¿Que son las misteriosas y enormes esferas de piedra halladas en Costa Rica?

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La presencia en Costa Rica de las piedras, a menudo enormes, piedras esféricas son bien conocidas y hemos hablado de ello extensamente en otros artículos, pero permanecen envueltas en todo su misterio sobre el período de construcción, la razón de su existencia y los métodos de construcción ciertamente no simples que presentan.

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Estas esferas perfectas de piedra fueron analizadas científicamente por primera vez en 1930 y, según los estudiosos, pueden haber sido talladas aproximadamente en el siglo VII d.C., pero se desconoce la razón de ello.

La nueva campaña de investigación sobre estos artefactos precolombinos, algunos de hasta 16 toneladas, se reanuda estos días en la Península de Osa, una región remota al sur del país centroamericano, donde los hallazgos están particularmente concentrados.

Las esferas, que son unas 300, podrían ser declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO a petición del gobierno de Costa Rica.

¿Que son las misteriosas y enormes esferas de piedra halladas en Costa Rica?

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Algunos textos sobre el tema, quizás demasiado imaginativos, asocian las misteriosas esferas con el continente perdido, la Atlántida, que puede haberse hundido donde se encuentra hoy el Caribe, o incluso atribuir su creación a visitantes extraterrestres. Algunos estudiosos más prudentes, sin embargo, observan que la técnica utilizada para esculpirlos los negaría, siendo similar a la utilizada para otros artefactos de las culturas precolombinas.

Las misteriosas esferas de piedra de Costa Rica en un nuevo museo en la Península de Osa

A un costado de la carretera que conduce a Sierpe de Osa, hay un camino que conduce al pasado, es decir, a los orígenes de lo que hoy son los costarricenses.

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Hasta hace poco, los visitantes que hubiesen entrado en la Finca 6 en Palmar Sur en Osa sólo habrían visto un gran campo abierto rodeado de escasa vegetación. La gran alfombra de césped está distribuida uniformemente de 10 hectáreas, interrumpida en algunos lugares por algunos “crecimientos” grises y redondos del suelo.

Algunas indicaciones y señales ayudaron a los curiosos a ubicarse en ese vasto y misterioso lugar: el Parque de las Esferas. Sin embargo, a partir del 7 de diciembre, quienes se aventuren en esta visita de la época precolombina contarán con un centro de visitantes que les ayudará a orientarse y a comprender los detalles del parque arqueológico de la Finca 6.

Este lugar alberga el único museo del sitio precolombino en Costa Rica donde se pueden ver las esferas de piedra a escala natural. El centro de visitantes en sus 300 metros cuadrados cuenta con taquillas, aseos y la exposición Dí Crí: cacicazgos en el delta del Diquís.

Hoy en día esta zona se encuentra entre Palmar, Cortés y Sierpe, distritos del cantón de Osa, provincia de Puntarenas. Estas sociedades tuvieron su momento de gloria entre los años 800 y 1500 a.C. Estos grupos, los antepasados de los actuales indígenas borucanos, habían producido las enigmáticas esferas de piedra que aún hoy suscitan centenares de interrogantes. “A pesar de su belleza estética, son mucho más que objetos escultóricos. Estas piedras deben ser incluidas en su contexto cultural. Necesitamos saber quiénes eran y cómo eran las personas que los hicieron”.

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Los paneles del centro de visitantes cuentan al visitante qué investigación arqueológica ha podido descifrar hasta ahora sobre los antepasados precolombinos de esa región: ¿cómo era el entorno natural que los rodeaba, qué tipo de sociedad era? ¿Cuáles eran sus asuntos, cómo eran sus prácticas ceremoniales y cuál era su significado y uso?

Otros creen que las esferas rocosas de Costa Rica son los restos de la antigua cultura atlántica que una vez floreció en todo el planeta. Las rocas no habrían sido hechas por los nativos americanos, sino simplemente heredadas y conservadas en memoria de la Edad de Oro.

Evidentemente, como siempre ocurre con estas “anomalías” arqueológicas, se trata de hallazgos que no encajan en la visión tradicional y lineal de la historia humana, como es el caso de la Muralla Bimini, las pirámides sumergidas de Japón y las estructuras megalíticas que ocupan todos los rincones de nuestro planeta.

El gran regalo de estos enigmáticos descubrimientos es la pregunta: todavía podemos preguntarnos, gracias a estos misterios no resueltos, quiénes somos, de dónde venimos y, sobre todo, hacia dónde vamos.

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