Abducidos revelan la existencia de depredadores sobredimensionales

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Abducidos revelan la existencia de depredadores sobredimensionales

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El fenómeno de los llamados secuestros alienígenas

Siendo un campo de investigación bastante delicado y en constante evolución, es difícil comprender plenamente su enorme alcance y los efectos que produce, a diario, en nuestra cultura y nuestras vidas.

Sin embargo, es deber de quienes investigan en esta dirección tratar de dar respuestas lo más cercanas posible a la realidad que se nos propone o que cada vez más atestiguan quienes, sobre su propia piel, viven con este tipo de fenómenos.

Para estas personas, tenemos un deber muy difícil de cumplir: el de ayudarlas a afrontar el problema, dotarlas de las herramientas adecuadas para tomar conciencia y, de la misma manera, encontrar la fuerza necesaria para “liberarse” de esta esclavitud total.

¿La profecía bíblica del arrebato habla de las abducciones extraterrestres?

Todos sabemos que esto no será fácil, pero es la única manera de recuperar el control de la propia existencia y alma.

Como muchos ya saben, el término “abducción alienígena” se conoce generalmente como la remoción física de seres humanos, perpetrada por presuntas razas alienígenas o facciones militares secretas conectadas con extraterrestres (MILAB), para supuestos fines de estudio, investigación médica o genética y, en algunos casos, control mental de los secuestrados.

Fenómenos de este tipo son casi siempre incluidos en la investigación ufológica y son objeto de investigación por parte de investigadores que creen firmemente en la presencia alienígena en nuestro planeta.

La mayoría de los que viven la condición de aducido cuentan, en la investigación ufológica y especialmente a través de la hipnosis regresiva, experiencias particulares que ocurren repetidamente a lo largo del tiempo, de acuerdo a patrones precisos.

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En particular, algunas de las narraciones aducidas destacan episodios de realidad virtual y a veces comportamientos punitivos por parte de seres desconocidos, a menudo camuflados de diferentes formas (entidades de diversos tipos, militares, etc.) o revelan mensajes de tipo mesiánico que inducen a los abducidos a pensar que son mediadores y, por tanto, portavoces de un mensaje universal de amor y fraternidad.

De ahí la necesidad de que quienes investigan el fenómeno comprendan si tales manifestaciones tienen un origen exclusivamente extraterrestre o son también el resultado de interacciones con entidades de dimensiones paralelas a la nuestra o, de nuevo, pertenecen a ambas posibilidades.

Algunos presuntos abducidos, conscientes de su situación, han desarrollado con el tiempo un deseo intrínseco de profundizar en su fenomenología, acercándose personalmente (me atrevo a decir paranoicamente) a las teorías gnósticas, es decir, a aquellas doctrinas que sustentan la salvación del alma no a través de la fe, sino a través del conocimiento directo, superior e iluminado del mundo, del universo y, por lo tanto, de un camino precipitado de la verdad que conduce al hombre a la solución definitiva de su estado.

Abducciones autorizadas

Ejemplos de esta literatura son los escritos de John Lash sobre la naturaleza de los “Arconti”, entidades multidimensionales que afligen al hombre durante décadas mediante el uso de tácticas basadas en el miedo y el castigo, con el fin de obtener la sutil cooperación de las víctimas.

Durante estas “interferencias”, los abducidos informan de que deben ser tomados, en algunos casos “físicamente”, en otros, sólo para someterse a una especie de sustracción de energía, pero todos, sin excepción, se quejan de numerosos problemas médicos, incomodidad interna y acoso psicológico. Durante sus operaciones, estas entidades adaptan su modus operandi a la personalidad de los secuestrados, utilizando cualquier medio que les ayude a infundirles miedo y credibilidad para inducir a las víctimas a aceptar su poderosa naturaleza.

