y estudiado uno, 2006 RH120, que orbitó alrededor de nuestro planeta entre 2006 y 2007 y luego abrazó una órbita solar (pero regresará de la Tierra a finales de siglo). Las dimensiones de las minilunas son tan pequeñas -el 2006 RH120 tenía un diámetro de sólo 2 ó 3 metros- y la velocidad tan alta que son casi imposibles de interceptar con las herramientas disponibles actualmente, sin embargo, en el desierto chileno se está construyendo el Gran Telescopio de Levantamiento Sinóptico (LSST, por sus siglas en inglés), un telescopio con un espejo tan grande que también puede identificar el tránsito de estos diminutos cuerpos celestes, capturados por la fuerza gravitatoria de la Tierra, mientras viajan en el corazón del Sistema Solar.

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Existen dos tipos de minilunas, la “TCO” (órbitas capturadas temporalmente) y la “TCF” (flybys capturados temporalmente): la primera realiza al menos una revolución completa alrededor de la Tierra, como la RH120 de 2006, mientras que la segunda puede tocar nuestro planeta y luego saltar a las profundidades del espacio. Según un equipo internacional de astrónomos compuesto por científicos del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawai, la Universidad de Washington y la Universidad de Helsinki (Finalndia), la Tierra sería visitada regularmente por estos pequeños objetos celestes, y gracias al nuevo telescopio tendremos la oportunidad de estudiarlos, monitorizarlos y por qué no, incluso capturarlos.

Para Robert Jedicke, autor principal del estudio publicado en Frontiers in Astronomy and Space Sciences, estos objetos del Cinturón Principal entre Júpiter y Marte podrían darnos muchas respuestas sobre la composición y densidad de los asteroides. Después de todo, los fragmentos que llegan a la Tierra siempre son modificados por el impacto y el “despojo” de los elementos más débiles cuando arden en la atmósfera de nuestro planeta. Capturar una de estas minilunas, por ejemplo, podría decirnos si los asteroides son bloques monolíticos de roca,’montones de arena’ o algo intermedio, como señalan los estudiosos.

La proximidad de las minilunas también las convierte en un blanco privilegiado en comparación con los grandes asteroides que viajan en el Sistema Solar, muy complejo de alcanzar y acercarse para poder desprender una “mordida” y traerla de vuelta a la Tierra. Basta pensar en la misión OSIRIS-Rex de un millón de dólares de la NASA dirigida hacia el asteroide Bennu; si todo sale según lo planeado, la sonda traerá muestras del gigante a la Tierra para el año 2023.

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