Es precisamente por estas razones que los sujetos citados, conscientes de su condición, buscan posteriormente compartir su situación personal, con la esperanza de salir de ella, pero sobre todo para advertir a determinados tipos de personas (especialmente a aquellos que han marcado una inteligencia y una apertura de espíritu fuera de lo común) que podrían convertirse en víctimas de estas interferencias a pesar de ellas.

En otras palabras, estas entidades misteriosas robarían “luz” a sus víctimas, especialmente a aquellos que creen que son una amenaza para sus propios fines y, a través de ellas, envían mensajes engañosos, advertencias, amenazas proféticas y apocalípticas a la humanidad.

En algunos casos, la pretensión aducida de observar seres muy similares, si no idénticos, a los Arconti descritos por la bibliografía gnóstica de Carlos Castaneda, que los representa como seres “inorgánicos” de mundos multidimensionales y afirma que todos los seres humanos pueden ser engañados en estos mundos, principalmente etéreos pero a veces también con el cuerpo físico, contra los cuales se perpetra un secuestro real.

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Objetivamente, esto recuerda por similitud muchas de las funciones de los secuestros alienígenas clásicos, investigados en la ufología moderna, durante los cuales el cuerpo de las víctimas parece cruzar el espacio-tiempo, la materia, o viajar en el astral usando la energía del cuerpo y la conciencia.

En la mayoría de los casos de abducidos examinados, entonces, el abducido no tiene memoria completa de sus experiencias, sino sólo unos pocos destellos que a menudo reviven como pesadillas, a menudo durante la noche, llevándolo a buscar ayuda de la psicología moderna.

Desde el punto de vista ufológico, esta falta de memoria o “tiempo perdido” no es más que una técnica utilizada por algunas razas extraterrestres para inducir a la víctima a “olvidar” su propia experiencia, mediante la introducción de falsos recuerdos o “recuerdos de pantalla” que impiden la fuga de la verdad.

Viceversa, desde un punto de vista chamánico, esta falta de memoria se interpreta como una falta de energía y de concentración personal. Por esta razón, de hecho, los chamanes, a través de sus prácticas, son capaces de desarrollar energía y conciencia y adquirir el don de la previsión, pudiendo así contrarrestar eficazmente a estos depredadores, evitando así caer en sus trampas.

En general, los que son considerados videntes son capaces de percibir las diferencias entre cualquier forma de energía orgánica e inorgánica que pueda presentarse ante ellos. Estas entidades, también catalogadas como E.M.E. (Entidades Extra Materializadas), es decir, entidades extracorporales, viven, como ya se ha mencionado, universos multidimensionales y operan a través de un modelo distinto y predecible que suele girar en torno a temas bien definidos, manifestándose en forma de “entidades amigas de ET” o “entidades celestiales” como la “Santísima Virgen María” y entregando a sus interlocutores mensajes ideológicamente coherentes.

Sin embargo, en mi opinión, dado que los fenómenos enumerados anteriormente son muy similares, sigue siendo difícil enmarcar la naturaleza real, que podría ser, por tanto, doble.

Entre otras cosas, los mensajes que estos seres liberan, a través de las aducciones, se refieren a futuros desastres tales como impactos meteóricos, cataclismos globales (como la Gran Ola), días de oscuridad, hambruna y guerras mundiales, pero también de reconstrucción, evolución y renacimiento.

Las historias de los abducidos son consistentes con testimonios que hablan de la creación de una especie “híbrida” (la próxima generación de la humanidad) y el advenimiento de un “reino milenario” (ahora conocido como el Nuevo Orden Mundial), características que encontramos tanto en la ufología como en ambientes exclusivamente esotéricos.

Algunos investigadores plantean la hipótesis de que estos seres se comportan un poco como lo hacen los vampiros en sus historias fantásticas, porque su interés específico es “alimentarse” de nuestra energía vital.

De ahí el intento de algunas organizaciones humanas (satanistas) de establecer un contacto “físico” para firmar un “pacto diabólico” en el vano intento de salvaguardarse y compartir el poder.

Los ambientes esotéricos describen a los Arconti como seres con una mente táctica y parasitaria, depredadores capaces de destruir el paraíso en el que vivimos, que entran en nuestra dimensión de tres maneras principales: la visión a distancia, la intrusión telepática (a través de la cual parasitan mentalmente a las víctimas) y la religión (de manera similar, los alienígenas podrían llegar a nuestro planeta utilizando el “agujero de gusano” (agujeros negros) para cruzar las grandes distancias del universo).

En los dos primeros, pueden proyectar, fuera de la atmósfera terrestre, hacia la Tierra, escenarios de realidad virtual tan reales que parecen reales (recuerden, por ejemplo, “acontecimientos milagrosos religiosos” como las apariciones marianas). La tercera “arma”, la religión, les da la posibilidad de infiltrarse e intentar controlar a la humanidad a través de sus creencias.

Las formas gnósticas que forman parte de la religión del Redentorismo y del Judeo-Cristianismo son un ejemplo de esto, también porque contienen cuatro elementos principales: un Dios (padre) que crea exclusivamente nuestro mundo y elige ser representado por unas personas en la Tierra, seleccionadas y separadas de todas las demás (“agentes especiales” de “Dios” que es “elegido”), envía a su “mesías” para ayudar a las “personas elegidas” a implementar su programa final para la humanidad y establece un día de juicio apocalíptico para todos, incluyendo a aquellos que siguen su plan y obedecen sus órdenes en un intento de desviar el peligro.

Un dios, un padre-maestro, que a veces parece confundir el amor y la justicia con la violencia y la sumisión, bajo pena de aniquilación.

¿Cómo es posible comprender, por tanto, la táctica de esta presunta “entidad creadora” que apunta al control total y exclusivo y castiga, si no se obedece, si no se cree ciegamente en ella y no se sigue al pie de la letra su programa de salvación?

Pero, ¿de qué salvación estamos hablando?

En cambio, debemos preguntarnos si es posible, salvarnos de este tipo de interferencia.

Probablemente, sí, incluso si la solución no es fácil de implementar.

El secreto está en la percepción de uno mismo y, sobre todo, en confiar en las propias posibilidades. La mente humana puede convertirse en un adversario temible para estos seres, pero es obviamente necesario dejar ciertos cánones terrenales, completando (con la ayuda de personas experimentadas y despiertas) un complejo camino espiritual que nos reconecta con nuestros orígenes y especialmente con nuestro mundo.

Tenemos la suerte de haber nacido en un mundo “especial”, considerado en todo el universo “la cuna de la vida” y, por tanto, merecedor de ser salvaguardado sobre todo por nosotros mismos, que lo habitamos. Si ya pudiéramos entender esto, quizás, seríamos menos vulnerables al mal que nos rodea.

Sin embargo, sigue existiendo la obvia dificultad de entender si usted es una víctima real de estos ataques.

Especialmente porque se perpetran sutilmente, aprovechando nuestras creencias, nuestras creencias y nuestros principios, inculcando en nuestras mentes la exclusividad.

Los seres que buscan secuestrar nuestra energía vital se organizan, a veces infaliblemente, cegando nuestros ojos y eludiendo nuestras defensas naturales, nuestro sentido común y nuestra comprensión innata. Tratan de hacernos creer que, al interactuar con ellos, algún día lograremos recordar nuestros orígenes y nuestras vidas pasadas, elevándonos a su nivel. Pero todo es una estratagema, una forma de subyugarnos y quitarnos nuestra libertad de elección. La opción de vivir libremente, en armonía con nosotros mismos y con nuestro planeta.

Lo importante, entonces, no es entender quiénes fuimos en una vida pasada, sino entender lo que somos hoy y lo que estamos llamados a hacer para el futuro.

Abramos nuestras mentes a ese destino, que está al alcance y sólo espera ser comprendido, un destino en el que todos estamos unidos, llamados a llevar a cabo nuestro guión individual de actores.